Hasta el último suspiro

20 julio 2016

El calor aplaca su furia y uno siente, al rebufo de una brisa, que la vida vuelve a pertenecerle, que los vapores de días atrás fueron sólo espejismos que distorsionaron la siempre hermosa realidad. REX_Lauren_Bacall_7La adversidad sigue acompañándome, pero renegar de ella sólo trae quebraderos de cabeza; hay que aceptarlo todo para así descansar y contemplar el acontecer diario con el entusiasmo de un niño que vive cada instante como si fuesen a robárselo, sin pasados ni futuros. Iba ayer por la calle una niña gimoteando; se quejaba porque restaba un año para que regresara su cumpleaños y querría ella prolongarlo por toda la eternidad. Convertir cada día en una experiencia única, en un festín de colores, aromas y sabores, depende de nosotros. Aquí estoy frente al ordenador dolorida, sin apenas moverme a causa de las funestas contracturas que retuercen como un sarmiento este cuerpo mío y, sin embargo, sonrío y espero a que una cervecita de 25 céntimos se temple en la galería, pues mi infección de garganta se resentiría de no hacerlo. Hay para todo remedios y sonrisas; la frustración asola cuando la dejamos entrar y acomodarse en la más mullida de las butacas; así, repanchigada, nada quiere oír hablar de luchas, de sueños y de todo aquello que aún podemos perpetrar porque nuestra misión no habrá concluido hasta que exhalemos el último suspiro.


P.D.: Adoro a mis lectores norteamericanos. Tan pronto publico un nuevo post, me llueven las visitas desde USA. Gracias por creer en mí. Gracias mil. También yo creo en vosotros y anhelo vuestro bienestar “every single day”. Love you!!!

Batuta

14 julio 2016

¡Qué compleja es la vida! El caso es que, si nos lo propusiésemos, el día a día sería tan sencillo que todos lo entenderían sin el auxilio de tratados o de libros de autoayuda. Somos expertos en embarullar las cosas y, por ende, en embarullárselas al resto, pues cuanto decimos y hacemos repercute en el otro, para bien o para mal. FEMALE-DIRECTORS-large640Cuando erramos, buscamos tantos pretextos para excusarnos que si nos viéramos desde fuera, nos ruborizaríamos. Nos conducimos entonces como infantes que creen que cuanto aleguen los salvará de ese calabozo al que van los niños malos, de ese lugar lleno de rabia y desazón donde una ola de calor perpetua azota los cuerpos exánimes de cuantos se esfuerzan por ser peores de lo que realmente son, especialmente al sufrir el zarpazo del rechazo. Alguna razón habrá para explicar que uno no sea aceptado y, en vez de pensar que el censor acaso se equivoque o vea en nosotros el reflejo de sus propios fallos, apencamos con el desprecio, y hasta nos comportamos tal y como nuestros detractores nos recrean en sus fantasías. Y si este proceder se consolida, caemos en la rebeldía, que no sólo aqueja a adolescentes sino también a fornidos adultos que acarrean consigo a un niño herido, al niño repudiado por no cumplir las expectativas de los que dirigían lo que llamamos vida. La batuta es tan suya como nuestra, sólo hay que atreverse a sostenerla; tan pronto la dominemos, nadie podrá ya arrancárnosla y de escabullirse, usaríamos manos y brazos. No hay, por tanto, excusa.

¿Quién teme al lobo feroz?

7 julio 2016

imageMe acordaba esta mañana de aquel estribillo de la cancioncilla de los «Tres Cerditos»— “¿Quién teme al lobo feroz, quién teme al lobo feroz?”—, y pensaba que todos tememos a un lobo en particular, a aquel que suelta improperios y dentelladas y arrambla con todo; destruye en unos minutos lo construido a lo largo de años y llega, por ello, a desquiciar. He comprobado, sin embargo, que el miedo de esa pavorosa criatura es mayor que el mío y que su poder se sustenta en mis reacciones y en mi percepción de la realidad. Si me arredro ante él, se fortalece; si le hago frente usando sus propias artimañas, su ira se desata y apecho con temibles consecuencias. Conclusión: evitar enfrentamientos, dar la razón a quien no la posee y adoptar, en definitiva, una postura de cordial indiferencia. Cuando no sucumbes a las provocaciones y adoptas una actitud estoica, la mente se fortalece: cuenta con sólidos argumentos, pero se reservan para causas más sensatas. Esta postura concede poderío porque implica control sobre uno mismo, sobre esas  emociones que se empeñan en dominar el panorama para arrojarnos en brazos de la rabia y de la sinrazón. Por añadidura, el «estoicismo» trae consigo paz y mucha alegría. Las risas brotan sin cesar, al sortear las trampas, y el júbilo expulsa de sopetón el amasijo de tonterías que puebla a veces la cabeza. Me uno al coro de los tres cerditos: ¿quién teme al lobo feroz, quién teme al lobo feroz?

P.D.: ¡Viva San Fermín!

