El don de la soledad

El don de la soledad es el don de la libertad, tal y como proclamaba Chesterton. No puede ser más cierta esta afirmación: Estar a solas con uno mismo permite saborear el silencio, el pasar de las horas y también desmenuzar los pensamientos que son desoídos en el bullicio que impera en el existir moderno. El vivir conmigo misma me acerca a la realidad, aun siendo a ratos puñetera y desleal. En esa materialidad cabe todo: el bullir de un guisote, una ráfaga que roba hojas a los árboles que decoran mi ventana o la conmoción que provoca una silla apoyada sobre una pared, junto a un viejo escobón. Sentir, vivir, percibir y paladear los detalles que, por tener contornos, son finitos pero que acercan a esa infinitud para la que hemos sido creados y para la que vivimos sin ser conscientes de ello. La Eternidad también se compone de garbanzos, de pelusas levantiscas que se niegan a adherirse a la mopa, de tazas de loza que brillan a la luz de un flexo, de azulejos que reflejan el contoneo de ramas otoñadas, de camas sin hacer, de pilas de cacharros que reclaman jabón y estropajo, de motas de polvo sobre las repisas, de sábanas que ondean en el tenderero. Vivir es sencillo, pero el no aceptar la sencillez complica el existir hasta el extremo de convertirlo en un tormento. Elijo sin duda la cotidianeidad, que se mezcla con la mística y la teología si se contempla con ojos de niño. Elijo también la libertad.

8 comentarios to “El don de la soledad”

  1. maxiavilez Says:

    Está buenísimo ❤. Yo hace poco también vivo solo y escribí algo de eso https://maxiavilez.wordpress.com/2017/07/14/el-gobierno-de-mi-departamento/

  2. Susana Says:

    Cuesta valorar lo cotidiano. Un beso.

    • zambullida Says:

      Pues es cuanto tenemos, Susana. Sin eso, sin el día a día, no vivimos en la realidad, vivimos en una quimera y eso entraña riesgos. Es cierto también que a ratos cuesta más verlo. Es entonces cuando hago mayor esfuerzo. Mucho ánimo. Un abrazo.

  3. Antonio Esquivias Says:

    He trabajado asesorando parejas y llegué a la convicción de que quien no es capaz de vivir solo le va a ser muy difícil vivir acompañado. Vivir solo es la primera tarea y he reconocer que yo mismo no se vivir en soledad, me gusta la soledad pero vivo el tiempo con ansiedad, como si no supiera dejarlo pasar, sencillamente vivirlo, como si tuviera prisas, como si estuviera obligado a hacer … en realidad no se qué.

    • zambullida Says:

      Es difícil relacionarse con el otro sin ser capaz de hacerlo uno con uno mismo. Se temen mucho la soledad y el silencio y quienes viven solos, tan pronto llegan a casa, encienden radio o TV con tal de no verse a solas consigo mismos. Tenemos miedo de encontrarnos, de vernos tal cual somos; la buena noticia es que somos mejores de lo que creemos. Y una magnífica manera de conocerse es a través de la soledad. Eso sí: hay temperamentos más proclives a ella que otros. A mí me costó, no fue de un día para otro. Es un proceso de autoconocimiento y de aceptación y eso suele ser largo. Ánimo y gracias por comentar.

  4. diariodeunatreintaneradesubicada Says:

    Me quedo con esta frase: Vivir es sencillo, pero el no aceptar la sencillez complica el existir hasta el extremo de convertirlo en un tormento.
    Cierto. Muy cierto

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