Archive for the ‘Cine’ Category

A vida o muerte

15 mayo 2017

Dos métodos infalibles para expulsar la ira son la natación y la escritura. Nadar exige que todas y cada una de las fibras de mi anatomía lloren por los poros las congojas. La escritura es también terapéutica: uno, además, no ha de escribir barbaridades o recrearse en las fealdades que nos adornan; puede, si así lo desea, transformar la rabia en hermosura y dar vida a criaturas celestiales o demoníacas, según su preferencia. Es maravilloso inventar historias sin cesar y hasta conseguir que los personajes alcancen las metas soñadas, aunque tropiecen y luchen sin descanso. Pueden aquéllos ser rubios, morenos, pelirrojos o castaños; las tonalidades de ojos y cabellos se eligen a capricho, pese a que el autor sepa que detrás de cada detalle, hasta del tejido de una prenda o de una nube caprichosa que se prende en las alturas, hay un porqué y aun un para qué. Cada escena enlaza con la siguiente y es tan bello componer estos tapices que uno se emociona y llora. Y si no fuese por este costante idear no podría yo existir; la vida sería un erial preñado de amenazas y oscuridades donde el miedo camparía a sus anchas. Si no escribiera a diario, si no inventara identidades, sucumbiría o acabaría creyéndome Juana de Arco o Agustina de Aragón. Algunos estamos tan chalados que para asimilar las sutilezas que la vida regala, tenemos que pergeñar historias. Es una lucha a vida a muerte la que algunos libramos a diario.

Coloridos invernales

31 enero 2017

img_1012Febrero es, en apariencia, un mes insulso que a mí siempre me sabe más que otros y hasta me resulta exótico por sus coloridos y la variedad de sus eventos. Se intuye la primavera, los azules engalan los cielos, los días se alargan y la vida bulle a escondidas para sorprendernos en marzo con refulgentes destellos. Y ahora que lo pienso ni siquiera enero ha concluido aún, pero voy apresurada a cuenta de la cercanía los Oscars. Tras los Globos de Oro y las nominaciones, comienzan a extenderse alfombras rojas aquí y allá y vivo yo esta sucesión de acontecimientos con gran intensidad. El cine me apasiona tanto como la literatura; si tuviera que elegir entre uno y otro, el corazón se me desgarraría. Son tantas las pelis que quiero ver que me organizo la agenda en función de los estrenos y como los filmes en Versión Original se proyectan a horas intempestivas, hay que realinear el día a día. Queda todo relegado a un segundo plano, aunque prosiga con proyectos y trabajos. Y esta actividad deslavaza un poco los sinsabores y las frustraciones del acontecer diario, pues se sigue viviendo, enfrentándose a retos y temblando a ratos de miedo. Menos mal que mi tozudez siempre me acompaña; sin ella, nada pergeñaría y mis empeños yacerían en el polvo por aparente descuido, pues mi desidia siempre la causan los temores, esas dudas que me asaltan para descorazonarme y, en definitiva, aniquilarme. Febrero una vez más me sacará del atolladero y me recordará lo que me obceco en olvidar.

La La Land

22 enero 2017

En estos días soleados arrecian fríos e ilusiones. En un momento puede acontecer lo extraordinario: darte cuenta de que estás traicionando tus sueños, recular y hacer lo imposible por apresarlos. Me sucedió el otro día tras ver por segunda vez “La La Land”. img_0986Salí del cine rota en pedazos; todas las butacas mostraban rostros sonrientes, sólo el mío estaba enrojecido por el llanto, y las lágrimas habían aflorado desde el comienzo del metraje. Me senté en un café durante una hora larga a barruntar mis penas, a diseccionarlas, a comprenderlas. Al día siguiente hice una sencilla llamada y me salió bien: el miércoles comienzo una nueva etapa que me llevará sólo Dios sabe dónde. Ya no hay vacíos por experiencias desaprovechadas y las noches de insomnio se han desvanecido. Luchaba en la dirección equivocada, un poco influenciada por el entorno y también por los convencionalismos. Algunos me calificarán de lunática, pero el ser una soñadora me ha reportado un sinfín de alegrías. Preciso que el mundo se mueva más deprisa y expresar cuanto mi alma alberga de forma más intensa. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es una suerte de contemplación de lo bello y verdadero que este mundo alberga, una búsqueda de ese misterio que todos portamos sin saberlo, un anhelo de eternidad. Bendita, bendita eternidad.

