Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Miel y compota

7 junio 2020

La pandemia mata, pero también lo hace la mentira y cuanto se hace y planifica con la intención de herir al otro. Si uno se habitúa a conducirse con falsedades y amenazas, resultará imposible adoptar, ante la realidad, otro “modus operandi”. Por otra parte, los malos modos suelen perpetuarse y transmitirse de generación en generación. Con la paciencia y la dulzura, en cambio, se ganan más adeptos; hasta al más cerril de los hombres pueden desarmarle gestos bonitos que no busquen tanto la revancha como la concordia. Curiosamente, cuanto menos se persigue la justicia, más fácilmente acaba ésta llegando a nuestras vidas; la mansedumbre es el gran garante de las causas imposibles; sin olvidar que la paz y la cordura se alimentan callando ante las provocaciones. No es fácil: las embestidas duelen y cuando son muy seguidas le van llenando a uno de una rabia que puede desbordar. Es entonces cuando más conviene reflexionar sobre los beneficios o perjuicios que traen las batallas por causas que, de antemano, sabemos perdidas. Lo sensato, en estos casos, es desahogarse con un amigo o, llegado el caso, escribir y describir los pesares, analizar sus verdaderas causas y desprendernos de ellas para que, así, dejen de arañar; se olvida con más rapidez cuanto no es tenido en demasiada consideración. No se trata tanto de tener la última palabra, como de poseer pocas y sabias palabras siempre traspasadas por suaves destellos que sepan a miel y a compota; ése y no otro es el sabor de la bondad y de la compasión.

Desenfreno

29 marzo 2018

Pese a los caprichos de la veleidosa primavera, mantengo un tono animoso. Si caigo, me levanto y antes del descanso consigo enderezarme y aun sosegarme; si no lo hiciera, me pasaría las horas en vela oteando las sombras del porvenir o imaginándomelas. Confío en que las buenas nuevas me pillarán por sorpresa y me harán reír y llorar a un tiempo. Ponerse en lo peor sólo desgasta; a veces lo peor sucede o parece que sucede, porque los acontecimientos cambian en cuestión de horas: lo que parecía aterrador sobrecoge por su benevolencia, es cuando la magnanimidad engolfa el mundo y lo pone del revés. Quienes no presumimos sino de desatinos somos más dichosos que cuantos esgrimen poderosas razones y raciocinios que las más de las veces se desmoronan. Ser loco es maravilloso; las dificultades no se esfuman pero se viven de otra manera. Vivir apenas fatiga y las complejidades se deslíen en un saborear los minutos, en no dejarlos ir de vacío sin pasar antes por uno. Así la vida ni se escurre ni desparrama; se sufre, pero el dolor se sobrelleva con resignación y hasta a ratos se burla uno de él y se entrega a un desenfreno de carcajadas. Entiendo que esta actitud desconcierte, pero los chiflados somos así de audaces y también de mentecatos; este discurrir es, precisamente, el que nos salva aun en medio del desquicio y de esa maldad que gastamos los hombres.

Entre almidones

14 agosto 2016

«Estamos en el mundo para servir a los hombres… Y la mejor forma de servir a los hombres es hacer aquello para lo cual se possen las aptitudes adecuadas.»

Edith Stein.

imageAl leer a esta gran mujer, me imbuyo de paz. En medio de tanto barullo, hay propósito y éste, aun navegando por un mar de despropósitos, se mantiene y aun se fortalece pues, en mi caso, la adversidad sustenta mis metas para darles una dimensión más real y también más espiritual; ambas esferas no están reñidas, en cualquier caso. Y ese caminar con la certeza de saberse bien encaminado, aun entre oscuridades, regala rayos de esperanza; en medio de la grisura una luz relampaguea para alumbrar cuanto anhelo y recordarme, así, que mis aspiraciones no son quimeras. Es cuando el entendimiento se hinche de amor y esperanza, pues sabe que al final entenderá el puzzle y que todas las piezas que lo componen hallarán hermoso acomodo. Aquí me hallo en esta eternidad que en estos días ha recalado en agosto, en un mes lleno de bondades, pues los días son más cortos y las noches más frescas. En esta templanza el alma se amodorra, se relaja y, sin darse cuenta, se almidona ¡Bendito agosto!