Convencionalismos

12 mayo 2015

Hay quien dice que los convencionalismos esconden ingentes dosis de hipocresía. No lo pongo duda, pero considero que tras esos acuerdos convenidos por unos y otros a fin de lograr un mundo más comedido y menos inquieto, hay, aparte de falsedad, mucho miedo. EVENING BY THE LAKEDe desafiar los convenios, es señalado uno con el dedo y de perseverar en tan peligroso empeño, será el hereje condenado al destierro: Le lloverán los improperios, llevará en su frente un estigma como el de Caín, aun cuando ningún mal haya hecho, y será un paria entre los suyos; nadie se esforzará en encajar las piezas del puzzle para entenderlo o en no juzgarlo, pese a no entenderlo. Esas convenciones nos evitan el engorro de comportamos del modo en el que sentimos y somos, privándonos así del más preciado de los dones jamás recibido, el de la libertad. Ser libre implica a veces caer en las manos de una muchedumbre deseosa de despedazar al prójimo. Y ese temible gentío exige unos comportamientos que, de ser ignorados, le arrojarán a uno al foso de los leones, adonde el profeta Daniel fue precipitado por envidia, por odio, por no querer ser como los demás sino por perseguir la fidelidad a sí mismo, y a ese Dios que lo había creado; esa zarza que ardía sin consumirse, pues su fuego no era otro que el amor y la compasión. Y como estas virtudes escasean, uno prefiere callar ante las tropelías y guardarse para sí las cuitas, para evitarse condenas y fosos, pues aun de lejos se oyen los rugidos de los felinos hambrientos.

Al Este del Edén

1 mayo 2015

imagesYa hace unos días que terminé la lectura de «Al Este del Edén» y sigo aún bajo sus influjos. Soñaba anteayer con sus personajes; hombres y mujeres que anhelan, gimen y ríen y buscan con mayor o menor acierto su pedazo de cielo. La compasión que siente Steinbeck por el hombre estaba ya presente en «Las uvas de la ira», pero en esta novela, que él consideró su obra maestra, penetra el autor de tal modo en la condición humana que uno, al leerlo, cavila sin querer y aun se entiende a sí mismo y a aquellos que más dañan. Conforme se va desgranando la historia, dan ganas de abrazar a la humanidad entera, de desprenderse para siempre de juicios y de injustas condenas y de vestirse con la piel de los otros. No hay buenos ni malos, aunque a muchos interese esta simplista división para librarse así de la carga de mirarse a sí mismo para verse de veras. Está comprobado que cuando la vida golpea, tendemos más al mal. Es fácil ser bueno cuando se disfruta de una cierta salud, de una cuenta corriente que, sin ser abultada, satisfaga las necesidades esenciales y cuando nos rodea un entorno mullido en el que, pese a las rencillas, quepan también apoyo y consideración. Si todo se pierde, afloran entonces las debilidades y uno, de no ponerle remedio, se convierte en un feo y malvado diablillo que hasta cree hallar consuelo en el mal. Hay esperanza pues hay elección, independientemente de los derroteros; incluso en las circunstancias más terribles puede uno elegir la verdad y cobijarse bajo sus alas. El más preciado de los bienes es el libre albedrío y el hombre, en el ejercicio de su libertad, puede siempre escoger entre el bien y el mal. Siempre.

