De nosotros depende

29 marzo 2015

w290-1Leo en este Domingo de Ramos a Jiménez Lozano, cuyas palabras son siempre un acto de amor, por el hombre y para el hombre. Hay belleza y hay esperanza, pese a que la humanidad ande cabizbaja y aturdida en medio de un mundo henchido de ruidos y tristezas, en el que se confunde el oriente con el occidente por ese navegar según las corrientes que frecuenta la mayoría, sin cuestionarse siquiera ni su destino ni su procedencia, por ese vivir a merced de los impulsos y de las apetencias, sin cuestionarse tampoco las contradicciones que surgen en el camino y que se acatan por obediencia al qué dirán. En medio de esta confusión, hay unos pocos que portan ramas de olivo, de laurel, de romero, palmas lisas o trenzadas que adornan las puertas de sus moradas para recordar la muerte, que siempre tiene sentido, y la resurrección que trae consigo la extinción de la vida, pues no somos meras piedras del camino. Y esos pocos sí saben hacia dónde van; se desconoce el itinerario, pero se conoce el paradero que acabará en un lugar que, de ser felices, ya estaríamos paladeando y al que no maldeciríamos de continuo. Es simplemente la eternidad que ya en esta vida tiene asiento y que, de hecho, hunde sus raíces en nuestra existencia. Todo depende de nosotros, de lo que hagamos, de lo que decidamos, de lo que nos propongamos ser, del amor que derramemos en el hacer y deshacer diarios. La infinitud es sencilla y se arrellana en una humilde sonrisa.

P.D.: Leo en estos momentos, cuando mis pobres ojos me lo permiten, «Abram y su gente» de José Jiménez Lozano.

Circunstancias

22 marzo 2015

La primavera ha traído consigo vientos que golpean las persianas y llenan la noche de terribles gemidos, pero también flores y verdina que alegran los árboles cuya desnudez hace no mucho estremecía. gucciB4501Aquí seguimos con la fatiga ocular, con un torreón de libros por leer y con insaciables escritos que todo lo ansían; con tal de cobrar vida y de revolotear, se apropian hasta de la sangre de la autora y viven sin remordimientos a costa mía. Nada novedoso, por otra parte. Y pensaba esta mañana, mientras faenaba en la casa, que los fracasos son mi principal acicate y que sin ellos, estaría yo perdida. Sé que algunos disentirán de mi parecer y hasta me tacharán de loca. Sé también que algunos seguirán achacando sus frustraciones a las circunstancias y creerán que, de haber sido otro su contexto, la vida los habría inundado de sabrosas dádivas.  Disiento; aun en las más penosas circunstancias puede uno cambiar de rumbo y frecuentar, si así lo desea, nuevos derroteros. Atrincherarse en los escenarios habituales con mil y una excusas es no producto de las circunstancias sino del miedo. Uno siempre puede ser lo que desea ser y no lo que supuestamente la vida decidió por él. El libre albedrío es una muy útil herramienta de la que no siempre echamos mano, pues hacerlo exige coraje. Sin decisión, estamos abocados a una vida insulsa que nos resulta extraña y pesada. Sin decisión, estamos abocados a la frustración de forma irremediable. Dejemos, pues, a las circunstancias tranquilas.

Y seguimos en la senda de los sueños

13 marzo 2015

Ha sido una semana apasionante que ha culminado de un modo intenso. Me hallaba yo esta madrugada, en pijama, en un cajero automático tratando de cambiar el número de teléfono móvil asociado a mi tarjeta de crédito. Mi dominio expiraba y faltaba el dichoso código de verificación para exclamar con júbilo que nuriamarugan.com era de nuevo mío.Norma Jean He dormido unas horas de forma atropellada, con muchas interrupciones y un sinfín de pesadillas. Por lo demás, ha sido una semana perfecta: he trabajado más de la cuenta y después de meses de darle vueltas a un proyecto que acariciaba desde siempre, me he lanzado a por él, pese al esfuerzo que me exige, pese a dejarme cada noche hecha una piltrafa, pese a haber abandonado cuanto antes componía mi vida. Han sido varios meses de miedos, de dudas, de cambios de pareceres. De hecho, hace un par de semanas renuncié a él por la dificultad que entrañaba y por las voces discordantes que me disuadían de mi extravagante empeño. A veces los deseos son tan estrafalarios que desafían a la cordura y se convierten, gracias al tesón, en hermosos posibles. El trayecto que conduce a las metas es arduo y tortuoso, pero algunos estamos dispuestos a pagarlo. Todo por un sueño, por un bonito y agotador sueño que me llevará sólo Dios sabe dónde.

