Maldad y bondad

Mi pasión por los vocablos me lleva a veces a leer en los semáforos — es peligroso, lo sé—. Hoy no he podido evitar, antes de coger la autovía, abrir al azar «La condición humana» de Hannah Arendt y leer:

La única actividad que enseñó Jesús con palabras y hechos fue la bondad, e indudablemente ésta acoge una tendencia a no ser vista ni oída… La bondad sólo existe cuando no es percibida, ni siquiera por su autor; quien se ve desempeñando una buena acción deja de ser bueno, y todo lo más es un miembro útil de la sociedad o un fiel cumplidor de las enseñanzas de una determinada Iglesia.

Me ha venido a la cabeza la discusión que he mantenido hoy con mi vecino, el ruidoso pertinaz, el que hace obras sin descanso, sin respetar horarios, festivos ni fiestas de guardar; el que invade la calzada con toda suerte de vehículos; el que, ante mi asombro, colocó ayer bolsas de basura y restos de una poda en el muro de mi casa en vez de hacerlo en el suyo. Este hombre lleva meses desestabilizándome. Fueron muchos los que me aconsejaron denunciarlo, puesto que, aparte de incumplir los horarios establecidos, carecía de licencia de obras. Me lo pensé durante un tiempo, pero deseché la opción; preferí optar por la prudencia y evitar cualquier gesto que pudiera desviarme del camino de la paz. Cuando los malos pensamientos me acosaban — últimamente, varias veces al día—, los expulsaba rezando por él y por su familia, aunque a menudo me resultara casi imposible, pues de mí no salían sino sables y dentelladas. Así que durante meses he estado soportando un calvario que me ha impedido, en ocasiones, conciliar el sueño. Ayer no podía ya más y sólo ansiaba hablar con él. Esta tarde, tan pronto he oído su coche, he salido en su busca; por el camino he rezado un Ave María: no quería enzarzarme con él, sólo charlar y resolver el conflicto. Todos mis esfuerzos han sido en vano: ha soltado toda suerte de improperios, ha mentido sin pudor y hasta ha llegado a afirmar que mi muro también le pertenecía. Me he ido calentando, no tanto por su arrogancia, sino por los meses que llevo en silencio soportando el runrún de la hormigonera, los martillazos, el chirriante sonido del soldador, el continuo ir y venir de coches, camiones y furgonetas…, y le he soltado una barbaridad. No le he insultado ni nada que se le parezca, pero mis palabras han sido duras como el acero. He llorado después como una Magdalena, he charlado con la vecina, quien me ha aconsejado no enfrentarme más a él, pues, conociéndolo, llevo todas las de perder. He cogido los bártulos de la piscina y me he ido a nadar. Ya en la ciudad, me he acercado a una iglesia y he escuchado misa, a fin de acallar los sollozos del corazón y esa culpabilidad que me estaba triturando. He hablado con un sacerdote: quería pedir perdón a este vecino chulesco, pero, al tiempo, el sentido común me disuadía de hacerlo; sabía que ese volver a acercarme a él traería más males que bienes. He salido de allí más tranquila: me he desahogado y, de paso, me han recomendado, al igual que mi vecina, que desista, al menos de momento, de mi empeño en obtener su indulgencia. Me he sosegado, pero seguía triste y en ese momento, en el que me dirigía a casa  y en el que los páramos, por vez primera, me han parecido desamparados, como si fuesen un reflejo de mí misma, he leído esas líneas de Hannah Arendt. Estoy muy lejos de ser una ciudadana ejemplar, pero también lo estoy de ser no ya una buena cristiana, sino siquiera cristiana. Me consuela que Arendt mencione también que el amor por la bondad surge de la perspicacia de que ningún hombre puede ser bueno. Me conformo con evitar que esa maldad que anida en mí se adueñe de mis actos; la bondad, hoy por hoy, se me antoja inalcanzable.

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28 comentarios to “Maldad y bondad”

  1. María García Conde. Says:

    La bondad existe.
    Decía mi padre (D.E.P.), que si algún día dejaba de creer en el ser humano, la vida no merecía ser vivida.
    No te sientas culpable por tu discusión,tu no lo eres.
    Un abrazo..
    María.

    • zambullida Says:

      El corazón humano alberga tanto bondad como maldad. Nadie es completamente bondadoso ni completamente malvado; somos seres duales.

      Ya no me siento culpable, María; ahora siento, por el contrario, un gran alivio, me he quitado un gran peso de encima.

