La La Land

22 enero 2017

En estos días soleados arrecian fríos e ilusiones. En un momento puede acontecer lo extraordinario: darte cuenta de que estás traicionando tus sueños, recular y hacer lo imposible por apresarlos. Me sucedió el otro día tras ver por segunda vez “La La Land”. img_0986Salí del cine rota en pedazos; todas las butacas mostraban rostros sonrientes, sólo el mío estaba enrojecido por el llanto, y las lágrimas habían aflorado desde el comienzo del metraje. Me senté en un café durante una hora larga a barruntar mis penas, a diseccionarlas, a comprenderlas. Al día siguiente hice una sencilla llamada y me salió bien: el miércoles comienzo una nueva etapa que me llevará sólo Dios sabe dónde. Ya no hay vacíos por experiencias desaprovechadas y las noches de insomnio se han desvanecido. Luchaba en la dirección equivocada, un poco influenciada por el entorno y también por los convencionalismos. Algunos me calificarán de lunática, pero el ser una soñadora me ha reportado un sinfín de alegrías. Preciso que el mundo se mueva más deprisa y expresar cuanto mi alma alberga de forma más intensa. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, es una suerte de contemplación de lo bello y verdadero que este mundo alberga, una búsqueda de ese misterio que todos portamos sin saberlo, un anhelo de eternidad. Bendita, bendita eternidad.

Posdata a los Reyes Magos

11 enero 2017

Queridos Reyes Magos:

Os estoy muy agradecida, pues desde el día 5 de enero no habéis hecho sino soprenderme. img_0944Empezasteis con aquel imposible que, a diferencia de mis otros imposibles, consideraba abocado al fracaso y, sin embargo, antes incluso de enviaros la carta, aquel inalcanzable deseo se hizo realidad. Ante mi avalancha de peticiones, me afeasteis la conducta; aun así, supe que todo me sería dado tarde o temprano. Y aquí ando cosechando pequeños triunfos y también obsequios más mundanos y no, por ello, menos necesarios. Sé que os alegra que esté contenta, que albergue de nuevo ilusiones y que mis proyectos hayan salido de su letargo, como si una súbita primavera hubiese renovado cuanto yacía moribundo entre la yesca y la hojarasca. Hay algo, sin embargo, que no os perdono: escribo este post a las cuatro de la madrugada, cuando sabéis que el descanso  encabezaba el primer lugar de mi abultada lista de regalos. Sé que el insomnio no me lo causan preocupaciones, sino un cúmulo de emociones positivas que han acabado desbordándome y a ratos la risa me apresa y la ahogo como puedo para no despertar a mi compi de piso. Necesito dormir para seguir trabajando y no arrearle a D. mañana un sartenazo. Dadme ya el descanso, por favor; harta estoy de levantarme a la cocina a comer galletas y a lavarme los dientes.

Cálculos e improvisaciones

30 diciembre 2016

img_0500Recuerdo, de pronto, que un nuevo año comenzará mañana. Ni tengo lista de propósitos ni pretendo elaborarla; vivir el día a día es más que suficiente. Hay, claro, proyectos, pero saldrán cuando corresponda y es bueno que así sea. Aunque a veces me envuelvan llamaradas de rabia, confío en que me será otorgado cuanto precise en el momento más insospechado. Hay que desembarazarse de planes y aprender a improvisar; la vida exige tablas y dotes interpretativas. El cálculo pormenorizado de mis anhelos sería absurdo y aburrido; si mis pronósticos se hicieran realidad de forma inmediata, vivir perdería su encanto. En cualquier caso, mis percepciones son más acertadas de lo que sospecho y a veces me sorprenden logros que aun pareciendo diminutos, son en realidad titánicos. Consigo más de lo que creo y trabajo con tal tenacidad que el día menos pensado, cuando ya nada espere, me caerán del Cielo un torrente de deseos satisfechos y ni sabré qué hacer con ellos. Cada día tiene su afán y, hoy por hoy, es más que suficiente. De momento, mi máxima preocupación es escribir mi carta a los Magos de Oriente; del resto me iré ocupando cuando cada reto llegue ¡Feliz 2017!

