Archive for the ‘Presentación’ Category

Creación literaria

23 marzo 2014

nuria marugan grisEste fin de semana he visto dos películas sobre la creación artística y las consecuencias que acarrea a escritores y cineastas. No hay necesidad de incurrir en inmoralidades ni de infringir la ley, pues, aunque a veces resulte tentador, los efectos a largo plazo son demoledores. En cualquier caso, el proceso creativo y su posterior desenlace desgastan y arrebatan un poquito de alma. Cuando todo concluye, uno sabe que ha pagado un precio alto y durante unos días se estremece ante nuevos proyectos; recuerda todavía el escozor de las desolladuras y aun cuando las heridas estén ya cicatrizando y la piel luzca un color más saludable, teme el roce y los arañazos. No hay otro modo, en cualquier caso, y de haberlo, lo desconozco. Uno comprende entonces esas existencias atormentadas y la autodestrucción en la que muchos acaban cayendo. Y aunque disfrute escribiendo y no me halle entre aquellos que sufren sudores ante el folio en blanco, el dolor y el desgarro se acaban colando. Creo que, llegado el caso, daría la vida por mi obra. Sin dudarlo.

Prólogo de “Cuadernos Azules”

14 enero 2014

Pedro Martínez Cano me escribió un precioso prólogo para mi nuevo libro, “Cuadernos Azules”. Lo reblogueo. Espero que os guste.

Cuadernos Azules: Mi segundo libro a la venta

21 diciembre 2013

Ha sido un año muy difícil, uno de los más difíciles de mi vida, pero lo termino con un buen sabor de boca, con un nuevo libro que lleva por título «Cuadernos Azules» y que, como no podría ser de otro modo, cuenta con una hermosa portada azul. PORTADASus páginas están llenas de mí, de lo que soy y de lo una vez creí ser sin serlo, de mis luchas, de mis miedos, de mis sueños y decepciones, de mis luces y sombras.  Se plasma en ellas una vida que en ocasiones se me antojó imposible y que, pese a todo, fue abriéndose camino en medio de un paraje inhóspito en el que la esperanza halló acomodo. Batallé contra tirios y troyanos para alcanzar aquello que merecía, aquellas metas por las que sigo guerreando y que algún día serán mías. Estoy orgullosa de mí, de haber alcanzado la madurez necesaria para publicar un libro que años atrás, cuando me sugirieron la posibilidad de hacerlo, me provocó ataques de pánico y una urticaria que estuvo acompañándome hasta que expulsé a aquella provocadora idea de mi cabecita. Ahora ya estoy preparada para alumbrar estos diarios tan íntimos, tan míos. Sé que algunos se escandalizarán, sé también que la mayoría de vosotros los disfrutará; estoy convencida de ello.

Al tratarse de un formato digital, he preferido grabar un vídeo para presentaros mi nueva obra, «Cuadernos Azules», que podéis encontrar desde ya mismo en Amazon.

Se puede leer en Kindle o en cualquier otro formato de e-book, en el ordenador, en el i-Pad, en tablets o en smartphones, tal y como se ve en este enlace. Todas las aplicaciones son gratuitas y se bajan en un segundín.
 

Gracias por vuestros ánimos y vuestro apoyo. Os deseo una muy feliz Navidad. De corazón.

