Archive for the ‘Lecturas’ Category

Endemoniados

18 junio 2017

Lidio con el endemoniado calor y con temores que me hacen aúllar de dolor, de tanto cómo me encogen el corazón. No voy a permitir que se enseñoreen de mí; haré lo imposible para que se vayan por donde vinieron. Me he rodeado en unos meses de unos malvados que no reparan en daños con tal de alcanzar sus descabelladas metas. Dañar al otro no proporciona satisfacciones y acaba, como es lógico, pasando factura. Prefiero que me tomen por tonta a embrollarme en galimatías o a embadurnarme de lodo. Lo que me asusta es que veo estos comportamientos en gente muy joven, en apenas niños, capaces de todo con tal de enterrar al otro bajo el peso de sus frustraciones y de su escasa autoestima. El desconocimiento de uno mismo no provoca sino desaguisados que afectan a tirios y troyanos. Me salvan mi fe y la maravillosa prosa de Thomas Wolfe, que degusto como si se tratase de ambrosía. Confiemos en que la Belleza barnice todas las fealdades que me afligen hasta imponerse sobre quienes se obcecan en el mal. No puede ser de otro modo. El Bien y sus esplendores vencerán a las tinieblas. Lo harán, lo harán, lo harán.

Entre almidones

14 agosto 2016

«Estamos en el mundo para servir a los hombres… Y la mejor forma de servir a los hombres es hacer aquello para lo cual se possen las aptitudes adecuadas.»

Edith Stein.

imageAl leer a esta gran mujer, me imbuyo de paz. En medio de tanto barullo, hay propósito y éste, aun navegando por un mar de despropósitos, se mantiene y aun se fortalece pues, en mi caso, la adversidad sustenta mis metas para darles una dimensión más real y también más espiritual; ambas esferas no están reñidas, en cualquier caso. Y ese caminar con la certeza de saberse bien encaminado, aun entre oscuridades, regala rayos de esperanza; en medio de la grisura una luz relampaguea para alumbrar cuanto anhelo y recordarme, así, que mis aspiraciones no son quimeras. Es cuando el entendimiento se hinche de amor y esperanza, pues sabe que al final entenderá el puzzle y que todas las piezas que lo componen hallarán hermoso acomodo. Aquí me hallo en esta eternidad que en estos días ha recalado en agosto, en un mes lleno de bondades, pues los días son más cortos y las noches más frescas. En esta templanza el alma se amodorra, se relaja y, sin darse cuenta, se almidona ¡Bendito agosto!

Acción espiritual

7 agosto 2016

philippe-halsman-woody-allenPasada la medianoche termino la lectura de “Estambul” de Orhan Pamuk y la emoción que me transmiten sus últimas páginas me impide conciliar el sueño. De nuevo, me topo con mi propia historia, con la lucha de un artista por ejercitar los dones recibidos para sobrevivir a los sucesos que le conforman; para crear también un mundo más hermoso y colorido en el que las tonalidades evoquen ese paraíso que llevamos prendido en las entretelas, en aquel recoveco al que no nos asomamos por temor a tropezarnos con un yo que nos reproche nuestro abandono a la inercia de la vida, a ese contento burgués que apuntala seguridad y comodidades sin reparar en metas más osadas y también más bellas. De esas mentes inquietas y soñadoras, y a ratos atormentadas por ese constante runrún que les exige más y más y que nunca se da por satisfecho, salen las obras maestras. El que lleva grabado ese estigma creador jamás se librará de la desazón que provoca el renunciar a sacar afuera lo que se atesora dentro. Para eludir zozobras, no queda otra que dejar a la creatividad fluir a sus anchas. Tan pronto Spielberg o Woody Allen concluyen un proyecto, se embarcan en el siguiente para sacarse el molesto aguijón y degustar el placer que proporciona el crear algo de la nada; sin ese constante trajinar, algunos sufriríamos dolores de parto. Un artista que no crea se condena a una terrible infelicidad que puede desembocar en autodestrucción. Trabajemos, pues.

«La creatividad es una acción espiritual en la que un individuo se olvida de sí mismo, sale de sí mismo en el acto creativo y se deja absorber por la tarea.»