Desde la penumbra

21 diciembre 2016

img_0381La Navidad está al caer y yo la recibo con alborozo, aunque vaya a estar desprovista de lo que adorna los hogares en estos cálidos días. Con paz sobran el resto de los accesorios, aunque añore mi Nacimiento y mi Corona de Adviento, que están, como el resto de mis enseres, empaquetados en un oscuro lugar. Y tal vez sea bueno así, para sentir de veras ese anhelo de luz y de sentido que lleva cosquilleándome durante meses. En ese cuarto oscuro, que es mi alma, sé que las tinieblas serán rasgadas por un halo de luz tan potente que cegará mis ojos, acostumbrados como están a morar en penumbras, en estancias lúgubres en las ni el amor ni la esperanza hallan acomodo por ese no esperar ya nada, por esa lluvia de infortunios que ha ahogado a quien una vez fui. Sé que sólo confiando saldré del atolladero. El apoyarme sólo en mis fuerzas no ha hecho sino menguarlas hasta dejarme apenas un hálito de aliento. Como nada ya soy, puedo serlo todo de nuevo. Sufrir la maldad ajena me ha hecho perder la fe en la humanidad, pero la esencia de lo humano es la libertad, aun siendo usada para el mal, y el deseo de infinito, que sigue intacto en mí. Hay, por tanto, esperanza.

Niebla

9 diciembre 2016

Día de niebla, de cine y de derroches de emociones; lo que parecía imposible de enderezar fue encauzándose por una senda más serena y bella: algunas almas se empeñan en escuchar y en acoger al otro con toda su carga, con sus males y bienes, para extraer de cada encuentro valiosas enseñanzas. img_0536Me di cuenta, ya de madrugada, que había extraviado la cartera. Un ángel la encontró y trató de localizarme a través de Facebook; leí su mensaje a eso de la una de la madrugada. Ya está en mi bolso junto con una participación de lotería. No creo en la suerte, pero sí en la tradición: es el único número que compro desde hace lustros. La lotería tapa agujeros, pero no arregla vidas, aunque a la mía le vendría bien un buen chapuzón al estilo del tío Gilito, entre monedas, lingotes y billetones. En realidad, me conformaría con poder escribir con un ordenador y con esa cámara que se me resiste una y otra vez; ambos cacharritos son esenciales para sacar adelante mis propósitos. A veces, la rabia me ciega por este vivir a merced de todo y de todos. Siento entonces como si me hubiesen robado la vida y lloro hasta el agotamiento. Hasta mi pobre coche me acompaña en mis desgracias: hojas en descomposición se adhieren de tal modo a sus lunas que ni los chorros a presión logran arrancarlas. Ni sé ya qué hacer ni conmigo ni con el coche, al que le llueven, como a mí, los improperios. Y me repito a mí misma: todo es posible, especialmente lo imposible. Y así lloro un poco menos.

Crear y crecer

20 noviembre 2016

Está siendo un otoño muy extraño y no sólo por la climatología, sino por los nuevos decorados, que no siempre me agradan, y por todo lo acontecido desde que el verano se fue.img_0718 Y siempre he creído que lo mejor está por llegar y que el encontrar un sentido al acontecer diario, aun en las más circunstancias más aciagas, era cuanto precisaba, aparte de una buena dosis de esperanza. La paciencia se agota a cuenta del insomnio; el cansancio me abruma y me descubre una realidad que ni acepto ni comprendo y en esta no aceptación está el origen de mi padecer, de mis desvelos y de todos los males físicos que me asolan sin piedad. Y me pregunto si merezco tanto infortunio y en vez de disfrutar del ahora, me sumerjo en un pozo de desdichas, donde el agua ahoga ilusiones y enmohece los proyectos que quedan a flote. Ansío un cambio que me retorne a mi ser, a quien fui hasta hace no mucho tiempo, que me devuelva la sonrisa, el brillo en la mirada y esa esperanza inquebrantable que a muchos sorprendía. Tanto revés ha acabo minando lo que más preciaba, ese esperar contra todo pronóstico, ese emocionarme con cualquier fruslería, ese vivir cadencioso, esa gratitud que a ratos me desbordaba pese a nada poseer y, sobre todo, ese saber aprovechar cualquier ocasión, hasta la más dolorosa, para crear y crecer.

Piruetas

9 noviembre 2016

El insomnio es ya una rutina que, salvo en contadas ocasiones, logro esquivar. Vivo en una nebulosa en la que la realidad me evita y la irrealidad me corteja con requiebros y falsas promesas. img_0662Discernir la veracidad, a fin de no caer en las trampas que me tienden los constantes contratiempos y la consabida hiperactivividad mental, resulta cada día más complicado. Nada es lo que parece; hasta lo más sencillo se ha convertido en un complejo entramado en el que no hallo escapatoria. Me preocupan el deterioro físico que estas vigilias han traído consigo, así como la debilidad de mi organismo, con el que se ceban toda clase de infecciones. Añoro el campo, el contemplar las estaciones y la vida con la parsimonia de antaño; los días entonces cundían y las tareas eran fructíferas. Ahora apenas pergeño dos o tres cosillas y aquellos largos paseos, en los que el alma y la mente se esponjaban, son recuerdos de un tiempo que se fue. Sin ellos, ni pienso ni rindo. Ansío un cambio y, al tiempo, me esfuerzo en contener los anhelos de mudarme a otras latitudes para no caer en el engaño, para no ilusionarme con sueños que quizá no me correspondan. Nada, sin embargo, permanece y lo imposible se hace posible en cuestión de minutos; la vida siempre sorprende con sus piruetas. Me aferro a ese no saber que, pese a desorientar, está cargado de un significado más profundo del que mi pobre mente ahora vislumbra. Me aferro a esa certeza que deshace equívocos, que alienta deseos y que engulle los miedos que impiden abordar el día a día.