Ilusiones

6 mayo 2013

No logro, pese a  los varapalos, volverme más realista, sino más optimista. Y no es sólo por la presentación de « Carta a Hedda y algunos cuentos» en la Feria del Libro de Valladolid, que avivó las emociones de la autora y de cuantos se dejaron caer por aquel frío salón de actos. Fue asombroso: tras mis palabras, hubo aplausos, besos y fueron varios los que entonaron un cálido y hermoso gracias; aunque horas antes se atascaran y no hubiera modo de articularlas, se deslizaron con suavidad, como esas plumas que acarician y provocan cosquilleos. La realidad pinta los cielos de gris y todos los males parecen haberse concentrado en mis pobres lumbares. Estoy contenta, sin embargo, y hasta el dolor me parece una bendición porque el sentir las punzadas significa que ya no soy toda ya un tormento, que hay partes de mi cuerpo que ya no lloran; un maravilloso regalo, como esta canción de Joni Mitchel que llevo tarareando durante semanas y que me traslada a otros escenarios en los que las ilusiones se prenden con garra por temor a ser arrancadas. No hay modo de expulsarlas y aunque la vida me haya mostrado, como en la canción, ambas caras, siento que queda el mejor trecho; no hay frustraciones ni lamentos: todo es tal y como debió ser, aunque la enfermedad se haya apoderado de mí. Sueño con ir a París, con recorrerme sus cafés con una libreta, con pasear por sus parques y embeberme de primavera, con almorzar en una terraza de los Jardines de Luxemburgo, con visitar museos y exposiciones, con rebuscar en mercadillos de ropa y antigüedades, con encapricharme de alguna bagatela que a mí se me antoje un tesoro, con enamorarme, con comprar un ramillete de flores frescas, un sombrero y contemplar los escaparates de Rue du Faubourg Saint-Honoré. Cuando las penas me sumerjan en un lodazal de lamentos, quiero recordar que amo la vida y que ella también me ama, que nada ni nadie podrán arrumbar mis esperanzas si yo no lo consiento. Lucharé con fiereza pues no quiero acabar rodeada de esas desilusiones que veo a mi alrededor, de ese aceptar lo que se tiene a regañadientes, de ese desapego de uno mismo, de ese desafecto que a ratos parece acaparar al mundo. Larga vida a las ilusiones y a esas lilas blancas y violáceas que perfuman la casa desde ayer, nunca hasta ahora me atreví a mezclarlas.

P.D.: Dejo el enlace para los interesados en el artículo que el ABC de Castilla y León publicó sobre mí y mi obra. En la foto aparezco junta a una bolsa personalizada que me encargó una buena amiga.

Días azules

1 mayo 2013

Robert BunnyQuedan pocos días para el gran día, para mi cita con la Feria del Libro de mi ciudad. Los nervios hacen y deshacen a su antojo y sólo a ratos consigo esquivarlos. Ayer una llamada inesperada me alegró la mañana y al tiempo me llenó de miedos y de tantas contracturas que me vi obligada a conducir bajo los efectos de medio valium. Llegué al Lyon D’Or cinco minutos tarde; me esperaban un fotógrafo y una periodista del ABC de Castilla y León. Posé para las fotos como buenamente pude; caminaba rígida como una escoba. La entrevista fue más fácil; la grabadora asemejaba a un teléfono móvil y apenas me amedrentó. Una encantadora chiquilla con sueños y ansias de apropiarse de la vida me preguntaba por esto y aquello; sentía curiosidad por mi obra y por las circunstancias de este existir mío. Nueva York salió a relucir, pues buena parte de «Carta a Hedda» fue pergeñada en un apartamento de Manhattan; regresaron los deseos de partir, ésos que creía ya olvidados, aunque últimamente hayan resurgido con fuerza y también con sensatez. A veces durante la charla perdía el hilo y me costaba encontrar vocablos: el valium adormecía el dolor, pero también el cerebro y la lengua se espesaba a cada poco. Es más fácil lidiar con las palabras y con la soledad que con la puesta en escena que requiere, en mi opinión, demasiados arrestos. Algunos, cuando me ven en prensa, piensan que mi vida es rosa, como esos esponjosos algodones de azúcar que de niña deshilachaba con las manos; nada más lejos de la realidad. No aspiro a un devenir almibarado, sino a días azules en los que haya flores, desorden — el orden, de momento, es tan escurridizo que resulta inaprensible —, silencio para escribir, leer, contemplar y aprehender los aromas de la eternidad, una buena calefacción, una silla más benévola con mi anatomía y un portátil lleno de esbozos de futuros libros ¿Para qué más?

P.D.: En estos días dos bloggers, Curra y Carmen, sacaron sendas reseñas de «Carta a Hedda y algunos cuentos» ¡Gracias a las dos!

