Archive for the ‘Actualidad’ Category

Coloridos invernales

31 enero 2017

img_1012Febrero es, en apariencia, un mes insulso que a mí siempre me sabe más que otros y hasta me resulta exótico por sus coloridos y la variedad de sus eventos. Se intuye la primavera, los azules engalan los cielos, los días se alargan y la vida bulle a escondidas para sorprendernos en marzo con refulgentes destellos. Y ahora que lo pienso ni siquiera enero ha concluido aún, pero voy apresurada a cuenta de la cercanía los Oscars. Tras los Globos de Oro y las nominaciones, comienzan a extenderse alfombras rojas aquí y allá y vivo yo esta sucesión de acontecimientos con gran intensidad. El cine me apasiona tanto como la literatura; si tuviera que elegir entre uno y otro, el corazón se me desgarraría. Son tantas las pelis que quiero ver que me organizo la agenda en función de los estrenos y como los filmes en Versión Original se proyectan a horas intempestivas, hay que realinear el día a día. Queda todo relegado a un segundo plano, aunque prosiga con proyectos y trabajos. Y esta actividad deslavaza un poco los sinsabores y las frustraciones del acontecer diario, pues se sigue viviendo, enfrentándose a retos y temblando a ratos de miedo. Menos mal que mi tozudez siempre me acompaña; sin ella, nada pergeñaría y mis empeños yacerían en el polvo por aparente descuido, pues mi desidia siempre la causan los temores, esas dudas que me asaltan para descorazonarme y, en definitiva, aniquilarme. Febrero una vez más me sacará del atolladero y me recordará lo que me obceco en olvidar.

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Regreso a la Eternidad

26 junio 2016

Es día de elecciones, y aunque no me sean indiferentes, los escrutinios no me afectan como antaño. Saldrá lo que tenga que salir y tal vez la criatura se parezca a aquella cinta de Woody Allen, «Un final made in Hollywood», en la que el protagonista rodaba una película mientras sufría una ceguera psicosomática. George Leslie HunterLas tomas eran tan disparatadas que nadie las aceptaba y, tras el engranaje final, público y críticos le dieron la espalda. Francia, siempre a la vanguardia, consideró el film una obra maestra y salvó así al atribulado director de cine del fracaso. No sé si los franceses nos salvarán de nosotros mismos; parece improbable. Pase lo que pase, he vivido un bonito domingo: he leído, he paseado, he visitado una exposición y he votado; de camino, por cierto, cambié de opinión. Pase lo que pase, seré irremediablemente feliz, seguiré persiguiendo mis sueños con ahínco, aun los más arrumbados, y viviré en ese espacio temporal tan denostado por la supuesta actualidad: el aquí y el ahora; un lugar donde estás presente y contemplas embelesado cada detalle, pues en ese preciso instante se forja la vida, la historia y la Eternidad. Ante un bien tan preciado, todo desmerece y regresa a ese barullo en el que todos mienten para obtener el voto o la promesa de un futuro mejor. Regreso, pues, a la Eternidad.

¿Injusticia o hipocresía?

19 septiembre 2015

Justicia e injusticia son vocablos muy serios que esgrimimos para nuestros fraudulentos fines y que manipulamos de tal manera que uno y otro parecieran ser lo mismo. El justo es necesariamente humilde, no tolera la opresión y sale al auxilio del afligido, pues albergamos todos iguales derechos; cuanto el hombre posee es no sólo para su disfrute, sino también para el auxilio de los desposeídos, de cuantos precisan de ropa, alimentos y cobijo. Leo con escepticismo los buenistas mensajes que invaden estos días periódicos y redes sociales; F. Weston Bensonlas palabras e intenciones sólo sirven si se acompañan de obras; los deseos de solidaridad y las condenas a los egoístas gobiernos que rechazan a los que huyen de la barbarie y de la pobreza son parte de la misma e insistente charada ¿Por qué en vez de lanzar diatribas contra la Unión Europea no socorremos al que tenemos al lado? Son muchos a los que amenazan todos los meses con cortes de luz y de agua, son muchos a los que sólo les alcanza para una comida diaria, son muchos los que no saben cómo apaciguar los ánimos del casero y ya se ven como mendigos. Si los que braman contra la injusticia, se ocuparan de los recibos de quienes ya conviven con la miseria, ni habría injusticia ni indigencia y los gobiernos, al estar regidos por hombres más justos, obrarían sin codicia. Es hipócrita exigir a los demás lo que uno es incapaz de hacer, por acaparar más bienes, por tener más de lo que ya posee, por disfrutar de tontunas que a poco saben y que nada llenan; los vacíos no se llenan con posesiones, se llenan con amor, con amor a uno mismo y al otro.