Archive for the ‘Acción de Gracias’ Category

Apasionante

10 diciembre 2015

Ando siempre con el tiempo justo. Este espacio, al que todavía no he renunciado, ya no me proporciona disgustos ni demasiadas satisfacciones, pero me gusta saber que sigue ahí, que una parte de mí, que en nada se parece a la frágil y temblorosa escritora que un día de hace ya más de seis años abrió un blog, sin planes preconcebidos, sin saber qué le depararía el porvenir, cuenta aún con una morada en la blogosfera. 49e508c77ddbcda0392dcf99de7267f9Al principio, escribir aquí era un alivio y a un tiempo un martirio, pues ocultaba a todos la existencia de este hogar mío. Conforme lo fui desvelando, comenzó la tortura; aguanté el tirón y seguí, seguí y seguí, pese al miedo, pese a las dudas. Ahora recalar aquí es como sentarse un ratito a contemplar la vida, a degustarla con calma, a recordarme que fue la atención a lo pequeño, a lo insignificante, lo que sacó mi vida del sinsentido. Sigo soñando, empero. Los proyectos son disparatados y me alejan a ratos de la literatura. Me dejo guiar por mi instinto, por esa intuición que raras veces me falla y que me depara cada día hermosas sorpresas; decoro nuevos escenarios, en los que hay diferentes personajes con otros portes e indumentarias. En cualquier caso, siempre habrá historias, aunque se cuenten de otra manera. De momento, son sólo hilvanes que a veces se rasgan y remiendo yo como puedo, pese a mi impericia con la aguja. La vida es lo que nos pasa y nosotros con nuestras acciones somos los que decidimos el existir diario, el presente y también el futuro. Es apasionante, sencillamente apasionante.

P.D.: El Adviento, que comenzó el pasado domingo, es un tiempo de espera, de gozosa espera. Feliz Espera a todos. Feliz Espera.

Vida circense

27 noviembre 2015

Me reuní ayer con una gran profesional que escuchaba con paciencia mis audaces planteamientos, esas acrobacias mentales que ejecuto con gran maestría, pues mi vida circense ya no se concibe sin malabares, sin lanzarse con los ojos vendados a aros de fuego, sin paseos entre leones hambrientos, cuyos rugidos desoigo y cuyas fauces ignoro. kate4Sólo un arma poseo: un entusiasmo patológico, pues el mal que me aqueja es una confianza infinita en la posibilidad de modelar mi porvenir. Y confío en que lo imposible se hará posible y a base de hacerlo, lo voy logrando y vivo una existencia que algunos califican de mágica. Los cambios son asombrosos y yo misma, al mirarme, me quedo boquiabierta; es tal mi empuje que hasta me asustan mis propios arrestos, este temerario yo al que nada arredra. Y si la conversación del jueves, que coincidió con Acción de Gracias, se llevara a la práctica, sería entonces algo más que escritora, me convertiría en lo que soñé desde la infancia, y cuando pienso en ello río y lloro, a veces el lloro y el llanto se entremezclan y, claro, me lío un poco. Mientras todos se precipitan a las tiendas a por gangas, sigo yo contando dádivas. Bendito «Thanksgiving», bendito «Black Friday». Gracias, gracias, gracias.

P.D.: Todas las actualizaciones sobre esta nueva vida estarán en mi perfil oficial de Facebook, en Instagram y en Twitter.

Thanksgiving

19 noviembre 2015

Hace un año, tras un precipitado viaje, pisaba yo suelo estadounidense la víspera de Acción de Gracias para compartir con una amiga y su familia esa festividad que enternece allí los hogares tanto como las mismísimas Navidades. J_Singer_Sargent_Carnation_Liliy_Lily_Rose_1885-86En torno a una mesa con pavo y sabrosas viandas, cada uno de los presentes desgranaba las gracias recibidas a lo largo de un año en tanto yo me esforzaba por contener las lágrimas; el espectáculo era demasiado bello y el amor embellecía cada rincón de aquella hermosa casa. Hoy desde la distancia añoro la compañía y celebro mi particular «Thanksgiving» y lo hago porque agradezco el techo que me cobija, la electricidad y el agua corriente que, gracias a un termo, calienta cuerpo y espíritu y algo de comida. Esta mañana hablaba con dos ángeles que velan por mis intereses, que se pelean por facilitarme el camino pues creen en mí, en mis proyectos, en ésos que algunos consideran descabellados; hay fantásticos funcionarios que intentan amoldar las normas a las personas. Al mediodía el sol se abrió paso entre los vahos y me regaló un cielo azul porcelana que ahuyentó las sombras de días atrás. Recibí, además, un regalo inesperado, un sencillo corazón de madera rosa chicle que ya se mece en una balda de la estantería. A eso de las seis vinieron a llevarse dos maletas que contenían el calzado y la ropa de verano y que desde ahora reposarán en un bendito trastero. Siento una enorme gratitud por esta vida tan difícil que a veces me rompe en dos, por esas amistades que no me arrinconaron cuando vinieron mal dadas, por esos ángeles que Dios me envía disfrazados con los más variopintos ropajes, por la belleza de un mundo que aturde y en el que tengo el privilegio de habitar. Happy Thanksgiving!

P.D.: He decidido que el próximo año celebraré Acción de Gracias en Estados Unidos. Espero que alguna alma caritativa me acoja en su casa y me regale la mitad de amor que G. volcó sobre mí en noviembre de 2014.