Archive for the ‘nuevarealidad’ Category

Porvenir esplendoroso

9 mayo 2021

Los ánimos van serenándose tras la avalancha de acontecimientos que trajo abril, un mes siempre amable y hermoso que este año me obsequió con males en tropel que algún día entenderé. Mayo ha de ser más benévolo, porque sencillamente ha que serlo. Aquellos tiempos en los que me zambullía en los paisajes castellanos quedan muy atrás, pero han de retornar muy pronto porque amo la vida y las infinitas posibilidades que a diario se nos brindan para hacer el bien y crear, con pequeños gestos, un mundo más liviano y más coqueto. Sería un mundo bordado de flores, de atardeceres impetuosos o somnolientos, según el día y las apetencias, de paseos a la luz de la luna, de tazas de café, de filmes y de lecturas que absorben de tal modo que uno olvida hasta su paradero. Y hace unos años me sentaba en una desvencijada silla de mimbre en un recoleto jardín a contemplar el relucir de los cielos, el revolotear de los pájaros, el cimbrear de las hojas de los árboles… Entonces cada brisa acariciaba el alma y susurraba historias de anhelos y esperanzas. Y todo acontecía en medio de un silencio que me llenaba de belleza, de paz y de verdad, que son, además, una misma cosa; era un silencio que enlucía, que bisbiseaba palabras de amor, de ese amor eterno que no gastamos los hombres, de esa infinitud en la que todo cobra tino y sentido. En esas extensiones yo moraba, y lloraba, y reía, y confiaba, y añoraba aún un porvenir mejor que habrá de llegar porque, tras lo sucedido, solamente restan bellezas y esplendores. Y cuando lleguen, reiré y soñaré en estancias almidonadas de paz y de belleza donde el mal jamás hallará acomodo.

Retornos

25 febrero 2021

Y el día fue soleado y dejó bonitas estampas y mucha paz en el corazón; un paseo sosegado por la campiña obra milagros. Me he empapado de ese verde que ya cubre campos con espesos y bellísimos mantos. Me he adentrado también en terrenos pantanosos y me he embarrado, por ello, de arriba abajo; conforme ascendía por una colina que conducía a un lugar del pasado, me hundía más y más en el fango. Luego de vuelta al sendero firme y hermoso, al que nunca debí de abandonar, me he ido limpiando con hierbas silvestres. Y ese embarrarme me ha curado las nostalgias, pues algo mejor siempre aguarda, pero la impaciencia del momento ciega y me hace ver todo del revés. Tras ese fundirme con el paisaje, vuelvo a ser yo misma, a pensar con cordura y a contemplar la vida en su justa medida; sigo, claro, sin entender casi nada, pero no es una cuestión de razonamientos esto del vivir, sino de sentir lo que a cada instante concierne. Y si toca llorar, se llora; y si toca enrabietarse, uno da, si procede, patadas en el aire. Así se vive, día a día, momento a momento, sin mayores pretensiones. Abarcar más del preciso instante le sume a uno en un pozo de angustia y a ese lugar he decidido yo jamás retornar; esos retornos son inservibles para el cuerpo y para el alma.

Escucha

29 enero 2021

Frecuento este lugar una vez al mes, aunque a veces sí precise yo de más explanación, de contar las cosas bonitas y también las cosas feas que constriñen el corazón, pero que forman parte también del acontecer diario, que es variopinto y variado. La reiteración no halla acomodo en mi vida; siempre hay novedades a las que escuchar de igual modo que hay sucesos aciagos a los que prestar atención, pues todo merece ser tenido en consideración. Eludir lo siniestro de la vida no va a privarnos de sinsabores; los padeceres tarde o temprano acabarán acorralándonos de ignorarlos nosotros demasiado. Esquivar las emociones negativas no va a regalarnos una existencia sin espinas; si hay rosas, habrá espinas; y si pinchan y hacen pupa, soltará uno alaridos de dolor de ser necesario. Reprimir lo que sentimos es tan común que la mayoría desconoce qué anhelos lleva prendidos en el corazón. Hay que escuchar los latidos, para saber con qué musica ambientar las vivencias; las bandas sonoras desvelan a menudo nuestros miedos más ocultos. Así que este mes de febrero voy a dedicarlo a escuchar y a escucharme para, así, escuchar y entender mejor a los demás. Gracias, en cualquier caso, por seguir ahí, leyéndome y escuchándome.

Sobriedad

26 diciembre 2020

Sobran las ofensas pero también las bendiciones, luego el mundo se equilibra aunque algunos se empeñen en ensuciarlo con maldades. A a mí esta pandemia, que tanto asusta, me parece justa, aunque a todos afecte, especialmente a los más castigados por las injusticias, pero es que en algún momento había que replantearse este vivir nuestro tan para adentro, tan consumista. Por otra parte, la pertinaz contemplación del ombligo conlleva el dejar a la intemperie al resto de la humanidad, a fin de defender el terruño y el confort; de los otros, ya se sabe, se ocupará el gobierno o quien corresponda. El preservar lo nuestro, en comparación, adquiere tintes sacrosantos y a ello dedicamos los afanes, no sea que, al mirar al otro, nos contagiemos de humanidad, de compasión y hasta de generosidad. Y no es de extrañar que el COVID avance y ponga en jaque nuestras supuestas certezas, que a estas alturas han dejado de ser certezas aunque persistamos en aferrarnos a ellas. Y cuando el control se nos escapa, nuestro mundo se colapsa, pese a no haber ostentado jamás nosotros controles de ninguna clase. El mundo, desde siempre, fue incierto, veleidoso e incontrolable, así que soltar lastre se convierte en un ejercicio sabio y muy, muy deseable para sobrevivir a nuestros propios miedos, especialmente en tiempos de pandemia, y compartir se hace más que necesario. Sobriedad de egoísmo, pues.

P.D.: Quizá a algunos este texto resulte duro en estos días navideños, pero el Niño Dios nació en un pesebre por no hallar sus sus padres mejor acomodo. FELIZ NAVIDAD.