Archive for the ‘Crecimiento’ Category

Laborar y zanganear

3 septiembre 2017

Cuando permito que el caos se adueñe de mi entorno, mi mente pulula a la deriva y una nube de azufre envuelve mis pensamientos; todo parece feo y tenebroso y temo que una lluvia de males me acabe sepultando. Si limpio acá y allá, si coloco lo que llevo tiempo postponiendo, la mente se asienta y despeja y el vivir se recubre de destellos que alumbran detalles que había, en mi ceguera, ninguneado. Todo resulta entonces amable y cada vivencia parece encaminada a forjar mi destino, a alcanzar los fines que codicio. Eso sí: si me impongo muchas tareas, me hundo también en el caos. Se precisa un equilibrio, un poquito de esto y otro de aquello. El tumbarse a la bartola cunde tanto como horas y horas de trabajo; la holganza, bien llevada, procura bienes y beneficios. Suelo olvidarlo por esa manía mía de producir a toda costa, por esa mentalidad anglosajona que considera casi un pecado el contemplar las musarañas, pese a lo enriquecedor que resulta el zanganeo. Recrearse en lo pequeño da paz y alegría y regala flamantes ideas que esperan ser vislumbrarlas en medio del frenesí en el que a veces habito. Gandulear un poco será mi objetivo para septiembre, el mes más dulce y hermoso y entre cuyas bondades siempre he hallado mullido acomodo. Dulce septiembre…

Anuncios

Bajar la guardia

27 agosto 2017

La deseada lluvia ha irrumpido en este tórrido verano para limpiarnos de malos humos, para insuflarnos alientos y redecorar el cielo con arabescos que, al atardecer, roban el aliento y le hacen a uno a detenerse a contemplar la vida, esas filigranas que componen el acontecer diario y que a ratos, por ese ir de acá para allá, pasan inadvertidas. Y en esos ornamentos uno se deleita y, al hacerlo, todo parece hermoso y el sinsentido de días atrás se arrincona por un bello presente que traerá de seguro un bello futuro, pues en todo halla el alma consenso y belleza. El estar pendiente de emails o llamadas de teléfono, como es mi caso, para sacar adelante proyectos postergados provoca crisis de ansiedad, pero este contemplar la vida despacio se ha llevado cuanto sobraba para dejar en su lugar una estela de quietud y también de raciocionio; en los momentos candentes, el miedo se apodera de la razón para campar a sus anchas. No voy a dejar resquicios al desvarío; voy a combatirlo con mis armas: una siesta sosegada, una crema de calabaza, un par de horas de lectura y un paseo que me dispongo que a dar tan pronto publique este post. Como siempre, la sencillez es lo que salva de perder la cordura, de esa sinrazón que acecha en cuanto se baja la guardia.

Caparazones

10 agosto 2017

«Todo lo que somos lo llevamos con nosotros en el viaje. Llevamos con nosotros la casa de nuestra alma, como hace una tortuga con su caparazón» Andrei Tarkovski

Y en ese hogar caben toda clase de cachivaches, aunque sean tres o cuatro cosas las que interesen; curiosamente, las menos valoradas, pues sin conocerlas bien ya nos resultan fastidiosas al ser constante fuente de inquietud. Y ese desasosiego que nos inunda de rato en rato, junto con el abultado fajo de decepciones con el que apechamos, son el mejor indicativo de lo que somos: seres creados para la Eternidad que ansían un brebaje que les calme la sed de Infinito que les compone. Y, por ello, todo acaba cansando, aburriendo y trasladándonos a un mundo de nostalgias en el que se añora lo que jamás se retuvo. Se añora lo que se intuyó, aquellos esplendores que un día vislumbramos en un amanecer o en una colorida tormenta, aquellas certezas que en un instante nos cosquillearon el alma para recordarnos la inmortalidad del alma. Se añoran esa sensación de poseerlo todo, aun sin saber identificar ese todo, esa tranquilidad que proporciona el aceptar el destino y esa pasión que conmociona los adentros cada vez que nos atrevemos a desear más, a ir más allá, a escarbar en ese caparazón que llevamos a cuestas. Desear es bueno, muy bueno. Nada hay más humano que la libertad, que prescinde de coacciones y se codea con lo que es justo y verdadero, y que el sacrosanto deseo. Sin ellos, seríamos títeres manipulados por modas y opiniones ajenas; sin ellos, seríamos zombies que respiran y vegetan.

