Archive for the ‘Literatura’ Category

Compostura

28 marzo 2017

Los días son largos y claros, pero cunden poco; la luz es muy traicionera y distorsiona tiempos y tareas. Escribo a diario, pues no escribir sería como no vivir. El proyecto que hace más de un año acaricié va creciendo a lo alto y a lo ancho; no sé si lo hace deprisa o despacio: sólo importa la expansión de esa locura que tantos codician y pocos arriesgan. Para eso estamos los lunáticos, los que sueñan con mundos hermosos que parecen lejanos pero que, de tanto soñarlos, van sigilosamente acercándose. Si los ojos se prestan a ello, intercalo también lecturas. Me emborraché con la prosa de Thomas Wolfe, que cincela el alma humana con un amplio muestrario de vocablos, me acarició la brisa de de Willa Cather y me conmovió, como siempre, Jiménez Lozano. “Se llamaba Carolina” me ha arrancado risas y lágrimas; esa melodía tan suya convierte hasta la barbarie en una hermosura por esas palabras que se enroscan aquí y allá y que tornan cualquier vivencia, por menuda que parezca, en un tratado de filosofía, pues cada gesto cuenta. Así vivimos algunos, en un mundo en el que sólo pelean los personajes de ficción, en el que no hay palabras malsonantes, en el que  la realidad se convierte en ensueño y el ensueño en realidad. Es bonito sentir así, abarcarlo todo sin perder resuello, anotando cada compostura. Es bonito estar chiflado.

Coloridos invernales

31 enero 2017

img_1012Febrero es, en apariencia, un mes insulso que a mí siempre me sabe más que otros y hasta me resulta exótico por sus coloridos y la variedad de sus eventos. Se intuye la primavera, los azules engalan los cielos, los días se alargan y la vida bulle a escondidas para sorprendernos en marzo con refulgentes destellos. Y ahora que lo pienso ni siquiera enero ha concluido aún, pero voy apresurada a cuenta de la cercanía los Oscars. Tras los Globos de Oro y las nominaciones, comienzan a extenderse alfombras rojas aquí y allá y vivo yo esta sucesión de acontecimientos con gran intensidad. El cine me apasiona tanto como la literatura; si tuviera que elegir entre uno y otro, el corazón se me desgarraría. Son tantas las pelis que quiero ver que me organizo la agenda en función de los estrenos y como los filmes en Versión Original se proyectan a horas intempestivas, hay que realinear el día a día. Queda todo relegado a un segundo plano, aunque prosiga con proyectos y trabajos. Y esta actividad deslavaza un poco los sinsabores y las frustraciones del acontecer diario, pues se sigue viviendo, enfrentándose a retos y temblando a ratos de miedo. Menos mal que mi tozudez siempre me acompaña; sin ella, nada pergeñaría y mis empeños yacerían en el polvo por aparente descuido, pues mi desidia siempre la causan los temores, esas dudas que me asaltan para descorazonarme y, en definitiva, aniquilarme. Febrero una vez más me sacará del atolladero y me recordará lo que me obceco en olvidar.

Entre almidones

14 agosto 2016

«Estamos en el mundo para servir a los hombres… Y la mejor forma de servir a los hombres es hacer aquello para lo cual se possen las aptitudes adecuadas.»

Edith Stein.

imageAl leer a esta gran mujer, me imbuyo de paz. En medio de tanto barullo, hay propósito y éste, aun navegando por un mar de despropósitos, se mantiene y aun se fortalece pues, en mi caso, la adversidad sustenta mis metas para darles una dimensión más real y también más espiritual; ambas esferas no están reñidas, en cualquier caso. Y ese caminar con la certeza de saberse bien encaminado, aun entre oscuridades, regala rayos de esperanza; en medio de la grisura una luz relampaguea para alumbrar cuanto anhelo y recordarme, así, que mis aspiraciones no son quimeras. Es cuando el entendimiento se hinche de amor y esperanza, pues sabe que al final entenderá el puzzle y que todas las piezas que lo componen hallarán hermoso acomodo. Aquí me hallo en esta eternidad que en estos días ha recalado en agosto, en un mes lleno de bondades, pues los días son más cortos y las noches más frescas. En esta templanza el alma se amodorra, se relaja y, sin darse cuenta, se almidona ¡Bendito agosto!

