Archive for the ‘Belleza’ Category

Endemoniados

18 junio 2017

Lidio con el endemoniado calor y con temores que me hacen aúllar de dolor, de tanto cómo me encogen el corazón. No voy a permitir que se enseñoreen de mí; haré lo imposible para que se vayan por donde vinieron. Me he rodeado en unos meses de unos malvados que no reparan en daños con tal de alcanzar sus descabelladas metas. Dañar al otro no proporciona satisfacciones y acaba, como es lógico, pasando factura. Prefiero que me tomen por tonta a embrollarme en galimatías o a embadurnarme de lodo. Lo que me asusta es que veo estos comportamientos en gente muy joven, en apenas niños, capaces de todo con tal de enterrar al otro bajo el peso de sus frustraciones y de su escasa autoestima. El desconocimiento de uno mismo no provoca sino desaguisados que afectan a tirios y troyanos. Me salvan mi fe y la maravillosa prosa de Thomas Wolfe, que degusto como si se tratase de ambrosía. Confiemos en que la Belleza barnice todas las fealdades que me afligen hasta imponerse sobre quienes se obcecan en el mal. No puede ser de otro modo. El Bien y sus esplendores vencerán a las tinieblas. Lo harán, lo harán, lo harán.

Conciencia

6 junio 2017

Venía dispuesta a hablar del mal, pues siempre me sorprenden sus actitudes, sea o no víctima de ellas. Sin embargo, prefiero elogiar lo bello que también nos compone y la hermosura de esta vida nuestra. Con tanto desvelo, no reparamos en la belleza de la creación, en la disposición de todos y cada uno de sus elementos, hechos sólo para nuestro deleite, para permitirnos vivir en un paraíso al que hace ya tiempo renunciamos por esa fijación nuestra por hacer prevalecer nuestros deseos, cuando hay muchas apetencias que ni siquiera nos llenan y que nos hacen más mal que bien. Hay que protegerse de las agresiones externas, pero también dar el brazo a torcer aun cuando la razón acompañe, si ello regala paz y bienestar. Últimamente ya no me enfrento a las injusticias. Confío tanto en el Bien que sé que todo se resolverá de forma favorable a mis intereses y que la verdad, como siempre lo hace, aun en los escenarios más horrendos, acabará deslumbrando a quienes se empeñan en escudarse tras las tinieblas del mal. Y esa confianza jamás defrauda. Jamás. Disfrutar de una conciencia sosegada es impagable; se sufre, claro, pero de otra manera.

A vida o muerte

15 mayo 2017

Dos métodos infalibles para expulsar la ira son la natación y la escritura. Nadar exige que todas y cada una de las fibras de mi anatomía lloren por los poros las congojas. La escritura es también terapéutica: uno, además, no ha de escribir barbaridades o recrearse en las fealdades que nos adornan; puede, si así lo desea, transformar la rabia en hermosura y dar vida a criaturas celestiales o demoníacas, según su preferencia. Es maravilloso inventar historias sin cesar y hasta conseguir que los personajes alcancen las metas soñadas, aunque tropiecen y luchen sin descanso. Pueden aquéllos ser rubios, morenos, pelirrojos o castaños; las tonalidades de ojos y cabellos se eligen a capricho, pese a que el autor sepa que detrás de cada detalle, hasta del tejido de una prenda o de una nube caprichosa que se prende en las alturas, hay un porqué y aun un para qué. Cada escena enlaza con la siguiente y es tan bello componer estos tapices que uno se emociona y llora. Y si no fuese por este costante idear no podría yo existir; la vida sería un erial preñado de amenazas y oscuridades donde el miedo camparía a sus anchas. Si no escribiera a diario, si no inventara identidades, sucumbiría o acabaría creyéndome Juana de Arco o Agustina de Aragón. Algunos estamos tan chalados que para asimilar las sutilezas que la vida regala, tenemos que pergeñar historias. Es una lucha a vida a muerte la que algunos libramos a diario.

Abriles

9 abril 2017

Abril es sinónimo de brisa, de lluvia, de lilas, de prisas, de verdes horizontes entre los que, entre disgustillos, se intercala siempre la esperanza. Tiene este mes una sonoridad tan hermosa que no me importaría detener un poco el calendario para disfrutar de más abriles, de esas cosquillas que hacen en el alma, y en los sentidos, las horas rotundas, las que desprecian vaguedades y aprecian las precisiones que requiere el vivir. Una mañana de abril podría ser el comienzo de una novela, de un poema o de un nuevo existir, pues los abriles son jóvenes e impetuosos y gustan de la audacia y de la hermosura. Este comienzo de abril, empero, se ha soliviantado para sofocarnos con temperaturas demoníacas que a mí me llevan de sillón en sillón, pues mi cuerpo desfallece ante estas alocadas arremetidas; hasta mi mente se ofusca y batalla por no adormecerse. Tal vez consiga pasear o tal vez me vea obligada a sobrellevar la calorina en esta habitación en la que no sobra la rebequita. Aquí me refugio del fuego que incendia el resto de la casa y sueño sin querer con el campo, con sus aromas, con su frescor, con esa vida que perdí y que hoy añoro.

