Retos, deseos y quimeras

31 agosto 2014

He aprovechado este mes para leer, para ver películas y para reflexionar. Son muchas las ideas que me han asaltado en parte por un exceso de creatividad, y en parte también por los miedos que me asaltan cada vez que se aproxima un nuevo curso. Georges Lemmen (Belgian, 1865-1916), Vases de fleurs sur une table, June 1905.Me he planteado cambiar el rumbo y he acariciado un descabellado proyecto que me ha robado bríos y descanso. No sé si la inquietud que a ratos me acecha se debe tanto al temor que suscitan los nuevos proyectos como a que tal vez el sentido común esté abriéndose camino en medio de tanto enredo. Aun cuando los resultados se hagan esperar, he de perseverar en la misma dirección y alejarme de senderos fangosos en los que, de aventurarme, me hundiría. No voy a desperdiciar mis días en quimeras ni a quedarme sin resuello para laborar en lo que me gusta, en lo que conozco, en aquello que me ordena el pensamiento y me impide caer en la más extravagante de las anarquías. Me gustan los retos, me gustan demasiado, pero de ahí a tirarlo todo por la borda, por un sueño que ni siquiera sé si realmente persigo por pasión o por desesperación… Cuando la impaciencia y la angustia se alían, uno pergeña metas imposibles en las que, si no se libra a tiempo, se acaba enloqueciendo. Los días son más cortos y menos luminosos; sin embargo, vislumbro una ventana por la que la luz va colándose poco a poco para aligerar esas oscuridades a las que me conducen el miedo y el deseo, pues no todos los anhelos merecen ser escuchados. A pesar de todo, comenzaré septiembre con la cabeza sobre los hombros.

Agosto

13 agosto 2014

Y se asentó agosto con su frescura, con esas mañanas luminosas y lozanas en las que el frío azota el rostro de una manera delicada, dormitorio blanco bohemiocomo si quisiera anticiparnos el otoño sin robarnos aún el verano. Los días se acortan y uno se recoge antes; la vida resulta así más placentera y racional. Está siendo un verano muy curioso, en el que cabe un poco de todo. Pese a las circunstancias, siento gratitud por cuanto recibo, aunque a veces duela un poco; cada día es un regalo, un paquete cuidadosamente envuelto en el que se encuentran asombros y aun tesoros. Aunque también me enfurruñe, no dejo que los reveses me vistan de miedos y angustias. Vivo el día a día y dejo que la vida me sorprenda: todo posee significación, nada se abandona al buen tuntún; el azar carece de atributos en mis azarosos y, a un tiempo, tranquilos días. Las lecturas se suceden sin descanso; ya no me permito leer en español, sólo lo hago en inglés aun cuando algunos libros reclamen mi atención de forma poderosa, como «Retorno de un cruzado» de José Jiménez Lozano; guardo un ejemplar dedicado por el autor y de vez en cuando lo hojeo y acaricio. Proyecto planes ambiciosos y alocados que, pese a su audacia, cada vez me se me antojan más cercanos y verosímiles. Estoy dolorida y no puedo por ello nadar; no importa, no importa. En realidad, nada importa si se deja que la vida siga su curso y nos lleve al lugar que nos corresponde.

Compostura

26 julio 2014

41ANxGsdMvLMientras contemplaba un retrato de Philip Alexius de László, pensaba que un porte aristocrático se adquiere a base de fortaleza, de templanza, de sonrisas a tiempo y a destiempo, de recluir a la adversidad en un cubículo incómodo y diminuto donde le cueste expansionarse, pues es aquélla codiciosa de infortunios y de sombras. Hay que plantarle cara para evitar que arrebate la paz, para no caer en ese pozo de dolor que a veces azota, para no emborronar el horizonte con manchas negruzcas, para admirar, en cambio, los relucientes centelleos de la vida. Llevo ya años inmersa en esta tarea, pero a veces, como hoy, bajo la guardia y vienen los espectros, que tienen rostros y cuerpos, a zarandearme. Pese a los ultrajes, he de callar, he de fingir que estoy sola aunque una oleada de demencia se haya colado en este tranquilo hogar; no he de escuchar los delirios ajenos, no he de permitir tampoco que los acosos provoquen derribos. He de mantener la calma e ignorar la presencia de estos inquilinos de fin de semana; he de modificar durante unos días mis usos y costumbres, aun cuando se cuele el desorden. En definitiva, he de mantener la compostura y la dignidad en medio del caos, del ruido y del traqueteo; me van la vida y la salud en ello.

