Lirios y abrojos

Y seguimos aún en Oklahoma, con las pertenencias a cuestas, con lo poco que ya poseemos pues muchas cosas se han quedado en el camino, cargados con miedos pero también con ilusiones, vislumbrando a pesar del calor, del cansancio y del polvo un futuro mejor. Caseta de playa azul y blancaPara lograr las metas, hay que esforzarse, esforzarse mucho, soportar dolores y un sinfín de humillaciones, ¿existe acaso otro modo? Hay que moverse para mejorar y dirigir los pasos hacia otros senderos sin cederle demasiado espacio al miedo, pues los temores desgastan: nos hacen vivir demasiadas vidas, todas irreales, para olvidar la única real, la única que poseemos. Hay algo sagrado en el peregrinaje, en ese caminar codo a codo con desconocidos que padecen también los rigores del estío y de la escasez. A veces ocurre algo muy hermoso: todos se vuelven uno y lo del otro importa tanto como lo propio, pero para eso se precisa conocer. Sólo cuando los pies se hinchan y se llenan de ampollas, se escuchan con nitidez los gemidos del prójimo; de lo contrario, se diluyen en una masa informe de lamentos que, por escucharlos a menudo, apenas interpelan. Así veo yo a muchos que hablan de esto y aquello de oídas, sin prestar atención, sin implicarse y sin apenas sentir; es como si vivieran en un mundo aparte. A ratos la insensibilidad de la indolencia sobrecoge y uno contempla con estupor cómo el egoísmo ha succionado, cual vampiro, la sangre de un ejército de hombres que transita por los pasillos del vivir con los ojos vendados. Deduzco que alguna vez el dolor prendió en ellos con tal fuerza que creyeron morir y decidieron no sentir para no sufrir. Padecen, sin embargo, como los demás o quizá más, pues en ese rechazo se perdieron también los bellos detalles que jalonan los andares, las risas a tiempo y destiempo, las brisas que acarician el rostro, los sueños dorados por el atardecer o las delicadas fragancias que emana la esperanza, aun cuando se atraviesen campos de abrojos. Tal vez estén recorriendo Oklahoma sin víveres ni cantimplora mientras otros, pese a no ser conscientes de ello, nos dirijamos en una confortable autocaravana hacia una tierra de lirios, de viñas en flor, de cedros, de higueras cargadas de dulces frutos en la que ya no habrá ni sombras ni raposas.

Anuncios

22 comentarios to “Lirios y abrojos”

  1. joaquinsarabia Says:

    Es que ¿acaso deberíamos sufrir siempre para no olvidar el sufrimiento? es que ¿si no sufrimos siempre olvidamos al que sufre?. pobres humanos, somos tan débiles y olvidadizos que siempre olvidamos lo importantes que son los otros.
    Un Abrazo Nuria 😦 .

  2. juana Says:

    Por propia experiencia sé que a veces sufrimos más por resistirnos a los hechos que por los hechos mismos. Lo que tiene que ser, es por lo que el hecho de no aceptarlo a menudo añade un segundo sufrimiento que en nada nos ayuda a salir del primero. La aceptación de la realidad es el criterio que debería guiarnos siempre. Aunque no es fácil, nada fácil…
    Un abrazo, amiga.

  3. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    LOS HUMANOS DESHUMANIZADOS, LAS PENURIAS SON MUCHAS Y LA GENTE PASA OLIMPICAMENTE DE TODO E INCLUSO ALFINIS SE REGORDEAN EN ELLO, UN ABRAZO NURIA

  4. Susana Says:

    Como bien dices, cuando el sufrimiento se ha convertido en tema de conservación, es que algo falla en la sociedad. Un beso.

  5. Dolega Says:

    ¡Temazo!
    El sufrimiento nos enseña, pero también se puede convertir en un mal necesario ara nuestro espíritu. Hay que cuidar de no caer en sus pozos.
    Besazo

  6. Merchi Says:

    Nadie podía haberlo explicado mejor que tú. Dicen que es necesario sufrir para poder valorar luego los buenos momentos. Lo peor es cuando se comercia con el sufrimiento, algo que parece haberse hecho habitual en nuestra sociedad. Besito.

  7. mara Says:

    Qué ganas de leer el libro!

  8. Solsticio Says:

    Un asunto complejo para reflexionar.

  9. Crepuscular Says:

    Como dicen por ahí, no es fácil aceptar la realidad.

  10. annefatosme Says:

    Esfuerzo tras esfuerzo para conseguir sus sueños. Me consta que te has aprendido la lección.
    Un abrazo

  11. diariodeunatreintaneradesubicada Says:

    Yo pienso (y es mi opinión personal) que cuando se quiere lograr algo hay que esforzarse por ello, y ese esfuerzo puede que incluya sufrimiento…. pero no siempre tiene por qué ser así. Creo que esa es una enseñanza que tenemos muchos heredada de nuestra educación católica… También creo que los seres humanos nos acostumbramos a todo, como animales de costumbres que somos, incluso nos acostumbramos a vivir sufriendo permanentemente. Es el poder de los hábitos

    • zambullida Says:

      El esfuerzo implica a veces sufrimiento, dependiendo de los obstáculos a vencer y también del desgaste que conlleve el esfuerzo en sí mismo. Esta implicación es aplicable a todos, Laura, independientemente de que hayan recibido o no una educación católica, independientemente de sus creencias o de la religión que profesen. En mi caso particular, el esfuerzo es divertido y estimulante. La vida, por otra parte, a veces es difícil, pero no por ello deja de ser placentera y agradable; soy católica, por cierto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: