Archive for the ‘Cine’ Category

Sospechas

10 diciembre 2017

WordPress me recuerda que hace ocho años me registré por vez primera en la blogosfera. Ni yo misma pensé que mantendría un blog a lo largo de tantos años. Rememoro los nervios, los sarpullidos, el insomnio y la vergüenza que me provocaba ese desgranar mis vivencias en Internet. Al mes, por ello, me propuse dejarlo; ninguna empresa merecía semejante precio. Perseveré, sin embargo, y tras un par de meses de ausencia durante un largo verano, regresé a esta casa celeste donde se volcaban penas, alegrías, miedos y esas inseguridades que aún me persiguen. Aquí descubrí algunos de mis talentos y este espacio me ayudó a airearlos y aun a acometer proyectos que ni en el mejor de mis sueños habría yo imaginado. Y desde entonces he recorrido un interminable camino de obstáculos; la vida me mostró su cara más amarga y la adversidad me golpeó con furia y sigue, en su perversidad y obcecación, haciéndolo con contumacia, aun cuando raras veces logre mellarme. He aprendido es que soy valiosa, pese a las muchas debilidades que acarreo, que mi existencia está dotada de sentido de comienzo a fin, que nada acontece porque sí, que el azar es un engaño y que la vida, en medio de las vicisitudes y a pesar de ellas, es arrebatadoramente bella y saludablemente interesante. Son tantos los descubrimientos que he hecho en estos años que no dispongo de tiempo ni de manos para escribir los libros y guiones cinematográficos que albergo en el magín. Necesitaría de unos cien años, más o menos, para poder plasmar mis anhelos, para expresar cuanto llevo dentro. Al menos tuve una vez el coraje de hacerlo y de ponerle música a esa melodía que me ronroneaba. Las sospechas de la infancia, gracias a este blog, fueron poco a poco corroborándose y cobrando cuerpo. Los sueños fueron reales, pese a todo.

Anuncios

Vientos iracundos

29 octubre 2017

Paseo poco antes del anochecer; las copas de los árboles se contonean y agitan, a mi paso, sus coloridas hojas. La climatología ha marcado las idas y venidas de esta caprichosa semana. Hace apenas tres noches deambulaba yo bajo uno de esos cielos estrellados que sólo se contemplan en el campo. Entre árbol y árbol, asomaba un paño aterciopelado tan terso y perfecto que asemejaba al decorado de las películas de antaño, ésas que con pocos artificios nos trasladaban a mundos mágicos para soñar y creer más en nosotros mismos. Cuando el arte alienta la esperanza, nos sentimos más dichosos y los miedos se arredran ante el ímpetu de ilusiones que brincan como niños y esparcen purpurina por doquier, de suerte que la vida pierde grisura y adquiere brillos que reflejan cuanto el corazón anhela. Y esto acontece también cuando el drama invade el vivir, sazonándolo con tantas especias que uno teme intoxicarse de aromas y sabores. Entonces, para sobrevivir, se aguzan la observación y la escucha a fin de que nada se escabulla, para que lo bello conmueva, para que lo dramático de la existencia ni atosigue ni encubra el horizonte en tanto vientos iracundos azotan puertas y persianas.

Páginas en blanco

8 octubre 2017

El día atardece entre ámbares y rosáceos y los ánimos, que amanecieron muy exaltados, van poco a poco sosegándose. La templanza del día, los fulgores que desprenden los árboles amarillecidos y esa luz voluptuosa que asoma cuando el verano se desvanece reconfortan como lo haría un consomé en una tarde desapacible. Compruebo, una vez más, que del más absurdo de los disparates puede salir un bien y que ante una injusticia deliberada uno puede resistirse o acatarla para, así, descansar. No se trata de tener o no razón o de imponer siquiera cordura a los conflictos que nos atañen. El bien y la sensatez sólo a mis actos compete, pues carezco de potestad para dirigir otras vidas. Los desmanes ni reconfortan ni compensan; antes bien, enturbian el alma y mutilan la libertad, lo más hermoso que poseemos.

Y uno siente compasión por estos seres desesperanzados que ni aman, sueñan, ni sienten. A fuerza de reprimir lo bueno que también les compone, se han privado de esas delicias que saborearían con sólo desearlas y de la posibilidad de escribir esas páginas que han dejado en blanco, las únicas que cambiarían su destino.

I always told you. You’re special. Your history isn’t over yet. There’s still a page left.

Joi from “Blade Runner 2049”.