NIKOLAI BERDYAEV

Naranjas y manzanas

24 abril 2016

2008N08712_5YL3JQuiero que pasen algunas cosas que no pasan y quiero que lo hagan con tal fuerza que me arrollen y me pongan la vida del revés; necesito un cambio. Es cierto que en los últimos meses he tomado decisiones muy arriesgadas que están dando ya sus frutos; a veces son manzanas que caen de un peral, otras veces son las soleadas naranjas de un robusto nogal. La vida es misteriosa y no estoy en actitud de descifrar enigmas, aunque sé que más adelante se aclararán; comprenderé entonces que la más adecuada de las combinaciones requería naranjas y manzanas, pues las peras y nueces jamás habrían contribuido a forjar aquello que día a día voy creando en medio de muchas dificultades. Que nada entienda es comprensible. Siento como si viviera en lo imposible, en una tierra nunca antes habitada y en la que, por tanto, todo ha de fabricarse desde la nada. Anoche, cuando el insomnio volvió al acecho y abrí en mi Kindle “El Discernimiento” de Henri Nouwen, regresó a mí la peregrina idea de irme a Nuevo México, al desierto, a meditar y discernir. Es una quimera que de vez en cuando me asalta, pese a mis esfuerzos por mantenerla a raya. La vida sigue su curso y lo hace de forma sabia, pese a mis dudas y temeridades.

Sin paraísos perdidos

22 febrero 2016

Conforme leía «A este lado del paraíso», recordaba mi años jóvenes, mis tontunas y, sobre todo, ese afán de atrapar cuanto se me ofrecía sin reparar en las consecuencias que aquella codicia acarrearía. GRETA-GARBO2Creía que el tren pasaba sólo una vez y que de no subirme al sugerente vagón, la oportunidad se esfumaría para siempre. Y aquella creencia equivocada me llevó a trayectos trufados de sinsabores que acabaron robándome algunos de mis más preciados anhelos. Las locuras juveniles y sus supuestas diversiones desfilan ante el lector con esa elegante y cautivadora prosa de Fitzgerald; aunque sólo hubiera escrito tonterías, seguiría leyendo a este autor por su impactante fuerza narrativa; entiendo, sin embargo, que algunos encuentren la novela farragosa.

Armory Blaine, el protagonista, está dotado de inteligencia y de una aguda perspicacia, pero dilapida sus talentos en modas y fanfarronadas y se va impregnando de una amargura cada vez más profunda que lo conduce a un pavoroso vacío existencial del que al menos él, que tanto lee y filosofa, es consciente. Así que uno intuye que tal vez ese joven vanidoso acabe encauzando sus días de una forma más productiva, para él y para los que le rodean; porque no se trata tanto de obtener como de aportar; ¿qué puede uno ofrecer para que el mundo sea más plácido y hermoso? Lo alambicado nos aleja de la dicha, que siempre parte de placeres sencillos, así que barrer con mimo y esmero sería en este caso una respuesta acertada. Con esta esta premisa asentada, evitaríamos frustraciones, ésas que, una vez enquistadas, asolan nuestros bonitos deseos. Madurez, divino tesoro.

Todo y nada

20 agosto 2015

011-herbert-list-theredlistLa piscina está helada y me duele hasta la garganta, pero no puedo dejar de nadar; el placer de deslizarme dentro del agua vence siempre al sentido común. Tras la ducha salgo a calentarme a la calle; me siento en un banco con un libro y una lata de cerveza. Tan placentera es la lectura como el último sol de la tarde, que me entona cuerpo y espíritu mientras me seca los cabellos. Ese estar en un sitio sin ninguna finalidad práctica se alía con las caricias del sol para transportarme a esos tiempos en los que ni había trajines ni obligaciones. Al tiempo que leo, saboreo ratos perdidos a lo largo de los años; es lo que tiene la hiperactividad cognitiva: uno percibe muchas cosas al tiempo y puede, si los pensamientos no lo aturullan, disfrutar de todas y cada una de ellas. Apenas me quedan unas hojas para concluir «Nada» de Carmen Laforet. Desde la primera página comprendo el porqué de la fascinación que este libro ejerció sobre mí cuando, siendo adolescente, me asomé a él. Era zambullirme en mí misma, en esas cosas que se me pasaban por la cabeza y que no comprendía; nadie hablaba de ellas y llegué a creer que sólo yo las sentía. Pero no: éramos unos cuantos los que indagábamos en los misterios de la vida, aunque nadie se atreviera siquiera a mencionarlos para no ser ridiculizado. Es un poco lo que también ocurre ahora; nadie osa expresar lo que siente por miedo al rechazo, pues pensar equivale a ser tachado de loco. Estos tiempos son muy raros, pero yo los vivo con alegría pues todo alimenta. Todo es todo aunque parezca nada. Todo.

