Nada

21 abril 2014

Creía, en mi ingenuidad, que la Pascua traería consigo un mundo renovado, más limpio, más bello. Al final, la fealdad del hombre se ha impuesto. Y son ya demasiados los días en los que me veo tentada a cambiar el subtítulo de este espacio o a suprimirlo de un plumazo.Pietà Esa belleza que una vez conocí se fue, se esfumó y sólo quedaron las apariencias, la violencia, las justificaciones, las bajas pasiones y tal cantidad de impudicia que ya no se sabe qué hacer con ella. Resulta cada vez más difícil hacer frente a la oscuridad, a la mía, a la de mi entorno, a la de los hombres y mujeres que pueblan este lugar tan extraño en el que vivimos sin entender muchas veces el porqué de los acontecimientos y, sobre todo, afrontar la incomprensión y los juicios; la dureza que éstos encierran me hace añicos. Así ando, rota por desatinos, por palabras y gestos airados, aquellos en los que aflora la verdad de lo que somos; de poco sirven los disfraces cuando caen las vestiduras y mostramos las carnes. Ya sólo aspiro a que la iniquidad no me doblegue y me convierta en una mujer perversa. Hay situaciones que prolongadas en el tiempo acaban envileciendo y, de no obrarse un milagro, ya no habrá forma de recuperar las formas ni la cordura. Nada de mí quedará. Nada.

Zurcidos

15 abril 2014

Añadí ayer dos rosas a la decoración floral de la casa. Si pudiera, la llenaría de azahar, de esa fragancia fresca y ligera que me sabe a juventud; BjUf-HbIgAANRKGme conformo con la delicadeza de las lilas que este año sólo han brotado en la copa del elevado y descuidado arbusto del jardín. No es lo mismo empezar la Semana Santa con flores que sin ellas, con belleza y aromas que con su ausencia. Aun así, he estado demasiado inmersa en mis cosas, en mis pesares, en esa Pasión que llevo ya meses viviendo y de la que muchos días reniego; entonces el sufrimiento me cubre por entero y no queda ni un resquicio de mí en el que aspirar fragancias pues toda yo me convierto en estiércol. Y uno ya sabe que para alcanzar los bienes ha de padecer, padecer hasta aniquilar al hombre que era, a aquellos andrajos oscuros y zurcidos con burdas puntadas por otros más claros, más limpios y pulcros. Y siempre es así: para resucitar, se ha de morir y desprenderse de todo, hasta de las tonterías a las que el corazón se aferra por miedo a la desnudez. Y sigue brotando la sangre, aunque ya no lo haga a borbotones; es como esas pinceladas que irrumpen en los atardeceres, como las gotas de rocío que tapizan el mundo de madrugada. Ya no duele la muerte, la pérdida de cuanto atesoré durante años, aunque a ratos estremezca. Desoigo el dolor para no sumirme en la llantina y caer quizá en la desesperanza; nada es nada, pero nunca la ausencia es nada. Queda la esperanza en la Resurrección, en que lo que no se comprende cobre sentido y me lleve por un camino venturoso en el que las estrecheces ya no tengan cabida. No hay motivos racionales para creer en ello, me temo; sólo hay confianza, sólo hay fe.