Sobrecogedor

10 octubre 2016

He admirado hasta el último suspiro de este lunes de octubre, las variopintas tonalidades que decoran el horizonte cuando el día se va. Cada instante cuenta, en un segundo los esponjosos amelocotonados se han desvaído hasta desvanecerse en una noche que aún no es noche y que luce todavía pinceladas ambarinas, rosáceas img_0468y grises. Bella vida, bella vida. Se fueron las fiebres y vinieron molestas llagas que enrojecen mi lengua con ese rojo subido de las manzanas de caramelo. Esta mejora me llena de dicha y de fecundos propósitos, aunque los deseos vayan un día en una dirección y al día siguiente en la contraria; no hay incompatibilidades, de momento, pero llegará la hora en la que prime una u otra orientación, pues no se pueden pergeñar mil actividades a un tiempo. Voy tanteando mi propio terreno, mi alma, mi mente y esos anhelos que el corazón atesora desde siempre, sin siquiera yo saberlo; los hallazgos son tan conmemovedores como sorprendentes. La realidad me muestra que soy, como todos, portadora de un misterio y poco a poco se va desvelando un yo más artístico del que había imaginado. Es emocionante, es sobrecogedor. La vida siempre alienta nuevas posibilidades y no ceso, por ello, de dar gracias al Cielo.

Acción espiritual

7 agosto 2016

philippe-halsman-woody-allenPasada la medianoche termino la lectura de “Estambul” de Orhan Pamuk y la emoción que me transmiten sus últimas páginas me impide conciliar el sueño. De nuevo, me topo con mi propia historia, con la lucha de un artista por ejercitar los dones recibidos para sobrevivir a los sucesos que le conforman; para crear también un mundo más hermoso y colorido en el que las tonalidades evoquen ese paraíso que llevamos prendido en las entretelas, en aquel recoveco al que no nos asomamos por temor a tropezarnos con un yo que nos reproche nuestro abandono a la inercia de la vida, a ese contento burgués que apuntala seguridad y comodidades sin reparar en metas más osadas y también más bellas. De esas mentes inquietas y soñadoras, y a ratos atormentadas por ese constante runrún que les exige más y más y que nunca se da por satisfecho, salen las obras maestras. El que lleva grabado ese estigma creador jamás se librará de la desazón que provoca el renunciar a sacar afuera lo que se atesora dentro. Para eludir zozobras, no queda otra que dejar a la creatividad fluir a sus anchas. Tan pronto Spielberg o Woody Allen concluyen un proyecto, se embarcan en el siguiente para sacarse el molesto aguijón y degustar el placer que proporciona el crear algo de la nada; sin ese constante trajinar, algunos sufriríamos dolores de parto. Un artista que no crea se condena a una terrible infelicidad que puede desembocar en autodestrucción. Trabajemos, pues.

«La creatividad es una acción espiritual en la que un individuo se olvida de sí mismo, sale de sí mismo en el acto creativo y se deja absorber por la tarea.»