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Dulces de mayo

26 abril 2013

Lila by Karen BlixenRegresan las lluvias, el frío, la catalítica y la manta eléctrica. El día ha sido templado, pese a todo, y el ánimo se ha ido atemperando. Andaba agobiada a causa de esas palabras que tendré que recitar muy pronto; no lograba dar con ellas hasta que descubrí mi error hace apenas un par de horas. Me he quitado un buen peso de encima y camino, pese a las contracturas, más ligera. El miedo se había enseñoreado de mí: los ataques de pánico me impedían respirar y descansar; arrastro sueño y ojeras. He decidido volver a mis infusiones de hipérico, a esas hierbas mágicas que me trajeron de un monasterio de Las Batuecas. Entretanto, echo un vistazo a la cartelera y postpongo una jornada más la limpieza del baño; la vuelta a la normalidad sosiega. En un par de días seré más sabia, más recia y mi edad será impar. A veces me desconcierta la imagen que encuentro en los espejos; no sé quién es esa mujer cansada que me mira con asombro. Añoro las largas tardes de lectura en las que todo lo dejaba por zambullirme en los libros, por descubrir nuevos paisajes y miradas, por empacharme de palabras. Añoro también esos ratos de silencio en los que contemplaba con estupor la perfección de lo creado. La casa huele a lilas, a lilas blancas y las amapolas enrojecen ya las laderas. La lluvia golpea los cristales y los grises acaparan el horizonte; hay melancolía, esa suerte de tristeza que tanto me embelesa. La naturaleza, como la vida, cambia a cada rato y donde antes se anudaban coquetos y primorosos lacitos, surgen hojas lozanas, adolescentes; es el plátano que admiro desde la cocina mientras caliento agua en el «kettler». Me entristece la hiedra; sigue con su tonalidad invernal, oscura y vieja, pues este año no hubo poda. Nada es perfecto y lo que cuenta es saborear el momento, el dulce momento. Nada más.

P.D.: «Carta a Hedda y algunos cuentos» y su autora, Nuria Marugán, estarán en la próxima edición de la Feria del Libro de Valladolid junto a Teófanes Egido. La presentación tendrá lugar el próximo 4 de mayo a las 19 horas en el Salón de Actos del edificio de Usos Múltiples, junto a la Cúpula del Milenio.

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Lo que aconteció en Madrid

19 noviembre 2012

«Todo sirve. Sin excepción». Estas palabras fueron pronunciadas por mí en el salón de actos del CEU San Pablo el pasado 15 de noviembre. Llevo semanas luchando con ellas. Unos días sonrío; otros lloro y confío en que la adversidad, que no deja de golpearme, sea más llevadera a la mañana siguiente. He vivido, y sigo viviendo, días difíciles. Detrás de esas invitaciones, de ese bonito cartel, hay esfuerzo y un dolor que sólo conocen los más cercanos. Disfruté, sin embargo, del cariño de los allí presentes, de la espléndida presentación de M., de la simpatía del decano que dejó aparcado el protocolo para que la frescura recorriera aquella estancia… Apenas me sostenía en pie, aunque fingiera hacerlo; la boca se me secaba y algunos vocablos se trastabillaban. Ese día tan esperado iba a ser distinto a lo pensado…, y en la congoja se prendieron hilillos dorados: sonrisas, gestos de aliento y las miradas de los que se acercaron esa tarde al CEU para escuchar a una escritora desconocida que se afanaba en cumplir con su tarea pese a que la mente y el cuerpo, de tanto contratiempo, estuviesen maltrechos. Recordé partes de mí misma que tenía olvidadas y descubrí en los otros una gran belleza, a ratos tan deslumbrante que costaba contener las lágrimas. Seguimos caminando y estamos donde estamos: a veces nos venimos abajo, aunque en otros momentos la carga resulte más liviana y apenas se aprecie. Me embarga, no obstante, la esperanza porque si uno desecha de su vida la mentira y trata de que sus pasos estén guiados el bien, nada ni nadie lo dañarán.

P.D.: Aunque no esté todavía actualizado en la web, hay un nuevo punto de venta en Madrid: Librería Paulinas (Calle San Bernardo, 114/Metro S. Bernardo salida Carranza). Por otra parte, han aparecido dos nuevos artículos sobre mi libro. Se trata de dos entrevistas que me hicieron antes de ir a Madrid El Norte de Castilla y la Agencia Efe. Podéis leerlas si pincháis en los enlaces. Gracias a todos por el interés y los parabienes.