Estropajo

26 abril 2015

Estas lluvias de abril son una bendición; los campos esplenden y en su verdor conmueven. Entre la grisura se cuelan rayos de sol: flirtean con las hojas de los álamos, que se agitan y brillan con coquetería, y posan también la mirada sobre la cebada, que tapiza infinitos horizontes con suavidad aterciopelada. Frederick Childe Hassam (American Impressionist painter, 1859-1935)The Avenue in the Rain 1917Aquí seguimos con las mismas cargas; unos días muestran una cara más amable y otros parecen rebelarse contra uno, y ya se sabe que la belicosidad no provoca más que destrozos. He optado por ignorar los arrebatos que me rodean, porque si les prestara demasiada atención, acabaría enloqueciendo. He optado también por despojarme de miedos y por vestirme con prendas que hablen de verdad y de esperanza. Con la confianza a cuestas, nada arredra y a todo se enfrenta uno con la parsimonia con la que, por ejemplo, se pasa una bayeta. Es en cierto modo una vida mágica, con hadas y duendes, en la que uno se afana en pocas cosas y reposa mucho a fin de contemplar nubes y estrellas; estos insólitos personajes de cuento a mí ya me resultan familiares de tanto codearme con ellos. Siempre que estreno estropajo, y  ayer lo hice, siento que una nueva vida comienza. Tal vez la cordura me haya abandonado, pero en esta locura mía hay mucha alegría y también mucha paz.

P.D.: Recuerdo mi perfil oficial de Facebook. Algunos se lían y me solicitan la amistad, cuando apenas utilizo mi perfil personal y lo tengo restringido a las personas que conozco.

¡Gracias, gracias, gracias!

11 abril 2015

Uno ha de escoger los empeños con sumo cuidado, pues la perseverancia es tozuda y se acaba saliendo con la suya. De insistir en metas que a nadie benefician, no atesoraríamos sino logros desprovistos de belleza y también de sentido; una vida llena de éxitos feos nos vacía de amor para llenarnos de insatisfacción y de codicia. mary ann wakeleyEl anhelo de  bienes materiales parece ser el único fin y en aras de este deseo, a veces desordenado, se sacrifican la paz y la dicha y se hunde uno en el egoísmo, en ese inhóspito lugar en el que jamás se vislumbra gozo, sólo risas que destilan tristeza, miedo y desamparo. Hay que ambicionar con la cabeza pero también con el corazón para que la vida sea bonita y apacible. Hay también que dar, porque en ese donarnos al otro nos va la vida. Ahora reflexiono más sobre mis deseos porque veo que, gracias al tesón y a la esperanza, voy acariciando mis sueños; para obtener el bien hay primero que desearlo. Si se ama la vida con pasión, ésta te acaba correspondiendo y enamorándose de ti y ya se sabe que los enamorados le colman a uno de atenciones. Me llueven las bendiciones y, ante tanto agasajo, exclamo jubilosa: ¡gracias, gracias, gracias!

Exultati Justi

5 abril 2015

He aprovechado estos días de Semana Santa para reflexionar. Guy_Rose_-_The_Blue_KimonoHe caído en la cuenta de que en estos últimos tiempos he atravesado abundantes y peligrosos senderos sin que el mal apenas me rozara; hubo algunos rasguños, pero no dejaron huella, sólo un buen puñado de sabrosas experiencias que a lo largo de años han ido abonando un terreno que yo consideraba baldío y del que, contra todo pronóstico, ha brotado un vergel. Y sobre ese hermoso jardín que me regala a diario flores y frutos he ido también edificando una nueva vida. En esta morada mía vivo las cosas con más detalle, prestando atención hasta a las minucias, pues todo se aprovecha para acicalar este eterno lugar que desprende aromas de mirra y rosas y en el que la paz y la dicha rematan cada acontecimiento y en cuyas murallas los miedos ya no se atrincheran por no hallar ya cabida. Caminar sin grilletes ni cadenas es como retozar en un fresco prado del que la primavera se apropia para esparcir sus rubores, sus roces y sus infatigables anhelos y expulsar a cualquier intruso que ambicione sembrar malas hierbas o convertir el rocío en escarcha.

Feliz Pascua.

