Archive for the ‘Reseñas’ Category

In Cold Blood

30 marzo 2014

Ha sido un fin de semana placentero: aunque comenzara con muy mal pie, conseguí enderezarlo. Apenas he pensado en la presentación del jueves; fue agradable y, por primera vez, disfruté de ella. Hubo nervios, pero ni me privaron de paz ni me quitaron el aliento. descargaMe sorprendió la entrega de los allí reunidos y la mención, al día siguiente, en El Norte de Castilla con fotografía incluida. Después de semanas de sequía, he retomado la lectura. Me he sumergido en «Summer Crossing», aquella novela de Truman Capote que vio la luz tras su muerte. Después he comenzado «In Cold Blood». Apenas he leído una treintena de páginas y me ha sobrecogido su prosa incisiva y certera, las magníficas descripciones que le hacen a uno aspirar los aromas de Kansas, contemplar la infinitud de sus campos y sumergirse en un mundo apacible en el que un terrible suceso va a hundirse en el suave discurrir de las horas de Holcomb, en la quietud de lo cotidiano, en esa sencillez que con tanta maestría plasman los escritores norteamericanos. Mientras en «Summer Crossing» los personajes vivían sin saber lo que hacían y tomaban decisiones precipitadas en las que la razón se ausentaba, aquí todo parece más metódico y razonable y hasta se aprecia la compasión del autor hacia esas vidas que dibuja con asombrosa precisión, hacia los momentos que las compusieron; cada instante llevó al otro con tino y sentido. Esa mirada compasiva que envuelve cada una de sus palabras se ausenta en aquel manuscrito de juventud, en el que la ironía, la vaciedad y hasta la impiedad se pasean a su antojo; los personajes desprovistos de propósitos carecen de ternura, como si el al autor, al despreciarlos, se despreciara también a sí mismo. En su obra maestra, sin embargo, se advierten pinceladas más delicadas; es probable que Capote, pese al horror, hubiese descubierto una belleza antes desconocida que lo acercó a sí mismo y a los otros.

Cuadernos azules, de Nuria Marugán

19 marzo 2014

Carmen es una buena lectora a la que tuve el placer de conocer en Madrid, en la presentación de mi primer libro en la universidad San Pablo CEU.

Un mundo para Curra

Cuadernos azules de Nuria Marugán He tardado unos días en ponerme a escribir la reseña de este libro de Nuria Marugán. No es el suyo un libro para leer con prisas, ni para solventarlo en una tarde, a pesar de ser un libro corto, de poco más de cien páginas.  Una prosa cuidada, sencilla, emocionante, fabricada con pequeños detalles, con briznas de vida. De la hoja de un árbol, de un breve pasar de un pájaro, de una gota de lluvia, de un instante de sol que a todos nos pasaría inadvertido, saca todo un mundo de sentidos y sentimientos.

Cuadernos azules es el segundo libro que publica, aunque no estoy segura de que sea el segundo que escribe. Esta autora de Valladolid tiene otro libro publicado, Carta a Hedda, que reseñé aquí en su momento (CLICK) y que me encantó. Los cuadernos azules son un diario que va desde finales del 2009…

Ver la entrada original 288 palabras más

Reconciliación

31 diciembre 2013

3 George Frederic Watts (English artist, 1817-1904) Dorothy Tennant Later Lady StanleyMentiría si dijera que ha sido un año fácil; ha sido tan complejo que cuesta creer que haya sobrevivido a tanto contratiempo. Termino el año con una infección en la garganta, la segunda en lo que va de mes, pero con un espíritu más ligero, más contento y con las alforjas bien provistas de esperanza. Sé, además, que mi segundo libro, «Cuadernos Azules», va a ser un éxito; la reacción de los lectores está siendo asombrosa. Estoy orgullosa de haberlo escrito y también de haberme atrevido a publicarlo. Estoy orgullosa de ser quien soy… Sólo quienes hayan leído estos diarios entenderán el alcance de esta afirmación, de lo que para mí ha significado el aceptarme, y del amor que encierran estas palabras; hablo de amor a uno mismo, a lo que se es, a lo que se posee, incluso a esas penas que me robaron el aliento, pero también a esas alegrías que me iluminaron el semblante.

Paseaba abrigada y conforme regresaba a casa, me he emocionado ante las soberbias siluetas de árboles desprovistos de todo, excepto de belleza, que danzaban entre franjas azules, púrpuras y rosáceas. Un día más y un año más. La mejor forma de afrontar un nuevo año es aceptando cuanto aconteció en el anterior. Sin esa reconciliación, no habrá felicidad posible y los viejos modos se apropiarán de los nuevos escenarios tan pronto se diluyan las burbujas del champán y las sombras del engaño se extenderán como lenguas de fuego. Estoy preparada para despedir 2013 y para abrazar ese Año Nuevo que en unas horas estará aquí, en esta casa, en el corazón, en el espíritu, en el silencio. Traerá paz, descanso y un variado abanico de esperanzas. 

Entre todas estas cosas buscaba reposo,

una heredad en que instalarme.

Eclesiástico 24,7

Feliz 2014.

P.D.: De momento, hay una crítica de «Cuadernos Azules» en Amazon.

Hechizos

25 junio 2013

Cada cierto tiempo se recuerda lo vivido, aunque cada vez se haga de un modo distinto, de ahí la asombrosa exhibición de matices que ofrecen la vida y la memoria. 334px-Herbert_James_Draper_-_Day_and_the_Dawnstar_(1906)He rememorado aquellos días en los que un diligente practicante hundía agujas en mis carnes, mientras para engañar los sentidos, yo soplaba o cantaba; tras largos años de temibles inyecciones, aborrezco las jeringuillas. Después de seis extracciones de sangre repartidas entre la mañana y la tarde y dos amagos de desmayo, me ha sobrevenido el desánimo. Me he encogido en el sofá y he llorado como una niña a cuenta de las venas doloridas, del cansancio y del inquietante aderezo de ese no ser consciente del legítimo mal que lo aqueja a uno; he reparado en ello cuando podaba los rosales. Lejos de desalentarme, esta revelación me ha insuflado bríos; la verdad apacigua, pese a que raramente reciba la bienvenida que merece; las argucias de la mente para esquivar pesares y manipular realidades no favorecen a este cometido. He tratado de ver una película sin éxito; la tele está tan escacharrada que la pantalla luce rosa, verde o naranja. He salido a dar un paseo: las rosas eclosionaron días atrás dejando su estela de fragancias y colores, algunas campanillas butano se han abierto en los granados, la madreselva ha escalado muros con delicadeza y sus frescos y penetrantes aromas se mezclan con los de las flores de aligustre. La pierna derecha, que últimamente ignora mis ayes, empezó a torturarme y llegó un momento en el que en vez de caminar me arrastraba; regresé a casa. Me he topado con algunos vecinos: siempre sorprendo tristeza y amargura en los que evitan el saludo; si supieran lo mucho que engalanan las sonrisas, las exhibirían sin recato. He superado el drama del día con unas pocas rosas secas y un renqueante paseo. La neurosis, por otra parte, parece superada. Conociendo su tenacidad, volverá a engatusarme con sus cantos de sirena y sucumbiré a su mendacidad y a sus procaces hechizos. Sin remedio, pues.

P.D.: No logro convertir la reseña que me hizo en su día la revista cultural de la universidad Abat Oliba de Barcelona en un archivo independiente. Para aquellos que estén interesados, dejo el enlace del número de abril de Letras de Batalla. El artículo abarca las páginas 14 y 15. Si alguien supiese cómo desgajar estas cuartillas del «todo», le estaría muy, muy agradecido.