Acción espiritual

7 agosto 2016

philippe-halsman-woody-allenPasada la medianoche termino la lectura de “Estambul” de Orhan Pamuk y la emoción que me transmiten sus últimas páginas me impide conciliar el sueño. De nuevo, me topo con mi propia historia, con la lucha de un artista por ejercitar los dones recibidos para sobrevivir a los sucesos que le conforman; para crear también un mundo más hermoso y colorido en el que las tonalidades evoquen ese paraíso que llevamos prendido en las entretelas, en aquel recoveco al que no nos asomamos por temor a tropezarnos con un yo que nos reproche nuestro abandono a la inercia de la vida, a ese contento burgués que apuntala seguridad y comodidades sin reparar en metas más osadas y también más bellas. De esas mentes inquietas y soñadoras, y a ratos atormentadas por ese constante runrún que les exige más y más y que nunca se da por satisfecho, salen las obras maestras. El que lleva grabado ese estigma creador jamás se librará de la desazón que provoca el renunciar a sacar afuera lo que se atesora dentro. Para eludir zozobras, no queda otra que dejar a la creatividad fluir a sus anchas. Tan pronto Spielberg o Woody Allen concluyen un proyecto, se embarcan en el siguiente para sacarse el molesto aguijón y degustar el placer que proporciona el crear algo de la nada; sin ese constante trajinar, algunos sufriríamos dolores de parto. Un artista que no crea se condena a una terrible infelicidad que puede desembocar en autodestrucción. Trabajemos, pues.

«La creatividad es una acción espiritual en la que un individuo se olvida de sí mismo, sale de sí mismo en el acto creativo y se deja absorber por la tarea.»

NIKOLAI BERDYAEV

Pasión o añoranza

1 agosto 2016

Olvidé reenviarme a mí misma mi última versión de «February», así que me encuentro con un portátil —en realidad, es mi flamante iPad—, con conexión a Internet y con la ausencia de un texto sobre el que trabajar, pese a las ganas de hacerlo. S-Eva-Marie-Saint-PAR389031La escritura es tan esclarecedora que, de faltarme, dejaría de pensar de forma ordenada pues los pensamientos se me apelotonarían hasta sumirme en un pandemónium. Es una suerte sortear obstáculos y calibrar decisiones acompañada de un teclado y de un puñadín de palabras que coloco aquí y allá, como haría con un collage, sin demasiadas cavilaciones, guiada por la intuición y por mis imperiosos deseos de liberarme de mis demonios. Andan éstos muy soliviantados y en cuanto me descuido, se amotinan. Me acorralan para hacerme temer lo peor, para inundarme con dudas y miedos, para hacerme creer que mis esfuerzos serán en vano, pues estoy condenada, según ellos, al fracaso. El luchar es ya un triunfo, aunque las metas se resistan. Si pensara en resultados, mi trabajo perdería su encanto y, sin colorido ni magia, de nada valdría ensamblar insulsos vocablos. Escribo también con imágenes que un día vislumbré, pues mis esfuerzos van más allá de la literatura. Aspiro también a adentrarme en otras artes, pues la fascinación que ejercen sobre mí es demasiado poderosa como para no prestarles atención. Voy a tientas, pero camino y sigo adelante. Lloro, pataleo, me hundo un poco en el fango y, tras el berrinche, retomo mis quehaceres como si no me hubiesen apaleado y como si el futuro de la humanidad dependiera de ello. Es lo que algunos llaman pasión, aunque para mí sea simplemente vida. De todos modos, ¿se puede vivir sin dar la vida por lo que uno anhela y añora?

Sin paraísos perdidos

22 febrero 2016

Conforme leía «A este lado del paraíso», recordaba mi años jóvenes, mis tontunas y, sobre todo, ese afán de atrapar cuanto se me ofrecía sin reparar en las consecuencias que aquella codicia acarrearía. GRETA-GARBO2Creía que el tren pasaba sólo una vez y que de no subirme al sugerente vagón, la oportunidad se esfumaría para siempre. Y aquella creencia equivocada me llevó a trayectos trufados de sinsabores que acabaron robándome algunos de mis más preciados anhelos. Las locuras juveniles y sus supuestas diversiones desfilan ante el lector con esa elegante y cautivadora prosa de Fitzgerald; aunque sólo hubiera escrito tonterías, seguiría leyendo a este autor por su impactante fuerza narrativa; entiendo, sin embargo, que algunos encuentren la novela farragosa.