Zambullidas literarias

1 agosto 2015

Se amontonan las tareas pendientes, así que el blog queda relegado a un penúltimo lugar; ni puedo dividirme ni dejar de vivir. El rato de asueto lo dedico a leer, porque en esta etapa de mi vida necesito empaparme de palabras, de textos que me dejen sin aliento, de esa sonoridad tan suave y hermosa que caracteriza a la lengua inglesa. f18e780ff1e8f5f4ccd1ba17b7e1762eEl español me sabe insípido y sólo entre vocablos anglosajones hallo esos sabores que preciso para mi día a día, esas emociones tan desnudas que nadie ha narrado con la maestría de los autores norteamericanos, así que sigo zambulléndome en su literatura. Tras «Suave es la Noche», releí «El Gran Gatsby» y ando ahora sumergida en los relatos de Fitzgerald, cuya elegancia me tiene fascinada. Me he aproximado también a los cuentos de Truman Capote, a la exuberante prosa de Henry Miller, de cuyos «Días tranquilos en Clichy» di cuenta el pasado fin de semana y en cuyo «Trópico de Capricornio» comencé ayer a adentrarme; se coló entre medias la autobiografía de Julia Cameron, cuyas vivencias me han ayudado a abordar mi escritura de manera más eficaz. Tengo «Moby Dick» a medias… Todo me sobra, excepto las palabras. Al tiempo constato con desconsuelo la realidad de un país que ningunea la cultura; España va camino de convertirse en una nación de iletrados que farfulla, pues ya ni hablar sabe, y que se prosterna ante la imagen, los iPhones y demás cacharros. No me extraña que andemos con tantos líos; si la gente deja de pensar, es manipulada de forma canallesca. Quienes poseen talento han de emigrar, pues aquí no se enaltece sino la mediocridad. Dan ganas de salir corriendo para abandonar esta sordidez nuestra.

“February”, mi próximo libro

17 julio 2015

Hace un año comencé a acariciar la idea de escribir un libro en otro idioma. Llevaba un tiempo leyendo exclusivamente en inglés; las palabras fluían con más soltura y apenas precisaba ya del auxilio del diccionario. Ni era ni soy bilingue; de hecho, actualizar mi blog en inglés me exigía tal esfuerzo que deseché el proyecto por descabellado. Sin embargo, el runrún de esta aspiración mía me perseguía allá donde iba; consideraba la posibilidad para rechazarla poco después y me sumergía así en la locura. En noviembre, después de una breve estancia en USA, hice un primer intento que ni salió mal ni bien. Tiré la toalla y me sumí en una depresión que me afligió hasta que retomé el mPortadacentroanuscrito; le di un nuevo comienzo, encontré por fin el tono y aquel amasijo de palabras se convirtió en «February». Seguía sin decidirme, pero ya no me atraía leer en español; el castellano, aun siendo hermoso, había dejado de seducirme en tanto que la literatura norteamericana me hipnotizaba. Traté de traducir aquel amago de libro al español; las palabras carecían de fuerza y la historia, en mi lengua materna, resultaba insulsa. Finalmente, tras el e-mail de una buena lectora bilingue, me lancé a ello. Durante el mes de junio avancé tanto que me aferré al texto, pese a lo trabajoso del empeño; mi portátil, con sus continuos achaques, contribuía poco a mis afanes. Se me ocurrió entonces financiar «February» a través de una plataforma norteamericana de Crowdfunding especializaba en libros. Allí lancé mi campaña hace unos días.