Regreso a la Eternidad

26 junio 2016

Es día de elecciones, y aunque no me sean indiferentes, los escrutinios no me afectan como antaño. Saldrá lo que tenga que salir y tal vez la criatura se parezca a aquella cinta de Woody Allen, «Un final made in Hollywood», en la que el protagonista rodaba una película mientras sufría una ceguera psicosomática. George Leslie HunterLas tomas eran tan disparatadas que nadie las aceptaba y, tras el engranaje final, público y críticos le dieron la espalda. Francia, siempre a la vanguardia, consideró el film una obra maestra y salvó así al atribulado director de cine del fracaso. No sé si los franceses nos salvarán de nosotros mismos; parece improbable. Pase lo que pase, he vivido un bonito domingo: he leído, he paseado, he visitado una exposición y he votado; de camino, por cierto, cambié de opinión. Pase lo que pase, seré irremediablemente feliz, seguiré persiguiendo mis sueños con ahínco, aun los más arrumbados, y viviré en ese espacio temporal tan denostado por la supuesta actualidad: el aquí y el ahora; un lugar donde estás presente y contemplas embelesado cada detalle, pues en ese preciso instante se forja la vida, la historia y la Eternidad. Ante un bien tan preciado, todo desmerece y regresa a ese barullo en el que todos mienten para obtener el voto o la promesa de un futuro mejor. Regreso, pues, a la Eternidad.

El forro de mis caprichos

20 junio 2016

smith_garden2Hoy he aprendido que soy capaz de abordar más de lo que imagino y que mis miedos e inseguridades se interponen con demasiada frecuencia entre yo y mis metas. Hace apenas una semana, adquirí un iPad; creía que me venía grande, que tendría que venderlo, regalarlo o esconderlo en el interior de un armario para evitar su presencia y recordar así mi ridículo y mi derrota. Me apunté a un taller para iniciarme en el manejo del aparatito y comprobé que, sin haber empleado apenas tiempo, sabía mucho más que mi compañera de pupitre. Si he acumulado 500 páginas en un idioma extranjero, ¿cómo no voy a poder con un miserable iPad? Lo usaré para escribir, tal y como yo anhelaba, sin hacer desembolsos ni inversiones, y para muchas cosas más. Fui desde niña una aventurera que anhelaba capturar esencias y descubrir paraísos, pero soñar requiere menos bríos que vivir y quiero yo vivirlo todo, hasta mis sueños más disparatados. Mi curiosidad crece día a día y siento a menudo una sensación de hambre. Se acabó: necesito una buena indigestión de cuanto postpuse por resultar, en apariencia, extravagante, por toparme con demasiadas críticas y este nuevo cacharrito va a ser mi compañero de correrías. Como diría un castizo, me paso las opiniones ajenas por el forro de mis caprichos.

Joven, de nuevo

11 junio 2016

La noche trajo frescor y descanso y una visión de la vida más objetiva y sosegada. La fatiga cubre de negras pinceladas hasta el más luminoso de los lienzos y todo, de pronto, se oscurece y se pierde en un horizonte de sombras que engullen alientos y esperanzas. Francoise Gilot by PicassoEl calor me abruma y no hallo el modo de habituarme a él. Me condenaré a un verano de interiores para evitarme sofocos y malestares y sólo saldré cuando el sol pierda los bríos. Ingiero grandes cantidades de sal y de té helado para evitarme bajadas de tensión, pero nada palia la desazón que me provocan los ardores estivales. Podría darme de puñetazos contra la pared, pero no parece una sabia solución. Sigo, por otra parte, recolectando regalos. Hoy toca recoger mi nuevo iPad; lo haré cuando caigan las temperaturas. Ni sé si sabré manejarlo, confío en no atascarme frente a este cacharrito que codiciaba desde hace tiempo. Continúo leyendo y escribiendo en inglés y, al tiempo, barrunto otros sueños. Parece que me cuesta lanzarme a ellos, así que mañana emprenderé una cruzada para profundizar en esas habilidades artísticas que poseo y rehúyo por miedo. La escritura siempre me acompañará, pero preciso de compañeros de viaje más bullangueros; exigen éstos confianza y más comodidad, pues están agazapados por temor a los zarpazos que reciben cada vez que reclaman sus derechos. He de ver las cosas con el pensamiento y volver a ser joven de nuevo; he de hacerlo por mí y por ellos y por esas aventuras que anhelo.

«Lleva mucho tiempo llegar a ser joven.»

