Caricias

Gustave Caillebotte (1848-1894), Rooftops in the SnowAyer nevó;  una simple nevisca que en seguida se transformó en lluvia. Paseaba con una amiga por la tarde muy cerquita de la Plaza Mayor y nos sorprendió un hermoso y mágico concierto de copos que se deslizaban con suavidad y tersura para acariciar a los transeúntes y embellecer los contornos de  esta ciudad mía que cada día amo más. Estoy descubriendo rincones que ya conocía, pero que no supe apreciar; me recuerda a lo que me ha pasado con la vida. Anoche apenas se superaron los diez grados en mi dormitorio y de poco sirvieron el edredón y el pijama polar; tengo malestar general y la garganta, mi punto débil, molesta, molesta mucho. Aun así me he acercado al pueblo a por fruta y a por un brik de caldo, porque aburrida estoy de tanto café descafeinado y preciso de bebidas calientes para entrar en calor. Estoy muy contenta: la vida me parece muy hermosa, aunque se cubra de escarchas y carámbanos, aunque el cuerpo enferme de noche, cuando la catalítica descansa y mi intrépido radiador de aceite se enfrenta, como un valeroso caballero que defiende a su doncella, a esos termómetros inclementes; nunca vencerá a esas heladas inmisericordes que golpean en la nuca como fríos cuchillos. Seguimos, no obstante, adelante. En una emisora de radio, en Getafe Voz,  se leyó uno de los textos de este espacio mío; un bonito y entrañable gesto. Hay, además, un puñado de proyectos que espero que, a diferencia de esta nieve nuestra, acaben cuajando para que «Carta a Hedda y algunos cuentos» adquiera más prestigio y solidez. Sigo escribiendo, aunque el ritmo sea quizá lento; descanso mal y la edición se me hace muy cuesta arriba. Sin embargo, son las pequeñas cosas las que me alegran el alma: la conversación con el tendero del pueblo, el paseo bajo la nieve, el callejeo, la amistad o las alcachofas que bullen en la cocina en esa cazuela devastada por tanta escabechina, por esos guisos que olvido mientras la mente vagabundea de una estrella a otra. 

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33 comentarios to “Caricias”

  1. winnie0 Says:

    Es que las pequeñas cosas Zambullida son las que suelen dar mayor motivo y color a nuestra vida Un beso grande y lleno de calor

  2. inspiracion1971 Says:

    Uhmm tus guisos.. me gusta imaginarte en la cocina cortando verduras, con el delantal, y con una sonrisa porque te llega el olor de un ramo de lilas.. o de rosas. Las pequeñas cosas, la nieve, una amiga, la plaza mayor, sonreir, … si… estas contenta, y todos estamos contentos contigo. besos. 🙂

    • zambullida Says:

      Ahora difícilmente me va a llegar el olor de las rosas… 😉 No uso delantal; utilizo ropa vieja y de mucho abrigo para estar en casa. Gracias, Inspi.

  3. albertodieguez Says:

    Una de mis obras preferidas “Las cuatro estaciones”. Es escucharla y sentir un escalofrío es uno….
    Un saludo.

  4. Solsticio Says:

    Es un alivio entrar en tu casa. Aquí siempre hay paz y caricias. Agradezco que no hables de política, no sabes cuanot.

  5. Susana Says:

    Teniendo buena compañía todo se hace más soportable, incluso el frío. Un beso.

  6. Fran Says:

    Me imagino que a estas alturas decirte que escribes bien es una perogrullada rayana en lo estúpido… pero no decírtelo, siendo que apenas nos conocemos, una falta de tacto y sentido común…

    …cuando la catalítica descansa y mi intrépido radiador de aceite se enfrenta, como un valeroso caballero que defiende a su doncella, a esos termómetros inclementes; 🙂

    Me he imaginado a Don Quijote disfrazado de catalítica adarga en ristre…

    Un saludo

  7. mara Says:

    ¡Qué bonita la nieve! Cuidate y abrigate. Da gusto leerte, como siempre.

  8. Nieves Says:

    Que maravilla de musica (si, me gusta aunque no lo creas) pero mira que te digo… pasear bajo la nieve jejeje va a ser que no! o sea muy bonita si pero desde la ventana cerrada. Un besito!

  9. bypils Says:

    En general, una caricia. Grande.
    Un abrazo, Zambu

  10. juana Says:

    Pequeñas cosas que nos alegran el alma y que dan sentido a nuestra existencia. La belleza, afortunadamente, también está en ellas. Un abrazo, Zambullida.

  11. Explorador Says:

    Esas pequeñas cosas que hacen la vida…disfrútalas mucho. Y abrígate 😉

    Besos 🙂

  12. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    PRECIOSA REFLEXION LA TUYA , ES GRATIFICANTE LEERTE Y COMPARTIR CONTIGO TUS ESCRITOS, ME GUSTAN QUE CATAY! UN ABRAZO NURIA

  13. Merchi Says:

    La nieve tiene el don de alegrarnos el corazón, a pesar del frío, que yo temo con toda mi alma. Y esas cosas cotidianas de las que hablas son las que al final más nos satisfacen en la vida. Me alegro que estés feliz; se te nota y es contagioso. Un beso, guapa.

    • zambullida Says:

      Al frío lo temo yo más que al diablo, Merchi, pero es porque no cuento con los medios para calentar mi casa. Antes de vivir aquí incluso me gustaba. Ahora prefiero el calor, no el tórrido, el de las estaciones intermedias. Buen fin de semana, Merchi.

  14. Antonio Says:

    Hoy no he podido resisitirme a comentar tu post.Si estás contenta todos contentos, si estás triste todos tristes, si tienes frio, todos deseando que llegue la primavera. Sí hasta las alcachofas que estás cocinando están ricas y ¡mira que no me gustan!. ¿Qué tendrás Nuria, lo sabes tú?.

    • zambullida Says:

      No sé si será tal y como lo planteas, Antonio. Habría que preguntar a los lectores… Es evidente que muchos lectores, o al menos era lo que antes me decían, me sienten identificados con mis emociones… Es una pena que no te gusten la alcachofas, ¡a mí me chiflan!

  15. Juan Says:

    …mientras la mente vagabundea de una estrella a otra… es una forma bonita de vagabundear, a pesar de la escabechina de una olvidada cacerola.

    Envídia, aquí no hay estrellas.

    Un beso

    • zambullida Says:

      Ayer cuando ya me iba a la cama, descubrí en la cocina otra cazuela calcinada. A cuenta de esta hª me acosté tarde. En fin…

      Vaya, siento que anoche no pudieras ver las estrellas. Tal vez hoy.

  16. diariodeunatreintaneradesubicada Says:

    Sip. La belleza de las pequeñas cosas… precioso

  17. annefatosme Says:

    Un caldito caliente escuchando a Vivaldi cura muchas penas!
    Un abrazo

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