Archive for the ‘Crecimiento’ Category

Uno mismo, sin ir más lejos

21 febrero 2017

img_1127Nadie mejor que uno mismo para resolver lo que conviene, pese al miedo que las decisiones a ratos generan; ya se sabe que en muchos casos, en función de la elección, uno será presa de la incomprensión y de la malevolencia. Ser uno mismo exige mano firme para firmar declaraciones que pueden condenar al ostracismo, al lugar que todos rehúyen para evitar el repudio; no es fácil convertirse en el paria al que todos critican y secretamente envidian. Anhelamos la libertad pero ejercerla  exige un desembolso cuantioso que puede dejarle a uno sin fondos y sin amigos. Pese al precio a pagar, decido en cada instante si quiero o no ser yo, si busco complacer o si, por el contrario, me ocupo de que mis metas acaben llegando a buen puerto sin por ello lastimar a nadie, pues el fin jamás justifica los medios. Es una elección diaria; a veces consciente, a veces inconsciente. El subconsciente, de todos modos, desvela nuestros anhelos y temores de forma escandalosa. El analizar cada gesto, cada paso resulta muy liberador. Entenderse a uno mismo es gratificante: no hay que explicarse ni justificarse, sólo ser, y estar cuando proceda. Soy mi mejor amiga, y también mi peor enemiga, así que más me vale reconciliarme conmigo misma y dejar que la compasión endulce mis deslices. Ser quien soy es un reto apasionante que a veces me aterra.

Neurótico romanticismo

12 febrero 2017

Me he habituado a convivir con esas neurosis que a ratos me aquejan; algunos las encuentran tan divertidas que, cuando las confieso, sufren estrafalarios ataques de risa. img_1121Podría, como Woody Allen, ser cómica -no me falta talento-, elaborar monólogos con mi descabellada existencia y recorrerme garitos relatando mi locura. Mr. Allen, junto con un nutrido grupo de artistas, es un gran neurótico y, en ocasiones, mis desvaríos no distan mucho de los suyos. Las obsesiones se ceban conmigo y ahora trato de desprenderme de una que no hay manera de expulsar. Soy demasiado creativa, pero no puedo ser mil cosas a un tiempo; me hundo, por ello, en terribles crisis de estrés pues mi estimado TDAH me recuerda que perpetrar varias tareas a un tiempo sólo conduce al extravío. Soy buena en lo que hago por mi intensidad, por la pasión que le echo, por la constancia y también por la cabezonería. Sólo quiero un día, para variar, de santa paz, en el que los pensamientos de ser esto o aquello no me bombardeen. Es cierto que  hay trabazón entre los oficios por los que me decanto, pero hay que elegir. Y hoy lo he hecho y lloro por ello, porque he dejado ir una parte de mí a la que me aferraba por puro romanticismo. Vuelvo al trabajo, al que temo: si lo concluyo batallaré de nuevo para convertir mi hermoso proyecto en tangible realidad. Así que me desvío por exóticos vericuetos para eludir mi propio destino.

P.D.: Admito voluntarios que me inviten a su casa el próximo 26 de febrero a ver la Gala de los Óscar.

Cálculos e improvisaciones

30 diciembre 2016

img_0500Recuerdo, de pronto, que un nuevo año comenzará mañana. Ni tengo lista de propósitos ni pretendo elaborarla; vivir el día a día es más que suficiente. Hay, claro, proyectos, pero saldrán cuando corresponda y es bueno que así sea. Aunque a veces me envuelvan llamaradas de rabia, confío en que me será otorgado cuanto precise en el momento más insospechado. Hay que desembarazarse de planes y aprender a improvisar; la vida exige tablas y dotes interpretativas. El cálculo pormenorizado de mis anhelos sería absurdo y aburrido; si mis pronósticos se hicieran realidad de forma inmediata, vivir perdería su encanto. En cualquier caso, mis percepciones son más acertadas de lo que sospecho y a veces me sorprenden logros que aun pareciendo diminutos, son en realidad titánicos. Consigo más de lo que creo y trabajo con tal tenacidad que el día menos pensado, cuando ya nada espere, me caerán del Cielo un torrente de deseos satisfechos y ni sabré qué hacer con ellos. Cada día tiene su afán y, hoy por hoy, es más que suficiente. De momento, mi máxima preocupación es escribir mi carta a los Magos de Oriente; del resto me iré ocupando cuando cada reto llegue ¡Feliz 2017!