Paciencia y Diálogo

31 octubre 2016

En medio de la confusión y del miedo, surgen siempre inesperados destellos que recuerdan que el bien también nos compone, que el existir es algo más que sortear obstáculos, que la certeza de saberse amados es real.img_0605 Y al saberse uno querido, resulta más sencillo acoger al otro, al que disiente de ti, al que en apariencia nada te une. Descubrir al otro exige paciencia y diálogo; no es una cuestión de confrontar vivencias u opiniones, sino de escuchar, de mirar, de acoger lo que nos presenta con un respeto reverencial y también de compartir. Siempre me topo con inesperados regalos en quienes se cruzan en mi camino, en conocidos, pero sobre todo en desconocidos que, de repente, hacen lo imposible para que tu vida sea más fácil, para que los avatares no te golpeen. Pensaba en mi compañero de piso; un ángel por quien no ceso de dar gracias, en esa muchacha que me regaló una cámara fotográfica, aunque luego no lograra hacerla arrancar, o en el desconocido que hace unos días me ofreció una entrada de cine para un documental de la SEMINCI; se recorrió un buen trecho en bici sólo para que yo disfrutara de la película. Aun en tiempos de zozobra, se acacaban imponiendo el afecto y la ternura, la belleza de lo humano.

Rotundamente no

24 octubre 2016

A ratos la lucha por la vida es tan feroz que las fuerzas se ausentan y lo dejan a uno a merced de los miedos, ésos que se empeñan en que todo arredre. img_0553Pareciéramos entonces guerreros mutilados frente a un ejército de férreos combatientes dispuestos a despedazarnos al primer descuido. Para no dejarse aturdir por el engaño, hay que alejar la mente del tumulto, de esa confusión que sólo siembra temores a fin de distorsionar la realidad. Hay certezas pues hay bien y habiendo bien, los males ya no resultan malignos; en un pispás, además, el decorado se vuelve del revés y te llueven mimos y regalos. Se puede vencer a la angustia, se puede aplastar al caos y reemplazar la grisura que traen el cansancio y el hastío con una luminosa esperanza que siempre embellece actitudes y semblantes. Todos poseemos un abultado archivo de actos injustos y malintencionados, pero sabemos en nuestro fuero interno que el mal no vence al bien. Parece abandonarnos, pero jamás lo hace; siempre está ahí acompañándonos, consolándonos y mostrando los destellos que engalanan el día a día, los que el temor oculta. Cada día es bello, inmensamente bello. Preciso recordármelo una vez más para vencer a esa nada que pretende enseñorearse de mí. No, no y no. Rotundamente no.

Nutrientes

16 octubre 2016

Ando demediada por esta infección respiratoria que se niega a dejarme a solas; en medio del malestar se balancean brisas y susurros que hablan de bienes, de inmensidades compuestas de pequeñeces y de nimiedades que a mí me saben a gloria pues me recuerdan quién soy y para qué estoy aquí. img_0462Ese saberse en su sitio pone a las tozudas contrariedades en el lugar que le corresponden, en un huequecito que apenas ocupa espacio porque he decidido arrumbarlo para que no se entrometa en mis asuntos y me impida avanzar. Y con ese saberse, la vida no se tambalea al primer golpe de viento, sino que resiste a tornados y tormentas. Una amiga ganó a través de un concurso un sueldo de 1000€ durante un año; clamaba ella por dineros para emprender sus sueños y ahora que esa supuesta seguridad le ha caído del cielo, sigue frustrada y aun se preocupa por lo que Hacienda le reclamará. La solución está siempre en nosotros, no en ventajosas coyunturas ni en huecas diversiones que nos dejan el corazón dolorido, pues las punzadas se acentúan cuando comprobamos que lo añorado sigue sin satisfacernos ¿Dónde hallar respuestas? En lo que nos compone, en ese alma que yace muribunda por falta de nutrientes y del sentido que brota de la pertenencia a la Eternidad.