Armory Blaine, el protagonista, está dotado de inteligencia y de una aguda perspicacia, pero dilapida sus talentos en modas y fanfarronadas y se va impregnando de una amargura cada vez más profunda que lo conduce a un pavoroso vacío existencial del que al menos él, que tanto lee y filosofa, es consciente. Así que uno intuye que tal vez ese joven vanidoso acabe encauzando sus días de una forma más productiva, para él y para los que le rodean; porque no se trata tanto de obtener como de aportar; ¿qué puede uno ofrecer para que el mundo sea más plácido y hermoso? Lo alambicado nos aleja de la dicha, que siempre parte de placeres sencillos, así que barrer con mimo y esmero sería en este caso una respuesta acertada. Con esta esta premisa asentada, evitaríamos frustraciones, ésas que, una vez enquistadas, asolan nuestros bonitos deseos. Madurez, divino tesoro.

Los latidos de la vida

30 septiembre 2015

Vivo días muy emocionantes, en los que brotan risas y canturreo todo el rato; me sorprendo a mí misma entonando cancioncillas en los lugares más insospechados. Estoy dibujando otras metas de las que tan sólo hace unos meses me habría burlado. Desafío, como siempre, a la lógica y al sentido común sin incurrir, por ello, en comportamientos dañinos que pudieran causarme estropicios. marilynmonroe1022Muy al contrario: estos nuevos sueños míos son hermosos y merecen un bonito final. Sin ellos, no sería lo que soy y no llevaría a buen término la misión que, al igual que el resto, se me encomendó antes de venir a este mundo dando patadas y alaridos; mucho antes de nacer estaban ya esas tareas trazadas para que yo, en el ejercicio de mi libertad, las acogiera o rechazara. Para escuchar a mis pensamientos, me he propuesto una semana de ayuno de lectura. Pese a que me seduzca sumergirme en un libro, voy venciendo a mis deseos pues aprecio ya los beneficios. Leer te lleva a otros mundos y ahora preciso estar en éste con todos los sentidos. Empleo las horas de lectura en reflexionar; para dar voz a los anhelos, hay que vivir en silencio y ese silencio implica también prescindir de palabras ajenas. Me he construido una medio cabaña, con una sábana y una silla y allí me siento a escuchar los latidos de la vida.

Todo y nada

20 agosto 2015

011-herbert-list-theredlistLa piscina está helada y me duele hasta la garganta, pero no puedo dejar de nadar; el placer de deslizarme dentro del agua vence siempre al sentido común. Tras la ducha salgo a calentarme a la calle; me siento en un banco con un libro y una lata de cerveza. Tan placentera es la lectura como el último sol de la tarde, que me entona cuerpo y espíritu mientras me seca los cabellos. Ese estar en un sitio sin ninguna finalidad práctica se alía con las caricias del sol para transportarme a esos tiempos en los que ni había trajines ni obligaciones. Al tiempo que leo, saboreo ratos perdidos a lo largo de los años; es lo que tiene la hiperactividad cognitiva: uno percibe muchas cosas al tiempo y puede, si los pensamientos no lo aturullan, disfrutar de todas y cada una de ellas. Apenas me quedan unas hojas para concluir «Nada» de Carmen Laforet. Desde la primera página comprendo el porqué de la fascinación que este libro ejerció sobre mí cuando, siendo adolescente, me asomé a él. Era zambullirme en mí misma, en esas cosas que se me pasaban por la cabeza y que no comprendía; nadie hablaba de ellas y llegué a creer que sólo yo las sentía. Pero no: éramos unos cuantos los que indagábamos en los misterios de la vida, aunque nadie se atreviera siquiera a mencionarlos para no ser ridiculizado. Es un poco lo que también ocurre ahora; nadie osa expresar lo que siente por miedo al rechazo, pues pensar equivale a ser tachado de loco. Estos tiempos son muy raros, pero yo los vivo con alegría pues todo alimenta. Todo es todo aunque parezca nada. Todo.