P.D.: Para aquellos que estén interesados en seguir mis escritos y mis cosas a través de Facebook, dejo aquí el link de mi página oficial de Facebook; sólo hay que dar al «Me gusta».

Cuaresma, dislates y cubos de basura

19 febrero 2015

10457205_845402882192514_7198569828645513640_nEsta Cuaresma se vislumbra tan alegre y soleada como el espléndido día que hoy el Cielo ha urdido en sus misteriosos telares. Mis dos sacrificios cuaresmales son tan escuálidos que me atrevo a compartirlos: me abstendré de comer patatas fritas durante cuarenta días y antes de las doce y media, estaré en la cama. Romperé mi abstinencia durante la noche del 22 de febrero, durante la Gala de los Oscar, porque hasta Dios se ofendería si me perdiera el acontecimiento.

Hallo belleza en todos los rincones, hasta en el modo en el que los desperdicios se enraciman en el cubo de basura; sobre un fondo lavanda se remolinan las vestimentas de una humilde naranja y sobre ellas se posa una servilleta verde manzana; se adereza ésta con un frunce, en apariencia, muy desenfadado aunque muy estudiado, si uno se fija con detenimiento. Vierto despojos con descuido y ellos, henchidos de dignidad, se acicalan para encarar su aciago destino; bellos hasta el final por el mero afán de recrearme la vista, de convertir mis días en un festín de formas y colores.

No dispongo de flores frescas, pero me llegan de rato en rato vaharadas del frutero, de los benditos fresones que se mezclan con las naranjas y con los robustos kiwies. Este lugar, pese a su estrechez, tiene mucho encanto; es mi pequeño paraíso. Cuando al final del día cuento las dádivas recibidas, doy gracias al Cielo, aun cuando de pronto recuerde que olvidé la ducha o que, por despiste y no por necesidad, la haya visitado dos veces.

Me gusta mi vida, aunque a primera vista parezca un dislate. Preciso de un poco de caos para que las horas sean más entretenidas pero sin caer de lleno en la anarquía; el excesivo orden me asfixia y el excesivo desorden me descentra ¡Viva el dislate!

Sin lindes

8 febrero 2015

Cansa ya un poco frío y esas atmósferas grises que desde por la mañana oscurecen el cielo como si no hubiese más que noche. Anhelo días cálidos y soleados, pese a que el invierno también nos cubra de magia, de nieves, de brillantes y coloridas cencelladas. El viento aúlla y arrastra todo a su paso; -bresson waltzbarre las calles y las despoja de vida, pues pocos se aventuran a asomar siquiera las barbas y hasta los humildes papeles buscan refugio en cualquier esquinazo donde arremolinarse en compañía y compartir, tal vez, cuitas. En un domingo invernal caben muchas cosas: tareas banales que llenan el alma y la calientan con tantas dulzuras que el almíbar desborda las lindes de uno mismo y se desparrama por otros yoes, por otras vidas que se acercan para impregnarse de belleza y de calor. El frío invita al acercamiento, a la comprensión y a ese compartir lo que somos y poseemos; invita a expandirse más y más hasta superar lo conocido y adentrarse en lo desconocido a fin de acariciar la infinitud que nos compone, de envolverse un poco en ella para afrontar la vida con un espíritu alegre y despreocupado, ligero de miedos y aprensiones. No concibo encarar el día a día sin la indumentaria precisa, sin un traje de mago o de hada, sin chistera o varita, sin ese juego de alas que guardo en la mesilla. Sólo así vestida danzaré cada hora, cada día.