Para sacar adelante este libro, necesito apoyos; os ruego compartáis el enlace con cuantos les apetezca participar en esta empresa o lean con asiduidad en inglés.

P.D.: La portada es hermosísima, ¿verdad? Es obra de una conocida blogger, ByPils , quien entendió mi idea a la primera y superó con creces mis expectativas. El hagstag de «February» es #Februarysunlight y podéis seguir todas las novedades a través de Twitter y Facebook.

Suave es la noche

30 mayo 2015

La lectura de «Tender is the night» de Scott Fitzgerald me desbarata la mañana, pues la parte final de la novela me atrapa de tal modo que no puedo sino aferrrarme a ella y maravillarme por el modo en que este autor norteamericano ahonda en unos caracteres, en un principio superficiales y anodinos, que transitan por la Riviera francesa de los años 20, en aquel paraíso donde tantos norteamericanos, como él mismo o Hemingway, se instalaron para codearse con lo que se consideraba la alta sociedad del momento. Book-cover-Tender-is-the-NightPese a la elegancia de la prosa y de las descripciones, hay un cierto tedio en la primera parte de la novela, que refleja el hastío de esa vida opulenta y hedonista que este escritor retrata de forma magistral. Tras esa puesta en escena, se va descubriendo la naturaleza de unos personajes a los que, de tanto cuidar las formas y buscar el aplauso, se les ha olvidado vivir y sentir, para bien y para mal, pues los hombres siempre cargamos con contradicciones, con luces y con sombras.  Surgen, de ese modo, fragilidades y miedos, los mismas que a todos nos adornan. En este sentido, Fitzgerald no se arredra a la hora de mostrar la desnudez de los protagonistas, Dick y Nicole Diver, tal vez porque él mismo se hubiera mirado a sí mismo con honestidad y desasimiento para hallar la clave de su alcoholismo y de sus abultadas desdichas; las pinceladas autobiográficas son manifiestas. Hay quien califica, por ello, a esta novela como densa y sombría, aunque a mí me haya resultado muy conmovedora. La infatigable búsqueda del amor del que no se ama a sí mismo, para quien todo siempre será insuficiente, conduce a un trágico destino del que nada ni nadie podrán salvarlo. Siempre fue así y siempre lo será.

Al Este del Edén

1 mayo 2015

imagesYa hace unos días que terminé la lectura de «Al Este del Edén» y sigo aún bajo sus influjos. Soñaba anteayer con sus personajes; hombres y mujeres que anhelan, gimen y ríen y buscan con mayor o menor acierto su pedazo de cielo. La compasión que siente Steinbeck por el hombre estaba ya presente en «Las uvas de la ira», pero en esta novela, que él consideró su obra maestra, penetra el autor de tal modo en la condición humana que uno, al leerlo, cavila sin querer y aun se entiende a sí mismo y a aquellos que más dañan. Conforme se va desgranando la historia, dan ganas de abrazar a la humanidad entera, de desprenderse para siempre de juicios y de injustas condenas y de vestirse con la piel de los otros. No hay buenos ni malos, aunque a muchos interese esta simplista división para librarse así de la carga de mirarse a sí mismo para verse de veras. Está comprobado que cuando la vida golpea, tendemos más al mal. Es fácil ser bueno cuando se disfruta de una cierta salud, de una cuenta corriente que, sin ser abultada, satisfaga las necesidades esenciales y cuando nos rodea un entorno mullido en el que, pese a las rencillas, quepan también apoyo y consideración. Si todo se pierde, afloran entonces las debilidades y uno, de no ponerle remedio, se convierte en un feo y malvado diablillo que hasta cree hallar consuelo en el mal. Hay esperanza pues hay elección, independientemente de los derroteros; incluso en las circunstancias más terribles puede uno elegir la verdad y cobijarse bajo sus alas. El más preciado de los bienes es el libre albedrío y el hombre, en el ejercicio de su libertad, puede siempre escoger entre el bien y el mal. Siempre.