      Besiños.

  2. flori Says:

    He leído tu texto y me he sentido identificada, cuando tengo algún problema con alguien quisiera salir corriendo a resolverlo, creo Zambullida que es más una cuestión de conciencia estar en paz con los demás es estar en paz con uno mismo.
    Lo de hacer el bien es más cuestión de ser, que de hacer… no se si me explico…
    Yo no me atrevería a decir que alguien es menos bueno por sentir que quiere hacer el bien o que hace el bien… ¿quienes somos para juzgar?, solo Dios conoce nuestros corazones y lo que hay en el corazón es lo que importa.
    No te juzgues con esa dureza; hablar con el vecino tratar de estar bien, de arreglar las cosas, no es ninguna falta de sentido común. O falta de lo que sea…
    Se trata de tus sentimientos…

    Un abrazo.

  3. Enfilando Says:

    Zambu: no confundas (uniéndolas) dos cosas distintas. Uno es tu derecho legítimo a vivir en paz, sin sufrir agresiones de ningún tipo (tampoco en tu derecho al silencio y al disfrute pacífico de lo que es tuyo) y reclamar al agresor que se circunscriba a sus límites y otra cosa muy distinta el sentido puramente moral de lo que es bueno o no.

    Creo que tu actuación ha sido correcta. No has reclamado nada a lo que no tengas derecho. Y la firmeza en el planteamiento no debe hacerte sentir culpable.

    Te cabe entrar en el plano de las actuaciones (denuncia en el ayuntamiento y después al juzgado), pero eso supone 1º) que él sepa con quien está hablando. 2º) entrar en una dinámica de enemistad manifiesta. Por ello sí que debes valorar seriamente dar o no este paso.

    Mi consejo: no pidas disculpas. Le hará sentirse por encima y ganador. Si es hombre, muchísimo peor. A este respecto prefiero no explayarme, que me conozco.

    Un beso y ánimo.

    • zambullida Says:

      No pido disculpas por la burrada que le solté porque sé que eso, en vez de paz, traería más guerra. A mí, Teo, me da igual que él se sienta ganador y que crea estar por encima de mí; es su problema, no el mío. Me conformo con saber quién soy yo y dónde estoy.

      Gracias, amigo. La tormenta ya pasó.

  4. winnie0 Says:

    Pero niña…¡si tú eres buena buena de las buenas! Todos algunas veces saltamos y hasta te diría que si no no seríamos humanos….Lo que no quiero es que sufras de más…¿vale? Un beso

    • zambullida Says:

      Salté, como bien dices, porque soy humana y, por tanto, imperfecta. De todos modos, debería haber hablado con él antes; la bola no se habría hecho tan grande. Ya pasó. Ahora tengo otras cosas en mente y, si te soy sincera, estoy contenta.

  5. Alan Rulf Says:

    Suscribo los comentarios anteriores. Parafraseando el título de una película de animación, “Zambullida, mi villana favorita”. No cuela.

    No te atormentes, tu intención es buena, y una cosa es ser bueno y otra ser tonto; ese “señor” te ha agrdido, y has tenido que defenderte. Nada más.

    Saludos.

    • zambullida Says:

      Ya no me atormento, ya no. El mal sabor de boca ya se fue. Ahora estoy en la gloria, Alan, disfrutando de lo que me da la vida, aunque a veces parezca poco.

  6. Juana Gil Says:

    Vaya, creo que estás aguantando lo indecible con ese sujeto…El hecho de que ahora te sientas mal por haberle enfrentado habla precisamente de la bondad de tu corazón. No te aflijas más y ármate de paciencia ya que, según tus palabras, parece que no te librarás fácilmente de él.
    Un abrazo, Zambu.

    • zambullida Says:

      Aunque siga ahí, me he librado de él. Al hablar con él, me liberé; el resto me da igual. Estoy tranquila, estoy en paz. Un abrazo.

      P.D.:De todos modos, no deseo vivir en este lugar mucho más, así que, en cuanto pueda, me libraré de él.

  7. Susana Says:

    Es imposible llevarse bien con algunas personas. Simplemente no atienden a razones. No te culpes tanto. Dios lee en tu corazón y sabe que tus intenciones eran buenas. Un beso.

    • zambullida Says:

      Es imposible llevarse bien con todo el mundo, independientemente de que sean o no groseros. De todos modos, con llevarme bien con unos pocos, me es suficiente. Beso.