De nosotros depende

29 marzo 2015

w290-1Leo en este Domingo de Ramos a Jiménez Lozano, cuyas palabras son siempre un acto de amor, por el hombre y para el hombre. Hay belleza y hay esperanza, pese a que la humanidad ande cabizbaja y aturdida en medio de un mundo henchido de ruidos y tristezas, en el que se confunde el oriente con el occidente por ese navegar según las corrientes que frecuenta la mayoría, sin cuestionarse siquiera ni su destino ni su procedencia, por ese vivir a merced de los impulsos y de las apetencias, sin cuestionarse tampoco las contradicciones que surgen en el camino y que se acatan por obediencia al qué dirán. En medio de esta confusión, hay unos pocos que portan ramas de olivo, de laurel, de romero, palmas lisas o trenzadas que adornan las puertas de sus moradas para recordar la muerte, que siempre tiene sentido, y la resurrección que trae consigo la extinción de la vida, pues no somos meras piedras del camino. Y esos pocos sí saben hacia dónde van; se desconoce el itinerario, pero se conoce el paradero que acabará en un lugar que, de ser felices, ya estaríamos paladeando y al que no maldeciríamos de continuo. Es simplemente la eternidad que ya en esta vida tiene asiento y que, de hecho, hunde sus raíces en nuestra existencia. Todo depende de nosotros, de lo que hagamos, de lo que decidamos, de lo que nos propongamos ser, del amor que derramemos en el hacer y deshacer diarios. La infinitud es sencilla y se arrellana en una humilde sonrisa.

P.D.: Leo en estos momentos, cuando mis pobres ojos me lo permiten, «Abram y su gente» de José Jiménez Lozano.

Circunstancias

22 marzo 2015

La primavera ha traído consigo vientos que golpean las persianas y llenan la noche de terribles gemidos, pero también flores y verdina que alegran los árboles cuya desnudez hace no mucho estremecía. gucciB4501Aquí seguimos con la fatiga ocular, con un torreón de libros por leer y con insaciables escritos que todo lo ansían; con tal de cobrar vida y de revolotear, se apropian hasta de la sangre de la autora y viven sin remordimientos a costa mía. Nada novedoso, por otra parte. Y pensaba esta mañana, mientras faenaba en la casa, que los fracasos son mi principal acicate y que sin ellos, estaría yo perdida. Sé que algunos disentirán de mi parecer y hasta me tacharán de loca. Sé también que algunos seguirán achacando sus frustraciones a las circunstancias y creerán que, de haber sido otro su contexto, la vida los habría inundado de sabrosas dádivas.  Disiento; aun en las más penosas circunstancias puede uno cambiar de rumbo y frecuentar, si así lo desea, nuevos derroteros. Atrincherarse en los escenarios habituales con mil y una excusas es no producto de las circunstancias sino del miedo. Uno siempre puede ser lo que desea ser y no lo que supuestamente la vida decidió por él. El libre albedrío es una muy útil herramienta de la que no siempre echamos mano, pues hacerlo requiere coraje. Sin decisión, estamos abocados a una vida insulsa que nos resulta extraña y pesada. Sin decisión, estamos abocados a la frustración de forma irremediable. Dejemos, pues, a las circunstancias tranquilas.

Y seguimos en la senda de los sueños

13 marzo 2015

Ha sido una semana apasionante que ha culminado de un modo intenso. Me hallaba yo esta madrugada, en pijama, en un cajero automático tratando de cambiar el número de teléfono móvil asociado a mi tarjeta de crédito. Mi dominio expiraba y faltaba el dichoso código de verificación para exclamar con júbilo que nuriamarugan.com era de nuevo mío.Norma Jean He dormido unas horas de forma atropellada, con muchas interrupciones y un sinfín de pesadillas. Por lo demás, ha sido una semana perfecta: he trabajado más de la cuenta y después de meses de darle vueltas a un proyecto que acariciaba desde siempre, me he lanzado a por él, pese al esfuerzo que me exige, pese a dejarme cada noche hecha una piltrafa, pese a haber abandonado cuanto antes componía mi vida. Han sido varios meses de miedos, de dudas, de cambios de pareceres. De hecho, hace un par de semanas renuncié a él por la dificultad que entrañaba y por las voces discordantes que me disuadían de mi extravagante empeño. A veces los deseos son tan estrafalarios que desafían a la cordura y se convierten, gracias al tesón, en hermosos posibles. El trayecto que conduce a las metas es arduo y tortuoso, pero algunos estamos dispuestos a pagarlo. Todo por un sueño, por un bonito y agotador sueño que me llevará sólo Dios sabe dónde.