Compostura

28 marzo 2017

Los días son largos y claros, pero cunden poco; la luz es muy traicionera y distorsiona tiempos y tareas. Escribo a diario, pues no escribir sería como no vivir. El proyecto que hace más de un año acaricié va creciendo a lo alto y a lo ancho; no sé si lo hace deprisa o despacio: sólo importa la expansión de esa locura que tantos codician y pocos arriesgan. Para eso estamos los lunáticos, los que sueñan con mundos hermosos que parecen lejanos pero que, de tanto soñarlos, van sigilosamente acercándose. Si los ojos se prestan a ello, intercalo también lecturas. Me emborraché con la prosa de Thomas Wolfe, que cincela el alma humana con un amplio muestrario de vocablos, me acarició la brisa de de Willa Cather y me conmovió, como siempre, Jiménez Lozano. “Se llamaba Carolina” me ha arrancado risas y lágrimas; esa melodía tan suya convierte hasta la barbarie en una hermosura por esas palabras que se enroscan aquí y allá y que tornan cualquier vivencia, por menuda que parezca, en un tratado de filosofía, pues cada gesto cuenta. Así vivimos algunos, en un mundo en el que sólo pelean los personajes de ficción, en el que no hay palabras malsonantes, en el que  la realidad se convierte en ensueño y el ensueño en realidad. Es bonito sentir así, abarcarlo todo sin perder resuello, anotando cada compostura. Es bonito estar chiflado.

Marzo

5 marzo 2017

Marzo hizo su entrada tan de repente que pensé que seguíamos recorriendo los meses invernales, hasta que me topé con un almendro floreado. img_1196La primavera pronto llegará: se aprecia ya en vientos, en lluvias y en esos arrestos que le llevan a uno a soñar más, a convertir el día a día en una hermosa realidad en la que caben sólo las fantasías que extienden lo que la vista contempla hacia límites inconcebibles. Lo imposible se acaba imponiendo a fuerza de rondarlo, de acariciarlo y también de trabajarlo. Anoche una idea que llevaba más de un año cortejándome cobró tal verosimilitud que me asusté, pues el reto que conlleva el proyecto, ya iniciado, me sumergerá en una vorágine de quehaceres sin fin. De todos modos, el tiempo ya no es lo que era; las horas de trabajo son tan intensas que se apropian de todos mis alientos y apenas un soplido me resta. Este laborar mío siempre me entusiasma. No se trata tanto de alcanzar una meta, que también, como de ese pergeñar magia a base de derrochar pinceladas de imaginación. Tal vez no llegue a ningún puerto, pero concibo esta empresa mía como la octava maravilla del mundo y eso es lo que cuenta. Podría quedar en agua de borrajas – no sería la primera vez-, pero la pasión que le echo cada día es vivificante y llena mi vida de un sentido muy bello que sabe a Eternidad y que me aproxima más y más a la realidad. Darle la espalda sería una necedad, en cualquier caso.

Neurótico romanticismo

12 febrero 2017

Me he habituado a convivir con esas neurosis que a ratos me aquejan; algunos las encuentran tan divertidas que, cuando las confieso, sufren estrafalarios ataques de risa. img_1121Podría, como Woody Allen, ser cómica -no me falta talento-, elaborar monólogos con mi descabellada existencia y recorrerme garitos relatando mi locura. Mr. Allen, junto con un nutrido grupo de artistas, es un gran neurótico y, en ocasiones, mis desvaríos no distan mucho de los suyos. Las obsesiones se ceban conmigo y ahora trato de desprenderme de una que no hay manera de expulsar. Soy demasiado creativa, pero no puedo ser mil cosas a un tiempo; me hundo, por ello, en terribles crisis de estrés pues mi estimado TDAH me recuerda que perpetrar varias tareas a un tiempo sólo conduce al extravío. Soy buena en lo que hago por mi intensidad, por la pasión que le echo, por la constancia y también por la cabezonería. Sólo quiero un día, para variar, de santa paz, en el que los pensamientos de ser esto o aquello no me bombardeen. Es cierto que  hay trabazón entre los oficios por los que me decanto, pero hay que elegir. Y hoy lo he hecho y lloro por ello, porque he dejado ir una parte de mí a la que me aferraba por puro romanticismo. Vuelvo al trabajo, al que temo: si lo concluyo batallaré de nuevo para convertir mi hermoso proyecto en tangible realidad. Así que me desvío por exóticos vericuetos para eludir mi propio destino.