Matar

5 abril 2014

Días muy tranquilos y solitarios, en los que apenas he intercambiado palabras con ningún ser vivo, excepto por un par de breves conversaciones telefónicas y por la visita a la tienda del pueblo. Me he sumergido en la lectura, en el silencio y en mis pensamientos.images (2) Este estar a gusto con uno mismo parte siempre de la aceptación, de vivir el presente y de no afanarse la mente en demasiados propósitos. He vivido lo que tocaba en cada instante, nada más; el resto ni existía ni importaba. He convivido muy a gusto conmigo y con la anarquía.  He enfermado a causa del frío y he disfrutado del concienzudo análisis de la mente humana que T. Capote hace en «In Cold Blood». He jugado con algunos de los rasgos y de las circunstancias que conforman los personajes, en apariencia despiadados, que cometen tropelías sin descanso; los he distribuido a capricho aquí y allá y he cosechado interesantes frutos. He hallado en mí misma tanto mal como en aquellos; nada sorprendente, por otra parte. Todos estamos hechos de la misma pasta y esa ingenua clasificación de la especie humana en buenos y malos jamás se sostiene ante el escrutinio de la razón y de una sincera intropección. Nada hay tan humano como el matar, como el privar al otro de su derecho a vivir del modo que desea: lo hacemos de forma constante con las habladurías y con los juicios; con ellos, asesinamos al otro y le despojamos de la posibilidad de ser él mismo, de existir a pesar nuestro, a pesar de nuestra censura y de nuestras opiniones. Siempre hay un nuevo día para deshacer los entuertos, para que el agua que esta tarde ha caído incesante lave los atuendos, esos ropajes con los que nos envolvemos para despistar. Una vez aseados, afrontaremos y quizá iluminaremos las oscuridades que pueblan este mundo nuestro. Quizá.

In Cold Blood

30 marzo 2014

Ha sido un fin de semana placentero: aunque comenzara con muy mal pie, conseguí enderezarlo. Apenas he pensado en la presentación del jueves; fue agradable y, por primera vez, disfruté de ella. Hubo nervios, pero ni me privaron de paz ni me quitaron el aliento. descargaMe sorprendió la entrega de los allí reunidos y la mención, al día siguiente, en El Norte de Castilla con fotografía incluida. Después de semanas de sequía, he retomado la lectura. Me he sumergido en «Summer Crossing», aquella novela de Truman Capote que vio la luz tras su muerte. Después he comenzado «In Cold Blood». Apenas he leído una treintena de páginas y me ha sobrecogido su prosa incisiva y certera, las magníficas descripciones que le hacen a uno aspirar los aromas de Kansas, contemplar la infinitud de sus campos y sumergirse en un mundo apacible en el que un terrible suceso va a hundirse en el suave discurrir de las horas de Holcomb, en la quietud de lo cotidiano, en esa sencillez que con tanta maestría plasman los escritores norteamericanos. Mientras en «Summer Crossing» los personajes vivían sin saber lo que hacían y tomaban decisiones precipitadas en las que la razón se ausentaba, aquí todo parece más metódico y razonable y hasta se aprecia la compasión del autor hacia esas vidas que dibuja con asombrosa precisión, hacia los momentos que las compusieron; cada instante llevó al otro con tino y sentido. Esa mirada compasiva que envuelve cada una de sus palabras se ausenta en aquel manuscrito de juventud, en el que la ironía, la vaciedad y hasta la impiedad se pasean a su antojo; los personajes desprovistos de propósitos carecen de ternura, como si el al autor, al despreciarlos, se despreciara también a sí mismo. En su obra maestra, sin embargo, se advierten pinceladas más delicadas; es probable que Capote, pese al horror, hubiese descubierto una belleza antes desconocida que lo acercó a sí mismo y a los otros.

Creación literaria

23 marzo 2014

nuria marugan grisEste fin de semana he visto dos películas sobre la creación artística y las consecuencias que acarrea a escritores y cineastas. No hay necesidad de incurrir en inmoralidades ni de infringir la ley, pues, aunque a veces resulte tentador, los efectos a largo plazo son demoledores. En cualquier caso, el proceso creativo y su posterior desenlace desgastan y arrebatan un poquito de alma. Cuando todo concluye, uno sabe que ha pagado un precio alto y durante unos días se estremece ante nuevos proyectos; recuerda todavía el escozor de las desolladuras y aun cuando las heridas estén ya cicatrizando y la piel luzca un color más saludable, teme el roce y los arañazos. No hay otro modo, en cualquier caso, y de haberlo, lo desconozco. Uno comprende entonces esas existencias atormentadas y la autodestrucción en la que muchos acaban cayendo. Y aunque disfrute escribiendo y no me halle entre aquellos que sufren sudores ante el folio en blanco, el dolor y el desgarro se acaban colando. Creo que, llegado el caso, daría la vida por mi obra. Sin dudarlo.