Rotundamente no

24 octubre 2016

A ratos la lucha por la vida es tan feroz que las fuerzas se ausentan y lo dejan a uno a merced de los miedos, ésos que se empeñan en que todo arredre. img_0553Pareciéramos entonces guerreros mutilados frente a un ejército de férreos combatientes dispuestos a despedazarnos al primer descuido. Para no dejarse aturdir por el engaño, hay que alejar la mente del tumulto, de esa confusión que sólo siembra temores a fin de distorsionar la realidad. Hay certezas pues hay bien y habiendo bien, los males ya no resultan malignos; en un pispás, además, el decorado se vuelve del revés y te llueven mimos y regalos. Se puede vencer a la angustia, se puede aplastar al caos y reemplazar la grisura que traen el cansancio y el hastío con una luminosa esperanza que siempre embellece actitudes y semblantes. Todos poseemos un abultado archivo de actos injustos y malintencionados, pero sabemos en nuestro fuero interno que el mal no vence al bien. Parece abandonarnos, pero jamás lo hace; siempre está ahí acompañándonos, consolándonos y mostrando los destellos que engalanan el día a día, los que el temor oculta. Cada día es bello, inmensamente bello. Preciso recordármelo una vez más para vencer a esa nada que pretende enseñorearse de mí. No, no y no. Rotundamente no.

Sobrecogedor

10 octubre 2016

He admirado hasta el último suspiro de este lunes de octubre, las variopintas tonalidades que decoran el horizonte cuando el día se va. Cada instante cuenta, en un segundo los esponjosos amelocotonados se han desvaído hasta desvanecerse en una noche que aún no es noche y que luce todavía pinceladas ambarinas, rosáceas img_0468y grises. Bella vida, bella vida. Se fueron las fiebres y vinieron molestas llagas que enrojecen mi lengua con ese rojo subido de las manzanas de caramelo. Esta mejora me llena de dicha y de fecundos propósitos, aunque los deseos vayan un día en una dirección y al día siguiente en la contraria; no hay incompatibilidades, de momento, pero llegará la hora en la que prime una u otra orientación, pues no se pueden pergeñar mil actividades a un tiempo. Voy tanteando mi propio terreno, mi alma, mi mente y esos anhelos que el corazón atesora desde siempre, sin siquiera yo saberlo; los hallazgos son tan conmemovedores como sorprendentes. La realidad me muestra que soy, como todos, portadora de un misterio y poco a poco se va desvelando un yo más artístico del que había imaginado. Es emocionante, es sobrecogedor. La vida siempre alienta nuevas posibilidades y no ceso, por ello, de dar gracias al Cielo.

Mudanza

27 septiembre 2016

El otoño es un tiempo de mudanza en el que la vida se aletarga para reposar y después florecer. imageEs una estación coloreada de tonalidades que en nada envidian a las primaverales, pero sin los bullicios de mayo o abril; los matices son más sutiles y, en mi opinión, más bellos. El sosiego se arrellana en el sillón con unos buenos calcetines  y una mantita junto a una taza de té y a un buen libro y cuando el atardecer acapara el horizonte, todo lo dejo y contemplo extasiada la arrebatadora estampa. El día a día se centra en recuperar los ritmos que el estío, con sus calores, había agostado. Y ese regresar a la rutina, a los proyectos, a las largas horas de trabajo es para mí un regalo que saboreo cada final de septiembre. No deseo sino arrinconar las ropas veraniegas y cubrirme con lanas y aspirar los nuevos aromas que, aun en la ciudad, saben a leña, a hogar, a castañas asadas y también a serenidad. Y para no adormilarme y afrontar los retos que cada comienzo de curso plantea, recurro a complejos vitamínicos aderezados con generosas dosis de confianza y esperanza. Sin ellas, no habría mudanza. Sin ellas, jamás desplegaría de nuevo las alas.

Deseos de venganza

19 septiembre 2016

Cuando se amontonan los ultrajes, resulta más difícil discernir el bien del mal, así que hay que andarse con ojo. En un arrebato se puede destruir tanto que espeluzna sólo de pensarlo. imageLa prudencia y la paciencia son, en estos casos, las mejores consejeras: huyen de estruendos y algarabías y se atienen al bien, aun en las circunstancias más aciagas, aun cuando las injusticias arremetan contra uno sin piedad. Rehuyo, por ello, a vocingleros expertos en sembrar males y discordias. Sin sus diabluras, el mundo sería un lugar más bello y armonioso. Es arriesgado, por otra parte, erigirse en jueces de lo ajeno, pues nuestras infracciones se pesan en la misma balanza en la que se calibran las del prójimo. De ahí la importancia de la benevolencia, de no emplear la justicia para nuestros fines y de respetar hasta al más malvado de los hombres. Una amiga me enseñó un buen truco para archivar afrentas: imaginarse al pérfido sujeto que nos hace la vida imposible como el niño que un día fue; al verlo gatear y balbucir, el corazón se ablanda y la compasión y la paz acaban reemplazando a los deseos de venganza. Es importante insistir y recordar que el mal sólo engendra mal.

Maracas

4 septiembre 2016

No hay desaforados gigantes dispuestos a engullirme al primer descuido, sino molinos de viento cuyas aspas giran conforme a sus premisas y no a las mías. Tan pronto se desvanece la sensación de peligro, gracias a una conversación telefónica, el terror va poco a poco abandonándome. Red-Parasol-detail-c-Louise-Dahl-Wolfe-Vogue-Archive-Collection-Courtesy-of-Lumas-Gallery-LondonPara conjurar la angustia, bailo al son de bossa nova y de Carmen Miranda con una colorida maraca que adquirí días atrás con la intención de agitarla cuando el horizonte se emborronara. Hay motivos para caer en el desespero, el que arrambla con cuanto poseo, así que me contoneo con una maraca al tiempo que canto a voz en cuello. Tras la danza, me han venido a las mientes un montón de razones por las que sentirme orgullosa de mí misma. Las he enumerado mentalmente y, para dejar constancia de mis diminutas hazañas, las he escrito y descrito en mi libreta verde manzana, la de las magias. Me he puesto un límite de cien logros; eran demasiados, lo sé, pero había que intentarlo. Según me manchaba de tinta, me he llenado también de emoción y alegría. Me he remontado a la infancia, a la adolescencia, a la primera juventud y he hallado pequeños y hermosos gestos de los que, sin ser grandes gestas, me enorgullezco. Es maravilloso recuperar la propia piel y sentir que de nuevo la vida me pertenece; al hacerlo, la esperanza comienza a cosquillearme y a susurrarme bondades: saldrán buenos frutos de mis andanzas.

En el País de las Maravillas

30 agosto 2016

Los días se suceden sin amontonarse, pues cada uno deja su impronta y aporta pistas sobre sobre el paradero de esos lugares que se barajan mentalmente sin saber si convienen; aun así no se desdeñan porque las respuestas aparecen en parajes insospechados, sobre todo en aquéllos rebosantes de desvaríos. imageAllí donde reina el disparate y donde ningún adulto circunspecto osaría adentrarse es donde se topa uno con la mayoría de las respuestas, las que ansía y conoce de oídas. Y si uno se acomoda en ese delicioso país de las maravillas, en el que hasta el atolondramiento de una mosca se contempla con asombro, las horas se convierten en placenteras cadencias y las respuestas llegan de improviso y en tropel. Ensartar con mimo las pequeñeces en el devenir diario levanta brisas de deliciosa quietud; el silencio arrambla con los ruidos de fondo, absorbe miedos y congojas y esparce dicharachero sosiego. En esa beautitud se asientan las esperanzas y los arrestos para dar un puntapié a las tonterías y abandonar a los sempiternos aguafiestas que detestan la luz que irradian las almas que atesoran sueños. Se envuelven éstas en un halo de misterio que, a los que habitan en una cómoda e insípida existencia, resulta sospechoso y aun peligroso, pues tanta dicha cuestiona usos y costumbres. Hay que ser temerario, pero también precavido y guardarse uno para sí los tesoros hasta que puedan ser descubiertos.

Miríadas de estrellas

21 agosto 2016

imageY seguimos con este sosegado agosto en el que se suceden sin descanso las frustraciones; mis miedos se hacen realidad y se cumplen hasta los peores pronósticos. En medio de este torbellino que a veces me zarandea, se acaban imponiendo siempre la paz y la cordura. Acepto cuanto me acontece, pues sé que una razón que ahora se me escapa justifica los estropicios y que lo mejor está por llegar. En un plis plas, todo cambia, para bien y para mal. El saborear cada día, el apresar cada instante y convertirlo en algo hermoso es mi principal cometido. Trabajo también a ratos aunque me falten mis antiguas herramientas y sigo pergeñando sueños; ninguna contrariedad puede arrebatarme la calma estando asida a la realidad, que es más mágica que esos cuentos de hadas poblados de castillos glaseados de escarchas y de beatíficas criaturas. Así también es la vida, pues en el acontecer diario se enredan miríadas de estrellas, que refulgen hasta cegar, en una estela de quietud y belleza. El día a día deslumbra para quienes confían y acogen los tropiezos como huellas que guían hacia los logros. Siempre fue así y siempre lo será.