Colin Firth

25 enero 2015

bbe045caacc829e533f784814dfba3ceAnteanoche soñé con Colin Firth. Se arrodillaba ante mí y me pedía en matrimonio; me regaló un brazalete con zafiros y brillantes. Dudé en dar mi consentimiento; me intimidaron ciertos desvaríos en su comportamiento. Sus amigos intercedieron por él y finalmente di el sí quiero. Paseábamos de la mano, felices y sonrientes, por las calles de lo que parecía una mezcolanza entre Londres y Valladolid. Me percaté de que era un sueño y lo prolongué hasta que la realidad se impuso de tal manera que no hubo ya modo de desoírla. Anoche soñé con Lukas Haas; le enseñé la ciudad y quedó tan impresionado que decidió establecerse en Castilla durante un tiempo. De pronto una familia musulmana, que decía ser la suya, lo encerró para evitarle mi presencia y para privarle también de la libertad. Hice lo imposible por rescatarlo y en esa tensión me hallaba cuando me he despertado esta mañana agotada y sin ningún deseo ni de levantarme ni de zambullirme jamás en mundos oníricos. Para evitarme un domingo de mal humor, he hecho un poco de limpieza; el movimiento y el orden suelen regalarme un buen puñado de endorfinas. De pronto, ha surgido otro plan que, aun siendo alternativo, no desmerece al anterior, al de la tarde de lectura, al que he dado la espalda por el cansancio que me asola. Ignorar los lamentos de la frustración y cobijarme en el fastidio parecían la elección más fácil y tentadora; he optado por aceptar y agradecer los nuevos designios de este domingo de enero que me llevarán de paseo con un caballero que no será Colin Firth.

Cuencos y bendiciones

17 enero 2015

Entre nieblas y heladas transcurren los días en mi minúscula morada. He sumado a mi escuálido menaje tres cuencos navideños que iba a regalar a un caballero que incumplió su promesa de invitarme a roscón de Reyes; harán las veces de platos soperos, de ensaladeras, de recipientes para patatas fritas…, y me alegrarán la vista, pues la Navidad es siempre alegre y vistosa. Cozy cornerÚltimamente escucho mucho a Bramhs y estoy empezando a enamorarme de él; sin su música, mi vida sería más insípida, aun siendo bastante sabrosa pues mi día a día es en sí una novela, por la pasión con la que vivo y por acontecerme muchas cosas sin apenas salir de casa. He hallado en este lugar un refugio frente a las inclemencias del tiempo y de la vida, frente al miedo y el dolor. Es ya un hogar en el que estoy a salvo de todo y de todos, aunque a ratos anhele mis muebles, mis libros y el resto de enseres que moran en dos habitaciones de una casa de campo; un amigo se ofreció a cobijar mis cosas. Retomé la escritura hace unos días y comencé aquel proyecto que llevo meses postponiendo a causa de esta extraña mudanza mía. He vuelto al caos y al atolondramiento, a querer plasmar más de lo que mis dedos pueden teclear, a ahondar en un idioma que no es el mío y que ni siquiera domino, pero en el que me he propuesto escribir, pese a las dudas que me suscita, pese al esfuerzo que conlleva. He cogido frío en el descansillo y, ¡tonta de mí!, he salido a pasear sin una prenda de abrigo más contundente. Los atardeceres me sobrecogen como antaño y todo, hasta lo más insignificante, está impregnado de belleza. A veces el amor que siento por el mundo me desborda y derramo lágrimas hasta que me escuecen los ojos. La aceptación de la vida y la gratitud siempre se acompañan de dulces bendiciones.

La realidad y yo

31 diciembre 2014

No voy a desgranar una abultada lista de propósitos para este año que pronto se abrirá paso entre tristezas y algarabías, pues de todo hay en la viña del Señor. 2015 viene desprovisto de propósitos, aunque en los bolsillos agujereados se hayan arrellanado unos cuantos anhelos que tal vez vean la luz; tengo comprobado que los sueños más estrambóticos son los que se acaban imponiendo, a su modo y a su tiempo.Emil Nolde Primavera en la habitación 1904. Cada año escoge por sí mismo qué otorgar y qué arrancar, independientemente de los deseos; me da lo que preciso, aunque a veces las lecciones sean amargas como la hiel. En este último mes, la realidad y yo andamos a la gresca; la eludo, la desprecio y cuando convivo con ella, lo hago a regañadientes por haberme robado lo que más apreciaba, lo único que creía poseer. El dolor es tan agudo que, pese a los bálsamos, el cuerpo se ha rebelado y no hace sino enfermar. En un mes y medio he sufrido toda suerte de infecciones. Ha habido también una larga ristra de bendiciones a la que ahora no presto atención por fidelidad a mi enfado y a mi nueva infección, ésa que ni los antibióticos combaten y que, desde el último diagnóstico, se ha agravado. Este continuo enfermar y el goteo de desaguisados me ha anegado en una corriente en la que el agua fresca ya no corretea; el hedor es a ratos insoportable. Las circunstancias no me son del todo desfavorables y surgen con frecuencia regatos cristalinos en los que me contemplo a mí misma y a mi vida con benevolencia, sin olvidar los milagros que brotan del amor y de la generosidad. De tantos prodigios como he visto y vivido, podría escribir un tratado, pero hoy prefiero, tonta de mí, refugiarme en el fracaso, en el estorbo y en el infortunio. Al fin y al cabo, la felicidad se acoge por propia decisión y la infelicidad también.