Bienvenido agosto

3 agosto 2017

Julio, siempre antojadizo, se fue con sus alocados caprichos, con sus ardores y ardides. Y vino agosto, que es más sosegado y limpio por esa frescura que regalan madrugadas y mañanas, por ese corretear de las horas ligero y considerado, dejando atrás ímpetus y empellones. Es como si el verano, una vez encauzado su camino, se hubiese finalmente enraizado en cuantos aborrecemos la canícula, pues ya el cuerpo se ha acostumbrado al calor y hasta agradece los guiños veraniegos. Agosto anuncia ya el nuevo curso y, aunque se descansa, también se espolean proyectos arrinconados por hacer un poco de limpieza y por confiar en posibles oportunidades. Pese a estar un poco averiada a causa de desbarajustes varios, mi espíritu, meses atrás alicaído, se expande y robustece sin pausa. Y creo que estoy moralmente obligada a luchar por mis sueños, encuentre o no apoyos; las zancadillas, lejos de amedrentarme, me insuflan alientos. Sigo, pues, a mi destino, que es, por otra pare, la única manera de no extraviar el camino. Este mes de agosto, intuyo, va a ser benévolo conmigo. La alfombra roja la desplegué tan pronto pasé la hoja del calendario. Sembrar y cosechar, como siempre; no hay senderos alternativos.

A vida o muerte

15 mayo 2017

Dos métodos infalibles para expulsar la ira son la natación y la escritura. Nadar exige que todas y cada una de las fibras de mi anatomía lloren por los poros las congojas. La escritura es también terapéutica: uno, además, no ha de escribir barbaridades o recrearse en las fealdades que nos adornan; puede, si así lo desea, transformar la rabia en hermosura y dar vida a criaturas celestiales o demoníacas, según su preferencia. Es maravilloso inventar historias sin cesar y hasta conseguir que los personajes alcancen las metas soñadas, aunque tropiecen y luchen sin descanso. Pueden aquéllos ser rubios, morenos, pelirrojos o castaños; las tonalidades de ojos y cabellos se eligen a capricho, pese a que el autor sepa que detrás de cada detalle, hasta del tejido de una prenda o de una nube caprichosa que se prende en las alturas, hay un porqué y aun un para qué. Cada escena enlaza con la siguiente y es tan bello componer estos tapices que uno se emociona y llora. Y si no fuese por este costante idear no podría yo existir; la vida sería un erial preñado de amenazas y oscuridades donde el miedo camparía a sus anchas. Si no escribiera a diario, si no inventara identidades, sucumbiría o acabaría creyéndome Juana de Arco o Agustina de Aragón. Algunos estamos tan chalados que para asimilar las sutilezas que la vida regala, tenemos que pergeñar historias. Es una lucha a vida a muerte la que algunos libramos a diario.

Coloridos invernales

31 enero 2017

img_1012Febrero es, en apariencia, un mes insulso que a mí siempre me sabe más que otros y hasta me resulta exótico por sus coloridos y la variedad de sus eventos. Se intuye la primavera, los azules engalan los cielos, los días se alargan y la vida bulle a escondidas para sorprendernos en marzo con refulgentes destellos. Y ahora que lo pienso ni siquiera enero ha concluido aún, pero voy apresurada a cuenta de la cercanía los Oscars. Tras los Globos de Oro y las nominaciones, comienzan a extenderse alfombras rojas aquí y allá y vivo yo esta sucesión de acontecimientos con gran intensidad. El cine me apasiona tanto como la literatura; si tuviera que elegir entre uno y otro, el corazón se me desgarraría. Son tantas las pelis que quiero ver que me organizo la agenda en función de los estrenos y como los filmes en Versión Original se proyectan a horas intempestivas, hay que realinear el día a día. Queda todo relegado a un segundo plano, aunque prosiga con proyectos y trabajos. Y esta actividad deslavaza un poco los sinsabores y las frustraciones del acontecer diario, pues se sigue viviendo, enfrentándose a retos y temblando a ratos de miedo. Menos mal que mi tozudez siempre me acompaña; sin ella, nada pergeñaría y mis empeños yacerían en el polvo por aparente descuido, pues mi desidia siempre la causan los temores, esas dudas que me asaltan para descorazonarme y, en definitiva, aniquilarme. Febrero una vez más me sacará del atolladero y me recordará lo que me obceco en olvidar.

La La Land

22 enero 2017

En estos días soleados arrecian fríos e ilusiones. En un momento puede acontecer lo extraordinario: darte cuenta de que estás traicionando tus sueños, recular y hacer lo imposible por apresarlos. Me sucedió el otro día tras ver por segunda vez “La La Land”. img_0986Salí del cine rota en pedazos; todas las butacas mostraban rostros sonrientes, sólo el mío estaba enrojecido por el llanto, y las lágrimas habían aflorado desde el comienzo del metraje. Me senté en un café durante una hora larga a barruntar mis penas, a diseccionarlas, a comprenderlas. Al día siguiente hice una sencilla llamada y me salió bien: el miércoles comienzo una nueva etapa que me llevará sólo Dios sabe dónde. Ya no hay vacíos por experiencias desaprovechadas y las noches de insomnio se han desvanecido. Luchaba en la dirección equivocada, un poco influenciada por el entorno y también por los convencionalismos. Algunos me calificarán de lunática, pero el ser una soñadora me ha reportado un sinfín de alegrías. Preciso que el mundo se mueva más deprisa y expresar cuanto mi alma alberga de forma más intensa. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es una suerte de contemplación de lo bello y verdadero que este mundo alberga, una búsqueda de ese misterio que todos portamos sin saberlo, un anhelo de eternidad. Bendita, bendita eternidad.