NIKOLAI BERDYAEV

Pasión o añoranza

1 agosto 2016

Olvidé reenviarme a mí misma mi última versión de «February», así que me encuentro con un portátil —en realidad, es mi flamante iPad—, con conexión a Internet y con la ausencia de un texto sobre el que trabajar, pese a las ganas de hacerlo. S-Eva-Marie-Saint-PAR389031La escritura es tan esclarecedora que, de faltarme, dejaría de pensar de forma ordenada pues los pensamientos se me apelotonarían hasta sumirme en un pandemónium. Es una suerte sortear obstáculos y calibrar decisiones acompañada de un teclado y de un puñadín de palabras que coloco aquí y allá, como haría con un collage, sin demasiadas cavilaciones, guiada por la intuición y por mis imperiosos deseos de liberarme de mis demonios. Andan éstos muy soliviantados y en cuanto me descuido, se amotinan. Me acorralan para hacerme temer lo peor, para inundarme con dudas y miedos, para hacerme creer que mis esfuerzos serán en vano, pues estoy condenada, según ellos, al fracaso. El luchar es ya un triunfo, aunque las metas se resistan. Si pensara en resultados, mi trabajo perdería su encanto y, sin colorido ni magia, de nada valdría ensamblar insulsos vocablos. Escribo también con imágenes que un día vislumbré, pues mis esfuerzos van más allá de la literatura. Aspiro también a adentrarme en otras artes, pues la fascinación que ejercen sobre mí es demasiado poderosa como para no prestarles atención. Voy a tientas, pero camino y sigo adelante. Lloro, pataleo, me hundo un poco en el fango y, tras el berrinche, retomo mis quehaceres como si no me hubiesen apaleado y como si el futuro de la humanidad dependiera de ello. Es lo que algunos llaman pasión, aunque para mí sea simplemente vida. De todos modos, ¿se puede vivir sin dar la vida por lo que uno anhela y añora?

Regreso a la Eternidad

26 junio 2016

Es día de elecciones, y aunque no me sean indiferentes, los escrutinios no me afectan como antaño. Saldrá lo que tenga que salir y tal vez la criatura se parezca a aquella cinta de Woody Allen, «Un final made in Hollywood», en la que el protagonista rodaba una película mientras sufría una ceguera psicosomática. George Leslie HunterLas tomas eran tan disparatadas que nadie las aceptaba y, tras el engranaje final, público y críticos le dieron la espalda. Francia, siempre a la vanguardia, consideró el film una obra maestra y salvó así al atribulado director de cine del fracaso. No sé si los franceses nos salvarán de nosotros mismos; parece improbable. Pase lo que pase, he vivido un bonito domingo: he leído, he paseado, he visitado una exposición y he votado; de camino, por cierto, cambié de opinión. Pase lo que pase, seré irremediablemente feliz, seguiré persiguiendo mis sueños con ahínco, aun los más arrumbados, y viviré en ese espacio temporal tan denostado por la supuesta actualidad: el aquí y el ahora; un lugar donde estás presente y contemplas embelesado cada detalle, pues en ese preciso instante se forja la vida, la historia y la Eternidad. Ante un bien tan preciado, todo desmerece y regresa a ese barullo en el que todos mienten para obtener el voto o la promesa de un futuro mejor. Regreso, pues, a la Eternidad.

Aguas que brincan

17 abril 2016

my_week_with_marilyn_monroe_471995705_961x1200Un día más cargado de nubes y de deseos de cambio. Hago lo imposible por propiciar otros decorados pero siempre choco contra el mismo muro; y ese encontronazo me deja malparada. Son, en apariencia, rasguños y arañazos pero provocan tal frustración que no siento sino deseos de arremeter contra las paredes; apenas descanso por ello. Lo bueno es que la vida viene también provista de regalos y ese proyecto que me sentía incapaz de emprender, es ya real. Doy gracias al Cielo por esos ayudantes que creyeron en mí y en esa quimera que yo defendía con uñas y dientes; sin ellos, sin su entusiasmo, sin sus ideas, habría sido imposible seguir adelante. En estos meses, hemos adquirido otras responsabilidades y hasta cambiado los papeles para colocar a cada uno en el lugar que anhelaba sin saberlo; día a día vamos fraguando nuestros sueños. Queda tanto por hacer que si pensara en ello, tiraría la toalla. Cuento con el afán del día a día que es el único que edifica buenos cimientos, con el bendito aquí y ahora, con el momento. Si me detuviera a valorar las carencias del proyecto, me fallaría el aliento; pienso, por el contrario, en lo que hemos sumado en este tiempo gracias a una pasión común y a un torrente de esperanza que nos arrastra, y esas aguas brincan de tan modo que arrasan con cualquier dificultad y, además, rejuvenecen. He vuelto a ser niña y es maravilloso.

Sin habla

25 marzo 2016

1_60924Salgo de Los Oficios imbuida de sosiego; me alejo del centro, de los turistas que ya toman posiciones para la gran procesión de esta noche, mientras camiones con grúas y cámaras se han apropiado de un pedacito de la Plaza de Zorrilla. Paseo sin que ningún pensamiento perturbe mi espíritu. Todo parece estar en su sitio. Sin embargo, en vísperas de la Vigilia Pascual, siempre preciso y ansío un cambio, una resurrección que se hunda en esas carnes muertas, que ya están cansadas de bregar con dificultades, para regalarles un escenario distinto. Caigo en la cuenta que no hay esperanza más fuerte que la que se arraiga en el Arte, de suerte que toda actividad artística lleva consigo el germen de una nueva vida, de un porvenir más bello y esplendoroso por el que habrá que luchar cada día y en el que algunos, como siempre, nos dejaremos la piel y lo haremos con gusto pues sabemos que este trabajo tiene el poder de cambiar el mundo y la percepción que de él poseemos. Ando entre letras y titiriteros fraguando un nuevo proyecto que ya está transformando mi vida. Es apasionante, pero sin esa resurrección, sin el socorro divino, jamás podría yo llevar a buen puerto esta aventura. Alzo los ojos al Cielo. Confío y espero. En esta espera, en la que se paladean hieles y mieles, se sabe que el bien triunfará y que los milagros me dejarán una vez más sin habla.

¿Polvitos mágicos para el 2016?

29 diciembre 2015

96ffbd1b7e562f416ffc5b80130d613aMiramos en estos días al nuevo año con ilusión, como si el cambio de número, por sí solo, fuera a obrar un milagro y esparcir polvitos mágicos para crearnos un mundo idílico sin rencillas, sin dolores ni penas; un lugar en el que todo obedezca a nuestros deseos y premisas. Pareciera, con estas fantasías, que la vida nos viniera impuesta desde altas instancias y nosotros, como meras marionetas, no pudiéramos sino sobrellevarla. Cada día, con nuestros pensamientos, palabras y acciones, cambiamos el escenario en el que se representa la vida. No hacen falta grandes gestas; los logros se van labrando día a día con tesón, con paciencia, con cariño. Son los pequeños pasos los que marcan la diferencia y sin ellos, aun siendo diminutos, sería imposible alcanzar aquellos bienes que ansiamos y que sólo acariciaremos cuando veamos en los fracasos señales luminosas que indiquen el sendero a elegir, aquel que siempre desdeñamos por miedo. Nuestro devenir no puede depender de las expectativas propias o ajenas o de que los proyectos se vayan al traste; quizá no prosperen para conducirnos a un cambio de rumbo o a un nuevo enfoque del mismo asunto. No hay fórmulas mágicas a este respecto, pero ayuda echarle entusiasmo y pasión a la vida, aun cuando la mayor parte del tiempo caminemos a tientas sin saber si el camino escogido pudo ser una equivocación. No hay errores que no puedan subsanarse o que, dejándoles explicarse, no conduzcan a una tierra más próspera, donde la mirada y los pulmones se ensanchen.

Deseo que el 2016 no os regale tanto un año idílico, como que fuerzas para creer en vosotros mismos y luchar por vuestras metas.