Cuadernos azules, de Nuria Marugán

19 marzo 2014

zambullida:

Carmen es una buena lectora a la que tuve el placer de conocer en Madrid, en la presentación de mi primer libro en la universidad San Pablo CEU.

Originalmente publicado en Un mundo para Curra:

Cuadernos azules de Nuria Marugán He tardado unos días en ponerme a escribir la reseña de este libro de Nuria Marugán. No es el suyo un libro para leer con prisas, ni para solventarlo en una tarde, a pesar de ser un libro corto, de poco más de cien páginas.  Una prosa cuidada, sencilla, emocionante, fabricada con pequeños detalles, con briznas de vida. De la hoja de un árbol, de un breve pasar de un pájaro, de una gota de lluvia, de un instante de sol que a todos nos pasaría inadvertido, saca todo un mundo de sentidos y sentimientos.

Cuadernos azules es el segundo libro que publica, aunque no estoy segura de que sea el segundo que escribe. Esta autora de Valladolid tiene otro libro publicado, Carta a Hedda, que reseñé aquí en su momento (CLICK) y que me encantó. Los cuadernos azules son un diario que va desde finales del 2009…

Ver original 288 palabras más

Frunces

6 marzo 2014

Desde que abandoné el hogar que me ha cobijado durante más de diez años, he experimentado un batiburrillo de emociones. La suciedad en este lugar es tan terrible que no hay modo de atajarla y sus inquilinos, ante mi asombro, conviven con la mugre con una facilidad asombrosa.Muebles vintage recuperados pintados Son generosos, pero desaseados; supongo que a mí también me adornan defectos aborrecibles, aunque no siempre los vea. Hay días buenos y otros muy malos. Hoy es uno de ellos: las arcadas me han acorralado varias veces, en la cocina y en el baño. Mantengo mis escasos enseres en bolsas de hipermercado y, para no perder la cordura, acicalo aquí y allá sin ningún resultado. Ayer mi anfitriona, la única que se ha apiadado de mí, me soltó una invectiva. Toda yo temblé y luego me encogí tanto que sigo todavía torcida; los dolores me impiden dormir, de ahí que esté tecleando estas líneas. La Cuaresma ha comenzado hace apenas unas horas; hablaba el sacerdote de penitencia y a mí me entraba la risa ¿qué más puede sucederme?, ¿qué más? Por otro lado, hay quienes se empeñan en propagar mis libros y he aceptado una propuesta que me ofrecieron hace días. Pese al miedo que me infunde, consentiré; los temores no tienen ya poder sobre mí: los sorteo aunque me falten las fuerzas. Es sólo por tozudez, pero esa terquedad me ayuda a olvidarme de la miseria, a soñar con otra vida, a tumbarme a contemplar cielos impolutos, cielos azules en los que hoy ha lucido una nubecilla ligera y veleidosa; me ha recordado al frunce de un vestido.

P.D.: Nueva crítica en Amazon de «Cuadernos azules». Es un privilegio contar con semejante lectores.

Demonios

28 febrero 2014

Estoy leyendo sobre los demonios y sobre Satán, su comandante en jefe. Estoy inmersa, además, en un fascinante tratado de demonología.Armani 2 Hay demasiados aspectos en estos seres inmateriales, pero no por ello irreales, que lejos de resultar novedosos, recuerdan mucho a los hombres, a sus argumentos para justificar el mal, a esas enrevesadas teorías que no comprenden ni quiénes las formulan y que, apenas la razón las toca, se deshacen como azucarillos en una humeante taza de café, o mejor, como esos castillos de arena que se desmoronan por carecer de roca, de sustento, de porqué y también de para qué. La finalidad de los actos es siempre la clave de los estropicios, y también de los beneficios. Dar respuesta a un para qué implica a veces dar con la razón de nuestra vida, de nuestras actitudes y de todos los sentires que llevamos a cuestas, unos livianos y sensatos, otros pesados e insensatos. Es más fácil manipular que discernir; pensar por cuenta propia exige esfuerzo y reflexión, exige también mirarse a uno mismo sin cristales de falsas dioptrías. Distorsionar la realidad, con tal de lucir una idílica imagen, es muy humano y también muy demoníaco. La imprevisible libertad tiene siempre la última palabra y hasta pone fin a desmanes, aunque sus consecuencias traigan quebraderos de cabeza. Es tan poderosa que hasta descoloca a los demonios, a aquellos que fueron un día hermosos, a esos seres angélicos en los que sólo quedó maldad y una horrenda fealdad.