Zambullidas literarias

1 agosto 2015

Se amontonan las tareas pendientes, así que el blog queda relegado a un penúltimo lugar; ni puedo dividirme ni dejar de vivir. El rato de asueto lo dedico a leer, porque en esta etapa de mi vida necesito empaparme de palabras, de textos que me dejen sin aliento, de esa sonoridad tan suave y hermosa que caracteriza a la lengua inglesa. f18e780ff1e8f5f4ccd1ba17b7e1762eEl español me sabe insípido y sólo entre vocablos anglosajones hallo esos sabores que preciso para mi día a día, esas emociones tan desnudas que nadie ha narrado con la maestría de los autores norteamericanos, así que sigo zambulléndome en su literatura. Tras «Suave es la Noche», releí «El Gran Gatsby» y ando ahora sumergida en los relatos de Fitzgerald, cuya elegancia me tiene fascinada. Me he aproximado también a los cuentos de Truman Capote, a la exuberante prosa de Henry Miller, de cuyos «Días tranquilos en Clichy» di cuenta el pasado fin de semana y en cuyo «Trópico de Capricornio» comencé ayer a adentrarme; se coló entre medias la autobiografía de Julia Cameron, cuyas vivencias me han ayudado a abordar mi escritura de manera más eficaz. Tengo «Moby Dick» a medias… Todo me sobra, excepto las palabras. Al tiempo constato con desconsuelo la realidad de un país que ningunea la cultura; España va camino de convertirse en una nación de iletrados que farfulla, pues ya ni hablar sabe, y que se prosterna ante la imagen, los iPhones y demás cacharros. No me extraña que andemos con tantos líos; si la gente deja de pensar, es manipulada de forma canallesca. Quienes poseen talento han de emigrar, pues aquí no se enaltece sino la mediocridad. Dan ganas de salir corriendo para abandonar esta sordidez nuestra.

“February”, mi próximo libro

17 julio 2015

Hace un año comencé a acariciar la idea de escribir un libro en otro idioma. Llevaba un tiempo leyendo exclusivamente en inglés; las palabras fluían con más soltura y apenas precisaba ya del auxilio del diccionario. Ni era ni soy bilingue; de hecho, actualizar mi blog en inglés me exigía tal esfuerzo que deseché el proyecto por descabellado. Sin embargo, el runrún de esta aspiración mía me perseguía allá donde iba; consideraba la posibilidad para rechazarla poco después y me sumergía así en la locura. En noviembre, después de una breve estancia en USA, hice un primer intento que ni salió mal ni bien. Tiré la toalla y me sumí en una depresión que me afligió hasta que retomé el mPortadacentroanuscrito; le di un nuevo comienzo, encontré por fin el tono y aquel amasijo de palabras se convirtió en «February». Seguía sin decidirme, pero ya no me atraía leer en español; el castellano, aun siendo hermoso, había dejado de seducirme en tanto que la literatura norteamericana me hipnotizaba. Traté de traducir aquel amago de libro al español; las palabras carecían de fuerza y la historia, en mi lengua materna, resultaba insulsa. Finalmente, tras el e-mail de una buena lectora bilingue, me lancé a ello. Durante el mes de junio avancé tanto que me aferré al texto, pese a lo trabajoso del empeño; mi portátil, con sus continuos achaques, contribuía poco a mis afanes. Se me ocurrió entonces financiar «February» a través de una plataforma norteamericana de Crowdfunding especializaba en libros. Allí lancé mi campaña hace unos días.

Para sacar adelante este libro, necesito apoyos; os ruego compartáis el enlace con cuantos les apetezca participar en esta empresa o lean con asiduidad en inglés.

P.D.: La portada es hermosísima, ¿verdad? Es obra de una conocida blogger, ByPils , quien entendió mi idea a la primera y superó con creces mis expectativas. El hagstag de «February» es #Februarysunlight y podéis seguir todas las novedades a través de Twitter y Facebook.