Picasso

De la confusión al asombro

5 junio 2016

Y llega junio y lo hace con unos calores que considero desmedidos; cuando el verano asoma, siempre me agobia. No sé cómo comportarme frente a esas bocanadas ardientes que invaden campos y calles; hay que construir una nueva rutina para evitar que las tareas diarias se conviertan en una pesadilla, como la que anoche me estuvo rondando entre sueños y malos despertares.famous-portrait-photographers-bert-stern Encuentro el frío más limpio, sano y sensato. En esa sensatez los quehaceres se columpian sin hacer malabares, sin perderse en caminos poblados por malhechores que no quieren sino despojarte de lo que posees y, de paso, apalearte. Las estaciones intermedias son comedidas, aunque esta primavera nos está colmando de excesos; su pasión desborda a cada rato con un sinfín de tormentas. En medio del desbarajuste, un anhelo que arrastraba yo desde tiempo atrás se hizo realidad; una afamada retratista me regaló su antigua cámara de fotos, que sigue funcionando y que cuenta con tantos avances técnicos que me asusta el lidiar con ella. Ando a la espera; un fin de semana de éstos vendrá mi regalo de Madrid. Aún no salgo de mi asombro; el día antes había salido al campo con mi vieja Olympus a retratar el mundo y sentí un profundo deseo profundizar más. Le pedí a Dios que me enviara esa cámara que ansiaba; llegó al día siguiente, sin ponerle yo empeño. En medio de la confusión en la que vivo, doy gracias al Cielo por atender mis preces y ponerme en el camino a esta generosa mujer a quien espero algún día conocer.

Piezas descabaladas

24 mayo 2016

Lady Diana Bridgeman. Harold Speed (British, 1852-1957)La experiencia me ha enseñado a guardarme para mí los desalientos y los puzzles con piezas descabaladas. Sólo aquellos que considero amigos, un par de ellos a lo sumo, escuchan sin juzgar y sin dar consejos. Esa manía de regalar soluciones que ya uno ha desechado por ser contraproducentes me saca de mis casillas; las recomendaciones pueden estropear un bonito día o el equilibrio labrado a lo largo de lustros. Sé que a veces esos consejeros vienen cargados de buenas intenciones, pero detesto propósitos que no hacen sino crisparme y dificultarme aún más el camino; detesto también las buenas intenciones. Esas respuestas no requeridas desvelan, por otra parte, información preciosa sobre cómo otros afrontan la adversidad; lo hacen con herramientas muy oxidadas por negligencia o desuso, pues muy poco sabemos de nosotros mismos. Ponemos demasiado énfasis en resolver problemas ajenos, mientras dejamos que los propios se solucionen por sí mismos, sin mover un dedo, creyendo que el paso de tiempo obrará el milagro y lo dice alguien que cree en los milagros a pies juntillas, porque todo me lo pueden arrebatar, excepto la fe y la confianza. Esos comentarios, en apariencia cabales, dinamitan esa esperanza a la que me aferro y cuesta reconstruirla cuando los ánimos caminan cabizbajos. Callaré para siempre y nada jamás diré. Nada.

Buenas intenciones

13 mayo 2016

He estado en este último mes y medio a mil cosas a un tiempo y dado que mi cabecita es frágil y tiende a romperse cuando abarca muchos escenarios, me he resquebrajado un poquito y a cuenta de ello la salud se ha resentido. A2X03111Soy tozuda y no me arredran las dificultades, pero he también de medir las fuerzas y prestar atención a los motines de mi organismo, que se subleva desarrollando infecciones que sólo a mí aquejan. Hay proyectos tan hermosos que uno, con tal de acariciarlos, hace de todo, pero si se asume de forma reiterada una función que no le corresponde, se acaba dañando y alejándose al tiempo de la realidad, pues asume un escenario que no es el suyo y pulula por decorados extraños a los que no se acostumbra pese a los empeños. Es lo que tiene depender de otros para realizar sueños; no todos están dispuestos a dar el do de pecho y las palabras no se acompañan necesariamente de hechos. Las buenas intenciones suelen quedarse en eso, en meras intenciones de las que nadie saca provecho. Prefiero obras y actos, aunque vengan de la mano de «malas intenciones». Los pensamientos, sin determinación, son hojarasca que el viento arrastra y que esta lluvia constante empapa y aplasta contra asfaltos y laderas. Hay que seguir adelante, pero de otra manera más sensata. Lo que tenga que venir vendrá; uno ha de propiciar los deseos, pero no dejarse la vida en ellos.

Naranjas y manzanas

24 abril 2016

2008N08712_5YL3JQuiero que pasen algunas cosas que no pasan y quiero que lo hagan con tal fuerza que me arrollen y me pongan la vida del revés; necesito un cambio. Es cierto que en los últimos meses he tomado decisiones muy arriesgadas que están dando ya sus frutos; a veces son manzanas que caen de un peral, otras veces son las soleadas naranjas de un robusto nogal. La vida es misteriosa y no estoy en actitud de descifrar enigmas, aunque sé que más adelante se aclararán; comprenderé entonces que la más adecuada de las combinaciones requería naranjas y manzanas, pues las peras y nueces jamás habrían contribuido a forjar aquello que día a día voy creando en medio de muchas dificultades. Que nada entienda es comprensible. Siento como si viviera en lo imposible, en una tierra nunca antes habitada y en la que, por tanto, todo ha de fabricarse desde la nada. Anoche, cuando el insomnio volvió al acecho y abrí en mi Kindle “El Discernimiento” de Henri Nouwen, regresó a mí la peregrina idea de irme a Nuevo México, al desierto, a meditar y discernir. Es una quimera que de vez en cuando me asalta, pese a mis esfuerzos por mantenerla a raya. La vida sigue su curso y lo hace de forma sabia, pese a mis dudas y temeridades.


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