P.D.: Admito voluntarios que me inviten a su casa el próximo 26 de febrero a ver la Gala de los Óscar.

Coloridos invernales

31 enero 2017

img_1012Febrero es, en apariencia, un mes insulso que a mí siempre me sabe más que otros y hasta me resulta exótico por sus coloridos y la variedad de sus eventos. Se intuye la primavera, los azules engalan los cielos, los días se alargan y la vida bulle a escondidas para sorprendernos en marzo con refulgentes destellos. Y ahora que lo pienso ni siquiera enero ha concluido aún, pero voy apresurada a cuenta de la cercanía los Oscars. Tras los Globos de Oro y las nominaciones, comienzan a extenderse alfombras rojas aquí y allá y vivo yo esta sucesión de acontecimientos con gran intensidad. El cine me apasiona tanto como la literatura; si tuviera que elegir entre uno y otro, el corazón se me desgarraría. Son tantas las pelis que quiero ver que me organizo la agenda en función de los estrenos y como los filmes en Versión Original se proyectan a horas intempestivas, hay que realinear el día a día. Queda todo relegado a un segundo plano, aunque prosiga con proyectos y trabajos. Y esta actividad deslavaza un poco los sinsabores y las frustraciones del acontecer diario, pues se sigue viviendo, enfrentándose a retos y temblando a ratos de miedo. Menos mal que mi tozudez siempre me acompaña; sin ella, nada pergeñaría y mis empeños yacerían en el polvo por aparente descuido, pues mi desidia siempre la causan los temores, esas dudas que me asaltan para descorazonarme y, en definitiva, aniquilarme. Febrero una vez más me sacará del atolladero y me recordará lo que me obceco en olvidar.

La La Land

22 enero 2017

En estos días soleados arrecian fríos e ilusiones. En un momento puede acontecer lo extraordinario: darte cuenta de que estás traicionando tus sueños, recular y hacer lo imposible por apresarlos. Me sucedió el otro día tras ver por segunda vez “La La Land”. img_0986Salí del cine rota en pedazos; todas las butacas mostraban rostros sonrientes, sólo el mío estaba enrojecido por el llanto, y las lágrimas habían aflorado desde el comienzo del metraje. Me senté en un café durante una hora larga a barruntar mis penas, a diseccionarlas, a comprenderlas. Al día siguiente hice una sencilla llamada y me salió bien: el miércoles comienzo una nueva etapa que me llevará sólo Dios sabe dónde. Ya no hay vacíos por experiencias desaprovechadas y las noches de insomnio se han desvanecido. Luchaba en la dirección equivocada, un poco influenciada por el entorno y también por los convencionalismos. Algunos me calificarán de lunática, pero el ser una soñadora me ha reportado un sinfín de alegrías. Preciso que el mundo se mueva más deprisa y expresar cuanto mi alma alberga de forma más intensa. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es una suerte de contemplación de lo bello y verdadero que este mundo alberga, una búsqueda de ese misterio que todos portamos sin saberlo, un anhelo de eternidad. Bendita, bendita eternidad.

Posdata a los Reyes Magos

11 enero 2017

Queridos Reyes Magos:

Os estoy muy agradecida, pues desde el día 5 de enero no habéis hecho sino soprenderme. img_0944Empezasteis con aquel imposible que, a diferencia de mis otros imposibles, consideraba abocado al fracaso y, sin embargo, antes incluso de enviaros la carta, aquel inalcanzable deseo se hizo realidad. Ante mi avalancha de peticiones, me afeasteis la conducta; aun así, supe que todo me sería dado tarde o temprano. Y aquí ando cosechando pequeños triunfos y también obsequios más mundanos y no, por ello, menos necesarios. Sé que os alegra que esté contenta, que albergue de nuevo ilusiones y que mis proyectos hayan salido de su letargo, como si una súbita primavera hubiese renovado cuanto yacía moribundo entre la yesca y la hojarasca. Hay algo, sin embargo, que no os perdono: escribo este post a las cuatro de la madrugada, cuando sabéis que el descanso  encabezaba el primer lugar de mi abultada lista de regalos. Sé que el insomnio no me lo causan preocupaciones, sino un cúmulo de emociones positivas que han acabado desbordándome y a ratos la risa me apresa y la ahogo como puedo para no despertar a mi compi de piso. Necesito dormir para seguir trabajando y no arrearle a D. mañana un sartenazo. Dadme ya el descanso, por favor; harta estoy de levantarme a la cocina a comer galletas y a lavarme los dientes.