Sobrecogedor

10 octubre 2016

He admirado hasta el último suspiro de este lunes de octubre, las variopintas tonalidades que decoran el horizonte cuando el día se va. Cada instante cuenta, en un segundo los esponjosos amelocotonados se han desvaído hasta desvanecerse en una noche que aún no es noche y que luce todavía pinceladas ambarinas, rosáceas img_0468y grises. Bella vida, bella vida. Se fueron las fiebres y vinieron molestas llagas que enrojecen mi lengua con ese rojo subido de las manzanas de caramelo. Esta mejora me llena de dicha y de fecundos propósitos, aunque los deseos vayan un día en una dirección y al día siguiente en la contraria; no hay incompatibilidades, de momento, pero llegará la hora en la que prime una u otra orientación, pues no se pueden pergeñar mil actividades a un tiempo. Voy tanteando mi propio terreno, mi alma, mi mente y esos anhelos que el corazón atesora desde siempre, sin siquiera yo saberlo; los hallazgos son tan conmemovedores como sorprendentes. La realidad me muestra que soy, como todos, portadora de un misterio y poco a poco se va desvelando un yo más artístico del que había imaginado. Es emocionante, es sobrecogedor. La vida siempre alienta nuevas posibilidades y no ceso, por ello, de dar gracias al Cielo.

Acción espiritual

7 agosto 2016

philippe-halsman-woody-allenPasada la medianoche termino la lectura de “Estambul” de Orhan Pamuk y la emoción que me transmiten sus últimas páginas me impide conciliar el sueño. De nuevo, me topo con mi propia historia, con la lucha de un artista por ejercitar los dones recibidos para sobrevivir a los sucesos que le conforman; para crear también un mundo más hermoso y colorido en el que las tonalidades evoquen ese paraíso que llevamos prendido en las entretelas, en aquel recoveco al que no nos asomamos por temor a tropezarnos con un yo que nos reproche nuestro abandono a la inercia de la vida, a ese contento burgués que apuntala seguridad y comodidades sin reparar en metas más osadas y también más bellas. De esas mentes inquietas y soñadoras, y a ratos atormentadas por ese constante runrún que les exige más y más y que nunca se da por satisfecho, salen las obras maestras. El que lleva grabado ese estigma creador jamás se librará de la desazón que provoca el renunciar a sacar afuera lo que se atesora dentro. Para eludir zozobras, no queda otra que dejar a la creatividad fluir a sus anchas. Tan pronto Spielberg o Woody Allen concluyen un proyecto, se embarcan en el siguiente para sacarse el molesto aguijón y degustar el placer que proporciona el crear algo de la nada; sin ese constante trajinar, algunos sufriríamos dolores de parto. Un artista que no crea se condena a una terrible infelicidad que puede desembocar en autodestrucción. Trabajemos, pues.

«La creatividad es una acción espiritual en la que un individuo se olvida de sí mismo, sale de sí mismo en el acto creativo y se deja absorber por la tarea.»

NIKOLAI BERDYAEV

Pasión o añoranza

1 agosto 2016

Olvidé reenviarme a mí misma mi última versión de «February», así que me encuentro con un portátil —en realidad, es mi flamante iPad—, con conexión a Internet y con la ausencia de un texto sobre el que trabajar, pese a las ganas de hacerlo. S-Eva-Marie-Saint-PAR389031La escritura es tan esclarecedora que, de faltarme, dejaría de pensar de forma ordenada pues los pensamientos se me apelotonarían hasta sumirme en un pandemónium. Es una suerte sortear obstáculos y calibrar decisiones acompañada de un teclado y de un puñadín de palabras que coloco aquí y allá, como haría con un collage, sin demasiadas cavilaciones, guiada por la intuición y por mis imperiosos deseos de liberarme de mis demonios. Andan éstos muy soliviantados y en cuanto me descuido, se amotinan. Me acorralan para hacerme temer lo peor, para inundarme con dudas y miedos, para hacerme creer que mis esfuerzos serán en vano, pues estoy condenada, según ellos, al fracaso. El luchar es ya un triunfo, aunque las metas se resistan. Si pensara en resultados, mi trabajo perdería su encanto y, sin colorido ni magia, de nada valdría ensamblar insulsos vocablos. Escribo también con imágenes que un día vislumbré, pues mis esfuerzos van más allá de la literatura. Aspiro también a adentrarme en otras artes, pues la fascinación que ejercen sobre mí es demasiado poderosa como para no prestarles atención. Voy a tientas, pero camino y sigo adelante. Lloro, pataleo, me hundo un poco en el fango y, tras el berrinche, retomo mis quehaceres como si no me hubiesen apaleado y como si el futuro de la humanidad dependiera de ello. Es lo que algunos llaman pasión, aunque para mí sea simplemente vida. De todos modos, ¿se puede vivir sin dar la vida por lo que uno anhela y añora?