Archive for the ‘Adviento’ Category

Desde la penumbra

21 diciembre 2016

img_0381La Navidad está al caer y yo la recibo con alborozo, aunque vaya a estar desprovista de lo que adorna los hogares en estos cálidos días. Con paz sobran el resto de los accesorios, aunque añore mi Nacimiento y mi Corona de Adviento, que están, como el resto de mis enseres, empaquetados en un oscuro lugar. Y tal vez sea bueno así, para sentir de veras ese anhelo de luz y de sentido que lleva cosquilleándome durante meses. En ese cuarto oscuro, que es mi alma, sé que las tinieblas serán rasgadas por un halo de luz tan potente que cegará mis ojos, acostumbrados como están a morar en penumbras, en estancias lúgubres en las ni el amor ni la esperanza hallan acomodo por ese no esperar ya nada, por esa lluvia de infortunios que ha ahogado a quien una vez fui. Sé que sólo confiando saldré del atolladero. El apoyarme sólo en mis fuerzas no ha hecho sino menguarlas hasta dejarme apenas un hálito de aliento. Como nada ya soy, puedo serlo todo de nuevo. Sufrir la maldad ajena me ha hecho perder la fe en la humanidad, pero la esencia de lo humano es la libertad, aun siendo usada para el mal, y el deseo de infinito, que sigue intacto en mí. Hay, por tanto, esperanza.

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Niebla

9 diciembre 2016

Día de niebla, de cine y de derroches de emociones; lo que parecía imposible de enderezar fue encauzándose por una senda más serena y bella: algunas almas se empeñan en escuchar y en acoger al otro con toda su carga, con sus males y bienes, para extraer de cada encuentro valiosas enseñanzas. img_0536Me di cuenta, ya de madrugada, que había extraviado la cartera. Un ángel la encontró y trató de localizarme a través de Facebook; leí su mensaje a eso de la una de la madrugada. Ya está en mi bolso junto con una participación de lotería. No creo en la suerte, pero sí en la tradición: es el único número que compro desde hace lustros. La lotería tapa agujeros, pero no arregla vidas, aunque a la mía le vendría bien un buen chapuzón al estilo del tío Gilito, entre monedas, lingotes y billetones. En realidad, me conformaría con poder escribir con un ordenador y con esa cámara que se me resiste una y otra vez; ambos cacharritos son esenciales para sacar adelante mis propósitos. A veces, la rabia me ciega por este vivir a merced de todo y de todos. Siento entonces como si me hubiesen robado la vida y lloro hasta el agotamiento. Hasta mi pobre coche me acompaña en mis desgracias: hojas en descomposición se adhieren de tal modo a sus lunas que ni los chorros a presión logran arrancarlas. Ni sé ya qué hacer ni conmigo ni con el coche, al que le llueven, como a mí, los improperios. Y me repito a mí misma: todo es posible, especialmente lo imposible. Y así lloro un poco menos.

Apasionante

10 diciembre 2015

Ando siempre con el tiempo justo. Este espacio, al que todavía no he renunciado, ya no me proporciona disgustos ni demasiadas satisfacciones, pero me gusta saber que sigue ahí, que una parte de mí, que en nada se parece a la frágil y temblorosa escritora que un día de hace ya más de seis años abrió un blog, sin planes preconcebidos, sin saber qué le depararía el porvenir, cuenta aún con una morada en la blogosfera. 49e508c77ddbcda0392dcf99de7267f9Al principio, escribir aquí era un alivio y a un tiempo un martirio, pues ocultaba a todos la existencia de este hogar mío. Conforme lo fui desvelando, comenzó la tortura; aguanté el tirón y seguí, seguí y seguí, pese al miedo, pese a las dudas. Ahora recalar aquí es como sentarse un ratito a contemplar la vida, a degustarla con calma, a recordarme que fue la atención a lo pequeño, a lo insignificante, lo que sacó mi vida del sinsentido. Sigo soñando, empero. Los proyectos son disparatados y me alejan a ratos de la literatura. Me dejo guiar por mi instinto, por esa intuición que raras veces me falla y que me depara cada día hermosas sorpresas; decoro nuevos escenarios, en los que hay diferentes personajes con otros portes e indumentarias. En cualquier caso, siempre habrá historias, aunque se cuenten de otra manera. De momento, son sólo hilvanes que a veces se rasgan y remiendo yo como puedo, pese a mi impericia con la aguja. La vida es lo que nos pasa y nosotros con nuestras acciones somos los que decidimos el existir diario, el presente y también el futuro. Es apasionante, sencillamente apasionante.

P.D.: El Adviento, que comenzó el pasado domingo, es un tiempo de espera, de gozosa espera. Feliz Espera a todos. Feliz Espera.