P.D.: Hay dos nuevas críticas de mi último libro, Cuadernos Azules, en Amazon; desde Miami y desde la Bahía de San Francisco.

La vida es muy larga

25 febrero 2014

ParísLa vida es muy larga, decía T.S. Elliot y es cierto: está tan llena de horas, de minutos y de segundos que a ratos cuesta abordarlos todos. Entre ellos, se cuelan voces roncas y secas de tanto gemir, voces alegres y cantarinas, ilusiones, frustraciones, deseos, tribulaciones y también un buen puñado de dichas. Se cuelan también palabras que no quisiéramos escuchar y experiencias que no quisiéramos vivir, pero al final se decide abrazarlas para despojarlas de las espinas que nos arañan, para incorporarlas a lo que somos y vivir con ellas como si no hubiesen desgarrado el alma. Forman entonces parte de nuestro decorado, de ese escenario donde declamamos e improvisamos a diario, pues la vida nunca se somete a un rígido guión. Esos dolores adquieren así ese toque que imprimimos a las cosas, de modo que la aspereza que nos irritó se convierta en un sedoso y cálido terciopelo con el que, por ejemplo, revestir una vieja y agujereada butaca y convertirla en un mueble bello y acogedor;  tapizamos de belleza esas fealdades que, de lo contrario, nos aplastarían y nos robarían la savia para seguir adelante. La vida enseña que el rechazo de los acontecimientos conlleva tremendos dolores, amén de hastío, amargura y temibles enfermedades. Es mejor librarse del odio que todo lo pudre que cortejarlo, aun cuando resulte seductor, aun cuando las vísceras clamen por venganza. Nada es más dañino que la revancha; carga las espaldas de tal modo que impide hasta caminar y contemplar estos horizontes plomizos e invernales, en los que se mecen ramas desnudas, desprovistas de todo excepto de frío. La vida es muy larga y da tiempo a sufrir agravios e injusticias, pero también da tiempo a deshacer entuertos.

Rocambolesco

28 enero 2014

Si alguien cae y se hace daño, uno corre a atizarlo con asperezas, reproches o infamias,  curioso comportamiento que veo a diario. Tocado HepburnSon tantas las desvergüenzas que hemos convertido lo que podría ser el Edén en un lugar horrendo y hediondo en el que Satanás se mueve a su antojo, pues aquí ha establecido su dominio gracias a los hombres que, con tal de acariciar sus metas, hacen de todo y buscan el modo de justificarse. Creía que ya lo había vivido todo o casi todo, pero me quedaba esta prueba, ésa que parecía imposible y que ahora me corteja mañana y noche. Lo peor, y siento insistir en ello, son las reacciones ajenas que provocan sonrojo y a veces risa; son tan insulsas y tan faltas de todo que rozan la vulgaridad, amén de la inmoralidad. La impudicia se ha enseñoreado de este mundo nuestro y lo ha hecho gracias a nuestro consentimiento; todos somos culpables. Hablaba de ello con un muchacho que ha sufrido tantos padeceres que si los contara de golpe, lo tomarían por loco; conoce también las barbaridades de las que el hombre es capaz pues está hecho de su misma pasta. Aquí hasta el más ruin de los hombres emite, entre sonrisas y jactancias, juicios sobre el prójimo; todos lo hacen mal, todos, excepto una casta de elegidos cuyas cualidades los acercan a ese superhombre que Hitler en su locura ideó. Pareciera que fueran alienígenas asustados de las maldades de un inhóspito planeta, de ésas de las que participo en abundancia pese a mis desvelos. Todos son insensibles, intolerantes, despiadados…, todos excepto aquellos que sentencian a unos y otros. Es rocambolesco, es humano y es real.


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