Locos

Ya de madrugada me sobrecogió el frío en la cama y cuando vi un puñado de copos de nieve revoloteando, no me sorprendí; así es Castilla, desde siempre. Amanezco cansada y nerviosa y decido no salir de casa y permanecer en la cama; la tensión muscular es salvaje y la angustia me embiste de vez en cuando, aunque no tanto como durante la pasada Semana Santa en la que me creí morir. Marcus StoneDe vez en cuando me sorprendo a mí misma pisando con fuerza, como si pretendiera perforar el suelo y no hay manera así  de curar los tobillos ni las contracturas que me oprimen de arriba a abajo, ni un solo milímetro de mi cuerpo se salva de los nudos. Se me ha encogido el corazón al lavarme el pelo y contemplar con estupor la escabechina de pelos en la bañera. Si pudiera, no me iría a la playa ni a un balneario, sino a un psiquiátrico.  Ayer estuve de visita en el hospital, en la planta de psiquiatría y al recordar a los «locos», sonrío. Obraba cada uno como Dios le daba a entender sin máscaras ni cortapisas: un caballero gesticulaba con alaridos, como a mí me gustaría hacer para matar este padecer mío; había quien paseaba sin descanso y saludaba de rato en rato. Sentí paz; en ningún momento las supuestas extravagancias de aquel lugar me inquietaron, ni siquiera aquel hombre que se acercó bramando contra todo y contra todos; de buena gana lo habría invitado a sentarse con nosotros…  Una enfermera lo riñó y él le dirigió una mirada asesina; se fue refunfuñando. Vivir en pijama las 24 horas al día con una buena calefacción y sin más preocupación que la de elegir el menú del día siguiente, dormir sedado, pasear, sestear, hojear el periódico, zambullirse en un libro sin pensar en angustias, en desgastes físicos o en presentaciones de libros se me antoja un paraíso. Estoy tan chiflada como ellos, como esos «locos» que ayer me parecieron tan hermosos, tan dignos de amor y de ternura, tan llenos de Dios. Tengo, sin embargo, que vivir mi demencia en el mundo de los sensatos, de esos hombres y mujeres juiciosos que ya nada ven y que han perdido el verdadero sentido del vivir ¡Quién fuera «loco»! 

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29 comentarios to “Locos”

  1. alfonso Says:

    Nuevamente nos invitas a reflexionar.Nos haces participes de tus cuitas y devaneos, nos brindas ese tierno relato pleno de sacrificio y dolor.
    !Quién fuera cuerdo para imitar a los locos!
    Gracias…Zambullida..

  2. Mercedes Molinero Says:

    quién fuera niño… esos locos bajitos¡¡¡¡¡

  3. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    PERO QUE DICES NIÑA, SI YU ERES UNA PERSONA CON MUCHA CORDURA, PERO TE QUEJAS PERO DE TUS DOLORES Y CONTRACTURAS, DEL RESTO DEMASIADA CUERDA, LO DEMUESTRAS CON TUS ESCRITOS Y VALE YA!, UN ABRAZO NURIA Y ADELANTE

  4. Susana Says:

    No creo que esas personas sean envidiables, pobres. Un beso.

  5. joaquinsarabia Says:

    Ésos locos ya están condenados al encierro, la medicación ya les ha condenado a no salir de su mundo, y ése mundo puede ser bastante temible, sin embargo un cuerdo que viva tranquilo sin preocuparse de nada , permitiéndose actividades (lectura, ordenador, ejercicio físico), si podría vivir placenteramente en cautividad, la libertad a veces puede ser muy difícil y complicada.
    Un Fuerte Abrazo Nuria 🙂 .

    • zambullida Says:

      La libertad es siempre difícil, Joaquín. Por otra parte, conozco a varias personas que padecen serias psicopatías y son muy, muy felices. La medicación no es una condena siempre y cuando se acepte la enfermedad.

  6. Juana Says:

    La frontera que separa a los locos de los cuerdos es tan difusa…Creo que todos, en algún momento, nos hemos acercado a ella y algunos la han traspasado casi sin darse cuenta…

    Siempre presentas la realidad desde ángulos nuevos y sorprendentes. Me gusta leerte. Un abrazo, Zambullida.

  7. Nieves Says:

    Y quien juzga cuando se esta loco o cuerdo? Todos tenemos un punto de locura y lo importante no es desligarse de el sino mantenerlo arraigado para no perder la razón. Besos.

  8. inspiracion1971 Says:

    Todos vivimos con nuestra locura, esa que a veces nos gustaría soltar, para poder gritar, llorar, reir.. todo sin medida, y desordenado. Y si, encontrar en sueño con farmacos inducidos que te hacen no ser tú. Pero Zambu… la primavera está llegando y los lirios llenaran los campos… tienes que ver los lirios, oler las rosas, disfrutar de todas las flores, y de los hermosos atardeceres anaranjados… aguanta.. llega el buen tiempo y mejoraran tus dolencias… ya verás. Besos. 🙂

  9. enlasnubes Says:

    Guapa, te leo cuando puedo porque no tng internet aun!!!
    Pero me acuerdo de ti!!!
    Un abrazo gordo!

  10. Dolega Says:

    También tienen preocupaciones seguro. Es otro mundo pero con las mismas cuitas que este. Cada mundo tiene sus leyes y su problemas.
    Besazo

  11. mara Says:

    Muy bonita la historia, Zambu!

  12. sunsi Says:

    La vida en un psiquiátrico es chocante las primeras horas… Después, si es tu lugar aunque sea por un tiempo, resulta un bálsamo. Los cuerdos son los agresivos y viceversa. Te entiendo demasiado bien, querida Zambullida… Cuídate mucho, guapa.

    • zambullida Says:

      Tengo un amigo que ingresó con 15 años en un psiquiátrico a cuenta de un trastorno bipolar. Lo recuerda con mucho cariño; fue, según él, una de las etapas más hermosas de su vida.

  13. carmensimplemente Says:

    Que historia gracias por escribir coas así, yo pienso que hay más locos sueltos que encerrados, todos tenemos un toque de locura, porqué si no la vida se nos haría insoportable dadas las circunstancias
    Un fuerte abrazo Zambu

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