Bienvenido agosto

3 agosto 2017

Julio, siempre antojadizo, se fue con sus alocados caprichos, con sus ardores y ardides. Y vino agosto, que es más sosegado y limpio por esa frescura que regalan madrugadas y mañanas, por ese corretear de las horas ligero y considerado, dejando atrás ímpetus y empellones. Es como si el verano, una vez encauzado su camino, se hubiese finalmente enraizado en cuantos aborrecemos la canícula, pues ya el cuerpo se ha acostumbrado al calor y hasta agradece los guiños veraniegos. Agosto anuncia ya el nuevo curso y, aunque se descansa, también se espolean proyectos arrinconados por hacer un poco de limpieza y por confiar en posibles oportunidades. Pese a estar un poco averiada a causa de desbarajustes varios, mi espíritu, meses atrás alicaído, se expande y robustece sin pausa. Y creo que estoy moralmente obligada a luchar por mis sueños, encuentre o no apoyos; las zancadillas, lejos de amedrentarme, me insuflan alientos. Sigo, pues, a mi destino, que es, por otra pare, la única manera de no extraviar el camino. Este mes de agosto, intuyo, va a ser benévolo conmigo. La alfombra roja la desplegué tan pronto pasé la hoja del calendario. Sembrar y cosechar, como siempre; no hay senderos alternativos.

La audacia de vivir

24 julio 2017

La vida transcurre a un ritmo pausado y esta cadencia dota a las horas de bello contenido. Todo, aun lo diminuto, tiene cabida en lo que importa; cada gesto, cada palabra van fraguando lo que somos, lo que seremos. Según el talante de la acción o de la inacción, seremos dichosos o desventurados y nuestra existencia poseerá un cariz u otro. En circunstancias adversas tientan los atajos, las sendas en apariencia llanas que ni deparan alegrías ni tristezas. Escoger lo fácil para evitar lo que de veras ansiamos, lo que rebatimos con sesudos razonamientos para aplacar las pasiones que empujan de nosotros en otras direcciones, se ha convertido en un comportamiento tan habitual que el desafiarlo es castigado con burlas y desprecios. Me inspiran compasión quienes se mofan de sueños ajenos; sus vidas muestran ese sinsentido que defienden, un desbarajuste que achacan siempre a la suerte y a la contigencia. Si bien hay épocas gélidas que nos hielan hasta las entrañas por la frialdad con la que nos despachan, el azar jamás rige los destinos; lo hacemos nosotros cada minuto, cada hora, cada día. Y aquí seguimos algunos empuñando las riendas de la vida porque nos gusta ser felices, y cuando la dicha anda en juego, hay que ser cautos y también audaces porque vivir en plenitud exige audacia.

Uno mismo, sin ir más lejos

21 febrero 2017

img_1127Nadie mejor que uno mismo para resolver lo que conviene, pese al miedo que las decisiones a ratos generan; ya se sabe que en muchos casos, en función de la elección, uno será presa de la incomprensión y de la malevolencia. Ser uno mismo exige mano firme para firmar declaraciones que pueden condenar al ostracismo, al lugar que todos rehúyen para evitar el repudio; no es fácil convertirse en el paria al que todos critican y secretamente envidian. Anhelamos la libertad pero ejercerla  exige un desembolso cuantioso que puede dejarle a uno sin fondos y sin amigos. Pese al precio a pagar, decido en cada instante si quiero o no ser yo, si busco complacer o si, por el contrario, me ocupo de que mis metas acaben llegando a buen puerto sin por ello lastimar a nadie, pues el fin jamás justifica los medios. Es una elección diaria; a veces consciente, a veces inconsciente. El subconsciente, de todos modos, desvela nuestros anhelos y temores de forma escandalosa. El analizar cada gesto, cada paso resulta muy liberador. Entenderse a uno mismo es gratificante: no hay que explicarse ni justificarse, sólo ser, y estar cuando proceda. Soy mi mejor amiga, y también mi peor enemiga, así que más me vale reconciliarme conmigo misma y dejar que la compasión endulce mis deslices. Ser quien soy es un reto apasionante que a veces me aterra.

Neurótico romanticismo

12 febrero 2017

Me he habituado a convivir con esas neurosis que a ratos me aquejan; algunos las encuentran tan divertidas que, cuando las confieso, sufren estrafalarios ataques de risa. img_1121Podría, como Woody Allen, ser cómica -no me falta talento-, elaborar monólogos con mi descabellada existencia y recorrerme garitos relatando mi locura. Mr. Allen, junto con un nutrido grupo de artistas, es un gran neurótico y, en ocasiones, mis desvaríos no distan mucho de los suyos. Las obsesiones se ceban conmigo y ahora trato de desprenderme de una que no hay manera de expulsar. Soy demasiado creativa, pero no puedo ser mil cosas a un tiempo; me hundo, por ello, en terribles crisis de estrés pues mi estimado TDAH me recuerda que perpetrar varias tareas a un tiempo sólo conduce al extravío. Soy buena en lo que hago por mi intensidad, por la pasión que le echo, por la constancia y también por la cabezonería. Sólo quiero un día, para variar, de santa paz, en el que los pensamientos de ser esto o aquello no me bombardeen. Es cierto que  hay trabazón entre los oficios por los que me decanto, pero hay que elegir. Y hoy lo he hecho y lloro por ello, porque he dejado ir una parte de mí a la que me aferraba por puro romanticismo. Vuelvo al trabajo, al que temo: si lo concluyo batallaré de nuevo para convertir mi hermoso proyecto en tangible realidad. Así que me desvío por exóticos vericuetos para eludir mi propio destino.

