Un pinar y unos rayos de sol

Salí a pasear a las cinco para aprovechar los rayos que desde primera hora alumbraron el día, aunque las temperaturas impidieran leer en la terraza como la semana pasada. En vez de seguir los caminos que delimitan los cultivos, me aventuré campo a través e hice un recorrido que días atrás, cuando las tierras estaban muy húmedas, habría resultado infranqueable.Pinar by Zambullida Al llegar a un almendro, decidí continuar por una fina línea, para evitar pisar la siembra y resbalarme por un pequeño terraplén, hasta el pinar que suelo ignorar por parecerme lúgubre y que hoy sin embargo he encontrado muy bello, henchido de luz y de hermosas ramas que serpenteaban por las alturas para bañarse de sol. Pinos esbeltos entre cuyas copas el esplendor, que embellecía cuanto sus dedos acariciaran, jugueteaba; hasta me he sentido más luminosa. He pasado un buen rato en ese lugar que frecuenté en mi infancia y adolescencia, durante esas excursiones en las que llevábamos bocadillos, disparates y entelequias y que hasta esta tarde me había repelido por ese abandono suyo que me recuerda al del jardín, el que de vez en cuando me aflige. Entre las encinas que delimitan el camino asomaban verdes campos aterciopelados que se ondulaban con una suavidad que tersaba el alma, con una delicadeza que dulcificaba y hasta amansaba la obcecada aspereza de esta tierra, esos campos tapizados de rastrojos, esas rudas laderas que hoy el crepúsculo ha dorado, esos caminos polvorientos, esas gélidas noches que nos regalan mantos de estrellas cuya claridad asombra. En el trayecto de vuelta, he recorrido el sendero de siempre y antes de subir la larga cuesta que me devuelve a «mis dominios», he descubierto una vereda que atraviesa los campos de cebada y que quizá conduzca a uno de los páramos que escoltan el horizonte; tal vez mañana lo compruebe. Ya en casa, he rehecho la cama y he guardado la manta y el pijama polares, porque anoche sentí que sobraban. Es probable que haya que sacarlos en un par de días —llevo con estos tejemanejes de mantas y colchas desde que el otoño trajo las primeras heladas—, porque aquí siempre hace frío y hasta julio uno no sabe a qué atenerse. Me he acordado también del convector del baño que feneció y cuya ausencia convierte la ducha diaria en una proeza. Día a día, poco a poco.

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25 comentarios to “Un pinar y unos rayos de sol”

  1. 1cruzdelsur Says:

    Belleza manifestada en tus letras…, siempre es bueno leerte…
    Un beso
    C.

  2. winnie0 Says:

    Así es la vida mi querida Zambu…día a día se vive Un beso

  3. Susana Says:

    No pareces la misma del último post. Espero que el tratamiento te vaya bien. Un beso.

  4. annefatosme Says:

    Ves, nunca hay que desesperar… la luz surge, tarde o temprano, entre la tinieblas. Me encanta como expresas tus sentimientos a través de la naturaleza.
    Un abrazo

    • zambullida Says:

      Parece que sin quererlo tiendo a identificarme con mi entorno, con el jardín abandonado, con los páramos, con los campos cubiertos de verdor… Tres besos.

  5. Crepuscular Says:

    Despues de la tempestad viene la calma. Uno se anima al leerte. Precioso pinar.

  6. Antonio Says:

    Impresionante, que talento tienes.

  7. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    no se como lo haces pero en miente se refleja lo que ya no puedo ver en vivo y directo, ya solo en mi mente con tus relatos, gracias nuria y un fuerte abrazo

  8. Nieves Says:

    Estas mejor de ánimos niña??? Espero que si! 🙂
    Un besito y un abrazo!!!!!!!!!! (poseídos, claro)

  9. M Says:

    Esos paseos son TAAAAN…. no encuentro el calificativo, algo parecido a “extasiantes”, pero no es esa la palabra exacta…. bueno, el caso es que son TAN […] que yo llegué a abrir un blog, mi verdadero y personal blog, hace unos años, sólo para compartir las maravillas que encontraba a diario. Luego tuve que matarlo (al blog) por razones que no vienen al caso. Bueno, en realidad no lo maté, no tuve corazón para hacerlo, sólo lo puse en estado de hibernación por tiempo indefinido.

    Leyéndote, me los recordaste y me recordaste a mí misma hace unos pocos años, sólo que tú escribes mejor (para mi gusto). Me encanta esta entrada por lo cercana que la siento. Gracias por compartir esos momentos de luz y por los recuerdos… Un beso, Miss Z.

    • zambullida Says:

      ¿Y no podría yo, M., acceder a ese espacio tuyo? En invierno, con estos fríos todos hiberanamos de algún modo. Es el momento apropiado para visitar un paisaje hibernado. 🙂 Gracias, M. Siempre se agradece tu presencia.

  10. mara Says:

    Me encanta tu pinar y tu música. Siempre consigues relajarme…

  11. Solsticio Says:

    ¡Qué paseo tan hermoso! Abrígate que vienen los fríos de nuevo.

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