La invención de la Navidad

20 diciembre 2014

La Navidad no pesa, es tan ligera como la niebla que ha engullido la ciudad con sus vahos, tan mágica como esta blancura que perfila en el horizonte nuevos contornos que cada día se hacen más familiares y menos extraños. Conforme paseaba, las siluetas de los árboles imponían por su simplicidad. The Patient Angel The patient angelCon cuatro trazos, la naturaleza crea belleza y, sin embargo, preferimos lo alambicado y abrazamos cuanto rezume exotismo y abundancia. Ansiamos siempre más, aun cuando lo poseamos todo, y nos afanamos en decorar la vida con otros objetos, con otros colores, aunque los nuestros sean perfectos y se acomoden a gustos y necesidades. Me aterran, por ello, esos centros comerciales plagados de falsa alegría, de luces desprovistas de sentido, de tontas musiquillas y también esas hueras felicitaciones que a nada saben pues desconocen lo que los hombres desde hace siglos celebran; las estrellas y los belenes se han convertido en renos y en muñecos de nieve, mientras un señor vestido de rojo, con barba y barriga postizas, recorre las aceras y agita de vez en cuando una campanilla. Me tropiezo también con muchas miradas vacías de brillo y de esperanza, en las que la ilusión ha dado paso al cinismo o a una triste resignación en la que ya no cabe dicha. A veces temo también acabar yo así, pues la vida durante este último año me ha golpeado con inusitada dureza. Tal vez duerma por eso con el Nacimiento a mi vera, para reconfortarme y recordar que un niño nació para salvarme, para inundar el mundo de alegres gorjeos, para dotar a este existir nuestro de significado. Y sólo esto es Navidad, el resto es una invención, un aliado en la siniestra tarea de ausentar al hombre de su propia vida.

Feliz y cálida Navidad.

Acción de Gracias

4 diciembre 2014

Sigo viviendo en una nube de irrealidad; suceden demasiadas cosas y a ratos resulta difícil entenderlas; he llegado a la conclusión de que la vida hay que vivirla y no comprenderla. Syosset 2Perdí mi casa, perdí también mi portátil y de pronto, sin buscarlo, me encontré en un avión rumbo a Nueva York. Regresé al que consideraba mi segundo hogar y, pese a todas las hermosuras que vi, supe por fin que mi lugar estaba aquí, en este extraño país lleno de odios y de irracionalidad al que, pese a los improperios que de vez en cuando vierto, amo. Descubrí el verdadero significado de familia, aun cuando se cuelen tensiones y discordias, y de refugio frente a las inclemencias del vivir. Me asombré ante la gratitud que derrochan los hombres en esa mágica cena de Acción de Gracias: el amor que me circundaba era tan abrumador que las lágrimas inundaban mis ojos; lo que allí viví marcará el resto de mis días, sin duda. Compré un «kettler» tan bello que adorna una de las estanterías de este diminuto apartamento cuyas dimensiones equivalen a lo que antaño fue mi estudio. Adquirí también unas zapatillas que asemejan a botas de après-ski y que envuelven mis pasos en un un ritmo tan cálido que resulta paradisíaco. La amistad y la bondad han suavizado la desgracia y el gran dolor que aún me afligen, la calidez del afecto diluye y endulza las gélidas penas. El mundo ha dejado de ser un lugar inhóspito lleno de amenazas y miedos y se ha tornado en una casita de madera blanca llena de luz y de dulzura en donde hasta las sábanas huelen a canela.


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