P.D.: Admito voluntarios que me inviten a su casa el próximo 26 de febrero a ver la Gala de los Óscar.

Cálculos e improvisaciones

30 diciembre 2016

img_0500Recuerdo, de pronto, que un nuevo año comenzará mañana. Ni tengo lista de propósitos ni pretendo elaborarla; vivir el día a día es más que suficiente. Hay, claro, proyectos, pero saldrán cuando corresponda y es bueno que así sea. Aunque a veces me envuelvan llamaradas de rabia, confío en que me será otorgado cuanto precise en el momento más insospechado. Hay que desembarazarse de planes y aprender a improvisar; la vida exige tablas y dotes interpretativas. El cálculo pormenorizado de mis anhelos sería absurdo y aburrido; si mis pronósticos se hicieran realidad de forma inmediata, vivir perdería su encanto. En cualquier caso, mis percepciones son más acertadas de lo que sospecho y a veces me sorprenden logros que aun pareciendo diminutos, son en realidad titánicos. Consigo más de lo que creo y trabajo con tal tenacidad que el día menos pensado, cuando ya nada espere, me caerán del Cielo un torrente de deseos satisfechos y ni sabré qué hacer con ellos. Cada día tiene su afán y, hoy por hoy, es más que suficiente. De momento, mi máxima preocupación es escribir mi carta a los Magos de Oriente; del resto me iré ocupando cuando cada reto llegue ¡Feliz 2017!

Rotundamente no

24 octubre 2016

A ratos la lucha por la vida es tan feroz que las fuerzas se ausentan y lo dejan a uno a merced de los miedos, ésos que se empeñan en que todo arredre. img_0553Pareciéramos entonces guerreros mutilados frente a un ejército de férreos combatientes dispuestos a despedazarnos al primer descuido. Para no dejarse aturdir por el engaño, hay que alejar la mente del tumulto, de esa confusión que sólo siembra temores a fin de distorsionar la realidad. Hay certezas pues hay bien y habiendo bien, los males ya no resultan malignos; en un pispás, además, el decorado se vuelve del revés y te llueven mimos y regalos. Se puede vencer a la angustia, se puede aplastar al caos y reemplazar la grisura que traen el cansancio y el hastío con una luminosa esperanza que siempre embellece actitudes y semblantes. Todos poseemos un abultado archivo de actos injustos y malintencionados, pero sabemos en nuestro fuero interno que el mal no vence al bien. Parece abandonarnos, pero jamás lo hace; siempre está ahí acompañándonos, consolándonos y mostrando los destellos que engalanan el día a día, los que el temor oculta. Cada día es bello, inmensamente bello. Preciso recordármelo una vez más para vencer a esa nada que pretende enseñorearse de mí. No, no y no. Rotundamente no.

Sobrecogedor

10 octubre 2016

He admirado hasta el último suspiro de este lunes de octubre, las variopintas tonalidades que decoran el horizonte cuando el día se va. Cada instante cuenta, en un segundo los esponjosos amelocotonados se han desvaído hasta desvanecerse en una noche que aún no es noche y que luce todavía pinceladas ambarinas, rosáceas img_0468y grises. Bella vida, bella vida. Se fueron las fiebres y vinieron molestas llagas que enrojecen mi lengua con ese rojo subido de las manzanas de caramelo. Esta mejora me llena de dicha y de fecundos propósitos, aunque los deseos vayan un día en una dirección y al día siguiente en la contraria; no hay incompatibilidades, de momento, pero llegará la hora en la que prime una u otra orientación, pues no se pueden pergeñar mil actividades a un tiempo. Voy tanteando mi propio terreno, mi alma, mi mente y esos anhelos que el corazón atesora desde siempre, sin siquiera yo saberlo; los hallazgos son tan conmemovedores como sorprendentes. La realidad me muestra que soy, como todos, portadora de un misterio y poco a poco se va desvelando un yo más artístico del que había imaginado. Es emocionante, es sobrecogedor. La vida siempre alienta nuevas posibilidades y no ceso, por ello, de dar gracias al Cielo.