P.D.: Para aquellos que estén interesados en seguir mis escritos y mis cosas a través de Facebook, dejo aquí el link de mi página oficial de Facebook; sólo hay que dar al «Me gusta».

Cuaresma, dislates y cubos de basura

19 febrero 2015

10457205_845402882192514_7198569828645513640_nEsta Cuaresma se vislumbra tan alegre y soleada como el espléndido día que hoy el Cielo ha urdido en sus misteriosos telares. Mis dos sacrificios cuaresmales son tan escuálidos que me atrevo a compartirlos: me abstendré de comer patatas fritas durante cuarenta días y antes de las doce y media, estaré en la cama. Romperé mi abstinencia durante la noche del 22 de febrero, durante la Gala de los Oscar, porque hasta Dios se ofendería si me perdiera el acontecimiento.

Hallo belleza en todos los rincones, hasta en el modo en el que los desperdicios se enraciman en el cubo de basura; sobre un fondo lavanda se remolinan las vestimentas de una humilde naranja y sobre ellas se posa una servilleta verde manzana; se adereza ésta con un frunce, en apariencia, muy desenfadado aunque muy estudiado, si uno se fija con detenimiento. Vierto despojos con descuido y ellos, henchidos de dignidad, se acicalan para encarar su aciago destino; bellos hasta el final por el mero afán de recrearme la vista, de convertir mis días en un festín de formas y colores.

No dispongo de flores frescas, pero me llegan de rato en rato vaharadas del frutero, de los benditos fresones que se mezclan con las naranjas y con los robustos kiwies. Este lugar, pese a su estrechez, tiene mucho encanto; es mi pequeño paraíso. Cuando al final del día cuento las dádivas recibidas, doy gracias al Cielo, aun cuando de pronto recuerde que olvidé la ducha o que, por despiste y no por necesidad, la haya visitado dos veces.

Me gusta mi vida, aunque a primera vista parezca un dislate. Preciso de un poco de caos para que las horas sean más entretenidas pero sin caer de lleno en la anarquía; el excesivo orden me asfixia y el excesivo desorden me descentra ¡Viva el dislate!

Sin lindes

8 febrero 2015

Cansa ya un poco frío y esas atmósferas grises que desde por la mañana oscurecen el cielo como si no hubiese más que noche. Anhelo días cálidos y soleados, pese a que el invierno también nos cubra de magia, de nieves, de brillantes y coloridas cencelladas. El viento aúlla y arrastra todo a su paso; -bresson waltzbarre las calles y las despoja de vida, pues pocos se aventuran a asomar siquiera las barbas y hasta los humildes papeles buscan refugio en cualquier esquinazo donde arremolinarse en compañía y compartir, tal vez, cuitas. En un domingo invernal caben muchas cosas: tareas banales que llenan el alma y la calientan con tantas dulzuras que el almíbar desborda las lindes de uno mismo y se desparrama por otros yoes, por otras vidas que se acercan para impregnarse de belleza y de calor. El frío invita al acercamiento, a la comprensión y a ese compartir lo que somos y poseemos; invita a expandirse más y más hasta superar lo conocido y adentrarse en lo desconocido a fin de acariciar la infinitud que nos compone, de envolverse un poco en ella para afrontar la vida con un espíritu alegre y despreocupado, ligero de miedos y aprensiones. No concibo encarar el día a día sin la indumentaria precisa, sin un traje de mago o de hada, sin chistera o varita, sin ese juego de alas que guardo en la mesilla. Sólo así vestida danzaré cada hora, cada día.


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