  8. mercedesmolinero Says:

    Es imposible que la bondad aflore continuamente en nuestro devenir. Tú que eres creyente, te acordarás de la ira de Jesucristo echando a los mercaderes del Templo. Si Él se no pudo evitar la cólera que le invadió, en esos momentos, tú tampoco has podido reprimirte.
    Siento por tus posts que eres una persona bondadosa y tu enfrentamiento ha sido imposible de controlar. Recuerda, somos humanos.
    Un abrazo

  9. annefatosme Says:

    Has hecho muy bien! Tu vecino es un sinverguenza, ponerlo en su sitio es una muestra de sentido común y obrar con sentido común no se me antoja ser un pecado sino todo lo contrario. Para mí el pecado tiene otra dimensión, requiere una maldad de la que tú careces.
    Tres besos bien sonoros para zambu!

    • zambullida Says:

      Bueno, le solté un comentario muy hiriente en el que había de todo excepto bondad; eso fue lo que me atormentó, pero al hablar con aquel sacerdote, me liberé por completo. Me siento hasta más ligera.

      Hoy esto, por el tiempo, se parece mucho a Normandía. Casi puedo oler las hortensias…

  10. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    Querida Zambullida, tenemos el mismo problema, tengo varias construcciones junto a mi casa, una a la derecha, otra a la izquierda y la de frente a mí. !Figurate lo terrible de los ruídos desde las 7.00 a.m. hasta las 6.00 p.m., he tratado de que al menos los ruídos sean un poco más tarde, nada de nada !!!.
    Es un mal mundial el no respetar los derechos de los demás, todos creen tener derecho sin tener obligaciones. Lo que hiciste estabas en tu derecho, si tu vecino no lo entendió, es porque debe ser muy ignorante, no se puede “pedir peras al olmo”.
    Todos nacemos buenos, pero Dios nos dio la libertad de poder elegir, entre la bondad y la maldad, tu eres más buena que el pan como decía mi padre, cuando comentaba de alguna persona muy buena.
    Me alegra haber podido entrar a comentar, deseo que ya estes más tranquila, y que te pongas tapones en los oídos para no escuchar los ruidos.
    Con mucho cariño,
    Maricarmen.

    • zambullida Says:

      Yo, como todos, tengo cosas buenas y cosas malas. Procuro, no obstante, que el bien guíe mi vida, aunque no siempre lo consiga.

      Las obras están ya prácticamente acabadas, así que los ruidos se van extinguiendo día a día. Este vecino en cuestión hace obras todos los santos años. Empieza siempre en primavera. Una manía como otra cualquiera. En fin…

      Un abrazo, amiga.

  11. Maizal Says:

    Me gustan mucho los comentarios de tus amigos, estoy en todo de acuerdo y mira, ponerte tapones es una buena solución… acabará un día de hacer obras este señor insensible!!
    Resulta que todos intentamos hacer el bien, lo que vale es la intención; despu´s nos sale mejor o peor, pero la intención es de ser buenos y que las cosas nos salgan bien y que sean para bien. Queda en paz amiga, no se turbe tu corazón, besos!!

    • zambullida Says:

      La turbación ya se fue, Maizal. Lo de los tapones no me parece buena idea. Una vez que te haces a ellos, luego no puedes ya vivir sin ellos y cualquier ruidito molesta.

      Gracias por pasarte. Bs.

  12. Marisa Rubio Says:

    Sublime!
    equilbrio y lucha…bondad y límites…komo konseguirlo sin la FE ?? de ninguna manera.
    Marisa

  13. zambullida Says:

    Luego, os contesto a todos. Ahora me voy a comer.

  14. meloenvuelvepararegalo Says:

    Fíjate que había entendido que te ponías a leer los semáforos!! Y yo pensando qué debe haber en los semáforos de tu ciudad?? Pegatinas en todos ellos? 🙂
    En fin, que he visto que el tema era algo más complejo como para poder liquidarlo en lo que dura un semáforo.
    Saludos, de bona nit,

    • zambullida Says:

      ¡Ja,ja,ja! Cuando vengas a verme, te haré un recorrido por todos los semáforos de la ciudad. No se te olvide traerte un cuaderno para tomar notas 😉

  15. Caja de Pandora « Zambullida's Blog Says:

    […] acaricio sus hojas alabeadas por la humedad y me topo con estas líneas que me recuerdan a aquéllas de Hannah Arendt que reproducí en este mismo espacio hará un par de semanas: A truly good man is […]

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