cartas a hedda

22 julio 2014

zambullida:

Un bonito regalo veraniego de una amiga y compañera de la blogosfera.

Originalmente publicado en la inspiracion:

índice

Recuerdo cuando pedí el libro. A veces las cosas que suceden, tienen ese halo de magia, de misterio, al tiempo que de sencillez y conexión.

Mandé un mail con mis datos a nuestra querida Zambu,  y …. con alegría recibí la contestación.. “Inspi.. eres tú… “.

Le dije que si, y le comenté que  en la dedicatoria, hiciera como .. eso, que era una anónima, pero evidentemente, cuando abrí el paquete, y la ví, me emocioné. Primero, por su letra, segundo, porque ella sabía a quien se la dedicaba, y .. tercero, porque había una conexión material.

Sabéis, me asusta que mi vida es más “vida” en esta apartada orilla del mar de bits. Que la vida off line, se me hace densa, pesada, a veces, es como si llevara todo el dia atada a mi espalda una pesada mochila que es mi vida. Y que, mientras me siento a…

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Trazos

16 julio 2014

Duermo poco y no sólo por este calor africano que ha desplazado a esa bella y grata primavera de la que algunos disfrutábamos, sino por un sinfín de motivos que, de momento, no puedo combatir. frank-benson-luz-del-sol-obras-maestrras-de-la-pintura-juan-carlos-boveriAcepto el cansancio, pues las rebeliones entrañan más fatiga y una pizca de curiosos padeceres. Me sumerjo cada tarde en la piscina y nado durante veinte minutos; sin duda, el mayor de mis placeres, el que siempre me regala sonrisas. Hoy el baño será más tardío para llevarme el frescor a la cama; anoche dormí por vez primera con la ventana abierta y protegida por una sábana setentera que hace las veces de cortina y de mosquitera; aun así, los malévolos mosquitos me han regalado dos sarpullidos muy feos y molestos a los que acaricio con algodón y amoníaco. Las hormigas recorren los marcos de algunas puertas y ventanas; cada día recojo cientos de cadáveres, pese a las trampas.

El fuego se irá de improviso, tal y como vino, y con la frescura, regresarán templanza y raciocinio, y la vida se hermoseará con dulces pinceladas y con trazos más firmes y precisos.

Fríos y nadas

10 julio 2014

Todos se quejan del frío, de estos vientos frescos que azotan árboles y arbustos y que por la noche gimen de tal modo que uno se estremece y hasta teme dormirse por miedo a ser arrollado por una pared. Samuel Melton FisherAcojo con júbilo esta cálida primavera, aunque los baños en la piscina sean más cortos y complicados; he de cambiarme el bañador tan pronto salgo del agua para no pescar una pulmonía. Mientras me tomo una cerveza en la terracita de la cocina, el rincón más recogido de la casa, el pelo se me va secando. He superado con éxito la neurosis que me aqueja siempre que un texto se me atraganta, cuando por mucho que lo mime, me sigue saliendo del revés. Tras un par de días de rabia y lamentaciones, he regresado a él. Podría dejarlo para más adelante, ahondar en otros escritos…; la testarudez tira de mí de tal modo que resulta difícil resistirse. La vida es sencilla, la casa está organizada, la lectura y la escritura me tienen absorbida y el tiempo de asueto lo destino a nadar y a ver películas. En cuanto a las arañas y a sus filigranas, he bajado un poco la guardia; me pasaba el día en las alturas, deshaciendo telarañas. Pese a algunas turbulencias, está siendo un verano plácido, lleno de esas tontas ocupaciones que tanto placer reportan, lleno de esas nadas que componen la vida.

P.D. 1: Os recomiendo un nuevo blog escrito por un psicoterapeuta, Pedro Martínez Cano, el mismo que prologó mi libro «Cuadernos Azules». Un verdadero lujo.

P.D. 2: Mi PC lleva todo el santo día actualizándose y siempre son ocho las actualizaciones; el rendimiento del mismo ha bajado considerablemente ¿Sabe alguien qué he de hacer para parar esta locura?

Desquicio

23 junio 2014

Vuelvo a guardar el ventilador en su cubículo, en el rinconcito junto a las pamelas y sombreros; no quiero que coja polvo, hay demasiadas cosas que asear y la casa, aun cuando haya recuperado la forma, se desparrama aquí y allá a causa de la desidia y de sus exorbitantes dimensiones. Isaac Lazarus Israëls Dispongo ya de mi concentrado de citronela para repeler mosquitos; de ahora en adelante, dormiré y escribiré con él. La noche será fresca y mi garganta, que ha sufrido hoy los rigores del aire acondicionado, empeorará. El caso es que anoche apenas descansé tres horas por esa ardiente bocanada que había invadido mi dormitorio. Traté de reposar en el sofá; me desperté a la hora llena de dolores. Llevo ya a cuestas diez malas noches seguidas y se nota en el cuerpo y en el ánimo, que todo lo ve negro y borroso. Siento como si multitud de chinchetas se me hubieran clavado en la frente y en las sienes; pareciera, además, que hubiese perdido agudeza visual. Los cambios tan bruscos, tan típicos del verano, me zarandean siempre en la faringe, uno de mis puntos débiles. La inquietud tiene siempre un mismo origen, independientemente de la estación y de la temperatura: la escasez de dinero que, cuando se perpetúa en el tiempo, acaba deteriorando hasta el alma; uno comprende entonces aquellos comportamientos a los que la carestía conduce y mira a los mendigos como a compañeros de fatigas. Pese a todo, me he propuesto una meta para finales de este mes; sólo tengo que reunir unas horas de sueño y enfrascarme en un texto que ha pululado por distintos portátiles; esperemos que sea capaz de darle el fin que se merece y que mis asuntos dejen, para variar, de desquiciarme.

Cansancio

10 junio 2014

Cuando me acuerdo de este blog, estoy demasiado cansada o atareada. Estos días han sido un poco atropellados: me he quedado hasta tarde editando un cuento que esta mañana, ya por aburrimiento, envié a un concurso.Amapolas P. Bonnard Una amiga, que está empeñada en darme a conocer, me informó de la convocatoria. En seguida deseché la posibilidad; los certámenes y yo hacemos pocas migas y andamos siempre a la gresca. Una mañana de abril se me ocurrió una bonita historia y empecé a trabajar en ella; a ratos la he abandonado por otros textos, pero siempre he vuelto a ella. Anoche estuve releyendo y declamando hasta altas horas de la madrugada; había decidido que hoy sería el día de enviarlo. De camino a correos, y con los folios recién impresos, me he topado con un feo demostrativo al que, sin dudarlo, hubiera sustituido por un artículo, pero ya era tarde, aunque podría haber hecho el esfuerzo de cambiarlo; no se puede pulir un relato «ad infinitum», provoca hastío y el exceso formal acaba restando frescura a los escritos.

Por otra parte, cada vez me agrada más escribir en inglés, pese al esfuerzo que me exige. Mi blog en inglés  ha cumplido un año y, pese a su juventud, me da muchas alegrías y me insufla también alientos. Recuerdo que muy pronto renuncié a él y que un editor norteamericano que recaló en él me animó a retomarlo; allí se valora el talento, aquí ni sabe qué es. Esta casa azul sigue siendo mía y de rato en rato la frecuento a escondidas. He adquirido la costumbre de publicar textos de forma silenciosa, de modo que sólo los leo yo; son más íntimos y hermosos. Tal vez me haya cansado de escribir aquí, no sé.