Cita en Madrid

12 noviembre 2012

Presentación en Madrid

6 noviembre 2012

Amanezco con agujetas después de un intenso viaje a Madrid, había que pulir los detalles del que será uno de los días más significativos de mi alocada existencia. Miro por las cristaleras durante un buen rato; el día será largo y necesito aprovisionarme de belleza para que los quehaceres no me bamboleen ni me aturullen las pocas ideas que hoy guardo en la chistera. La vega del Pisuerga, que muy cerquita de aquí se hace Duero, luce espléndida. La luz de noviembre la cubre de magia y ensueño y los verdes y amarillos compiten entre sí para exhibir lo mejor de sí mismos, aunque el otoño tenga ya ganada la partida. El silencio y la quietud de los campos cubiertos de escarcha me acarician, mientras el sol juguetea con las hojas de los álamos que se mecen al compás de la mañana y brillan como esas escamas que adornan la superficie del mar cuando los rayos matinales juguetean en el agua. Los páramos se ondulan con suavidad y elegancia ignorando los vientos gélidos que ya corretean por sus cumbres chatas, al abrigo quizá de esas llanuras en cuya inmensidad el espíritu halla reposo pese a la aspereza, a esos callados caminos que recorro durante mis paseos y cuyo fin nunca vislumbraré. Ya no puedo ocultar más este secretillo mío; necesito liberarme de inquietudes pues pronto regresaré a la pasarela, pero esta vez será a lo grande, en un hermoso lugar en el que jamás pensé desfilar; será en el Salón de Actos de la Facultad de Humanidades de la Universidad San Pablo CEU y será muy pronto, en tan sólo nueve días. Lo deseo y aborrezco a un tiempo; temo que la emoción acabe desbordándome y que el día de autos no sea capaz de articular palabra, que los vocablos huyan despavoridos y me abandonen a mi suerte. Ni siquiera he empezado a pergeñar esa breve disertación sobre «Carta a Hedda y algunos cuentos» que dirigiré a un, espero, generoso y nutrido auditorio. Para evitar el pánico, finjo que será otra la que subirá al patíbulo, pero al final seré yo, todas las miradas me interrogarán y nada ya me salvará de una muerte certera. He ganado en entereza, pero un acontecimiento de tanta entidad va a poner a prueba mi endeble andamiaje y una firmeza que a veces se esconde para dar paso a titubeos y temblores. Si por mí fuera volaría hacia tierras exóticas y lejanas…. Confiaré en la Providencia y si me quedo sin habla, tartamudeo o digo mil tonterías a un tiempo, lo aceptaré con resignación y humildad, aunque, al imaginármelo, lloro ¡Seré tonta!

P.D.: El libro está a la venta en Madrid; poco a poco iremos ampliando los puntos de venta. Para los madrileños y para los que tengáis amigos en Madrid a los que puedan interesarles la presentación de este extraño librillo mío que tantas adhesiones suscita, los datos son:

 Jueves, 15 de noviembre de 2012, a las 20.00 horas

Salón de Actos de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo. Pº Juan XXIII, 6. 28040 Madrid
(Metro: línea 6. Estación: Metropolitano)
(Autobús: línea C1)

Sin vida

12 octubre 2012

Siento como si me hubieran arrebatado la vida, aunque siga viviendo. Siento que el destino ha decidido de improviso robarme esa recompensa que me merecía tras años de infames luchas, en las que me pegado contra todo, pese a que me dijeran que no buscaba sino quimeras y que los sueños eran sólo momentos de evasión en los que uno se refugiaba cuando la realidad golpeaba con saña, cuando ya no se soportaba más dolor. Aun así, persistí en esta batalla mía, en publicar mi obra y en abrirme un huequecito en este despótico mundo editorial nuestro. Todo lo tenía en contra: los que carecen de contactos, como era mi caso, son pisoteados y arrojados al estercolero. El talento no contaba, sólo el paripé, la música y los aderezos; la literatura era despreciada y la mediocridad ensalzada. Pese a las advertencias de quienes sabían un poco de esto, salté al ruedo tras muchos sufrimientos; esa Carta de la que ahora muchos hablan fue escrita con sangre, con mi propia sangre. A pesar de los vaticinios de los agoreros, el camino se ensanchaba y hasta el terreno parecía más liso, más suave; fui olvidando aquellos comienzos e instalándome en una estancia más holgada, más amable. Sin embargo, nada de eso ya importa; en realidad, ya nada importa porque en unas horas todo lo he perdido. Nunca me hubiese imaginado un desenlace así, nunca. Hubiese preferido que todos los peces del Mediterráneo me hubiesen devorado; habría sido un final más digno.