Meditaciones nocturnas

26 mayo 2014

Los campos ya se han dorado, aunque todavía algunas espigas conserven un verde desvaído; son como esas hojas que en otoño se niegan a amarillecer. Entre la cebada, surgen amapolas como acalorados centinelas, mientras en las cunetas se apiñan flores silvestres de variados colores y multitud de gramíneas salvajes que ahora cobran una tonalidad berenjena. E. VuillardAl subir la cuesta y con esa luz crepuscular que esplende justo antes de irse el día, un humilde campo de guisantes ha asemejado a un preciado y exótico cultivo. Son, por otra parte, días confusos en los que estornudo mucho y descanso poco. A eso de las tres y media, me despierto con el ardor propio del Séptimo de Caballería y a veces hasta pasadas las cinco, el ojo sigue abierto mientras mascullo barbaridades. Anoche recurrí a la meditación que hace años me recomendó un trapense; sólo me acuerdo de ella cuando la desesperación me hace presa. Ni siquiera me incorporé, seguí acurrucada entre las sábanas mientras me dejaba acariciar y arrullar. Me dormí muy tarde y cuando esta mañana me levanté, supe que iba a ser un mal día, que nada podría acometer por falta de energías. Sin embargo, la meditación hizo su efecto mientras la hacía, mientras dormía o mientras la hacía en tanto dormía. Pese apenas haber descansado, he revisado un relato y he concluido ese libro de Thomas Hardy que ya daba por imposible, por la dificultad que entraña leer a este caballero en su lengua materna, a causa de la riqueza de su prosa y de la profusión de métaforas, modismos decimonónicos, alusiones bíblicas y mitológicas. Había decidido hace unos días no regresar a él hasta pasado al menos un lustro. Esta tarde, sin embargo, animada por los bríos de la meditación nocturna he decidido comenzar «The Mayor of Casterbridge» al tiempo que releo los hermosos diarios de Thomas Merton. En un rato, me sumergiré en una nueva meditación nocturna.

Desazones

14 mayo 2014

El otro día me topé con una vendedora de pañuelos de papel que ofrecía su mercancía a los transeúntes con gesto compungido; una mujer de clase media a la que, como a tantos otros, la crisis ha malherido. coutureA estas alturas ya uno sabe que esta temible carestía no se anda con miramientos y que quizá mañana mendigará también; el día a día es una carrera de obstáculos y hasta la más sencilla de las tareas se convierte en una proeza y los malabares, cuando falta destreza, resultan laboriosos. A ratos miro al Cielo enfurecida sin entender el porqué de tanto encono, de tanta miseria. Es como si a uno le hubiesen robado el corazón; se siente el dolor, la ausencia y se teme no recuperarlo, como si la Pascua se hubiese ido con la Semana Santa y nada nos hubiese dejado, como si el cielo y la tierra jamás se hubiesen juntado durante una noche en la que la luna cegó para imponerse sobre las oscuridades del mundo. Sin embargo, ocurrió y cuando se cae en la cuenta, el mundo se contempla de otra manera. Los caminos son estelas que serpentean entre aterciopelados campos de cebada, los pájaros entonan himnos de alabanza y los aromas aturden con su intensidad. La Creación se aúna para celebrar la llegada de un mundo nuevo más hermoso, más limpio, más claro y también más sedoso. La frescura que trae consigo la Resurrección se palpa en cada recoveco de lo que somos y aun de lo que seremos. Y si dejamos que esa nueva savia nos recorra de arriba a abajo, la vida se vislumbrará sin miedos y el horizonte se aclarará, como si una ráfaga de lluvia lo hubiese limpiado hasta dejarlo reluciente. Y se cae en la cuenta de que ese corazón extraviado, el que abandonó el costado, regresó a su sitio y lo hizo con un fulgor, pero uno no se había percatado por estar ofuscado en sinrazones y contrariado por desazones.


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