A propósito de Madrid

He paseado con mi sombrero de «cowboy» durante casi cuatro días bajo ese cielo velazqueño que sólo Madrid posee. He contemplado pinturas muy hermosas, algunas de las cuales me han emocionado al punto de obligarme a contener las lágrimas, pero, sobre todo, me he conmovido ante la belleza de lo humano, ante la de H., mi anfitrión, la de L., que lucha por abrirse paso como diseñadora, y ante la de dos de mis lectores a los que he tenido el privilegio de conocer. Ella, la dulce y hermosa lectora, dejó su trabajo por unas horas para ir a recogerme a la estación. Charlamos frente a un café y luego, ya acomodado el equipaje en el coche, nos trasladamos al barrio de mi amigo. Le esperamos en un bar, con cañas y empanadillas. Cuando H. llegó, tras salir de la oficina, se incorporó a la conversación. Era tal la complicidad que existía entre mi bella lectora y yo que H. creyó que éramos viejas amigas, cuando tan sólo hacía unas horas que nos habíamos visto por vez primera. Cuando pienso en ella, se me saltan las lágrimas. Lástima que no pudiera acompañarme por la ciudad y sus museos; me hubiera gustado llevarla en una barca a un estanque escondido, que pocos madrileños conocen, a recoger flores de loto.

El miércoles almorcé en el Círculo de Bellas Artes con mi segundo lector. Charlamos sobre lo divino y lo humano al tiempo que dábamos cuenta de un delicioso y abundante almuerzo.  Nos hicimos fotos, me regaló un billete de metro de diez viajes (tendré que regresar a Madrid para gastarlo) y luego, con la modorra encima, cada uno volvió a sus quehaceres. Tras mi visita al Thyssen, deambulé por el Barrio de las Letras, entré un ratito en una iglesia y a eso de las ocho me dirigí al encuentro de H. que me esperaba en la calle de Alcalá. No pude evitarlo: entoné aquella vieja canción que mi abuela me enseñó, la de la falda almidoná, la de los   nardos y los caballeros. Cenamos en un coqueto restaurante y ante el asombro de mi amigo y del camarero, que no hacía más que retirarme el plato, pese a que aún no hubiese terminado, comí como si llevara días ayunando y eso que el almuerzo con mi segundo lector había sido más que sustancioso. Fue un día de tanta dicha que luego en la cama, las emociones bailaban en mi mente a un ritmo frenético y apenas pude descansar.

El jueves salí, derrengadita, a hacer el «sprint» final, pero tuve que dejar cosas en el tintero porque ni el cuerpo ni la mente me respondían. Aunque en algunas zonas se divisaba todavía ese azul tan madrileño, el cielo, a diferencia de los días anteriores, estaba cubierto de velos, como ésos que algunos pintores utilizan para revestir los cuerpos de sus ninfas y heroínas. Paseé por la zona de Sol y en un H&M conocí a L., quien me asesoró sobre una flor de tela gris, aderezada con tules negros, que decidí incorporar a una fina diadema de lentejuelas y que pienso lucir muy pronto. Empezamos hablando de moda, pero, sin saber por qué, fuimos profundizando hasta llegar a las entretelas del alma. De no haber sido por el cansancio, a esas horas hubiera estado en un museo y nunca nos hubiéramos conocido. Todo fue muy bello.

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23 comentarios to “A propósito de Madrid”

  1. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    DE TODO CORAZON, NO SABES LA ALEGRIA QUE ME DAS QUE HAYAS VIVIDO ESOS MOMENTOS TAN BELLOS Y ESPRITUALES CON AMIGOSM EN UN PRINCIPIO VIRTUALES Y AHORA REALES, UN ABRAZO ZAMBULLIDA

  2. isabella Says:

    Zambu, me alegra que estes disfrutando de tu viaje, salir de la rutina ya es suficientemente bueno, pero compartirlo con los amigos y conocer gente nueva no tiene comparación…. Saludos…

  3. joaquinsarabia Says:

    Es bonito descubrir lugares pero lo que realmente nos importan son las personas.
    Estupendo volver a leerte. 🙂 .

  4. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    Querida Zambullida,
    Me he deleitado paseando contigo por !el bello Mdrid!, ha sido un placer leerte, recordar los Museos, y la Calle de Alcalá, que me trajo a la memoria una copla que escuchaba a mi padre sobre la Calle de Alcalá, recordé “La Puerta del Sol”, donde recibí un Año Nuevo comiendo las 12 uvas, estaba recién casada, hacia mucho frío pero yo no lo sentía, estaba FELIZ, MUY FELIZ.
    Muy lindo tu relato, como siempre tus narraciones son tan bien escritas.
    Te deso un feliz fin de semana, disfruta del cambio, que Dios te bendiga.
    Cariños
    María del Carmen

  5. José Ramón Says:

    Como decía J.Sabina:
    Allá donde se cruzan los caminos,
    donde el mar no se puede concebir,
    donde regresa siempre el fugitivo,
    pongamos que hablo de Madrid…
    Y como digo yo, en esos rincones de café y conversación nos perdemos, porque la calida amistad nos acostumbra a no mirar el reloj.
    Gracias Zambullida!

  6. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    Como me sucedió en otra entrada, mi comentaro no entró, no se que sucede, regreso más tarde para hacer otro,

  7. winnie0 Says:

    Ese billete de metro guardalo bien ….lo usaras cuando vuelvas y nos veremos. Un gran beso y qué alegría lo bien que te ha ido

  8. el hombre del traje gris Says:

    Zambullidaaa, ¡qué raro se me hace llamarte así!
    Por unos días me has devuelto a una realidad que tenía escondida.
    Recordaré lo que me dijiste y haré mi lista! Lo prometo!

    Beso, beso, beso.
    Anfitrión

  9. Ernesto Says:

    Me alegro de que tu estancia haya sido positiva, espero que en tu próxima visita podamos coincidir, será un placer quedar para dar un paseo y tomar un café. …¡cómo ya tienes el bonobús!

    Besos.

  10. zambullida Says:

    @ LAMBERTUS: ESAS NUEVAS AMISTADES, MÁS EL REENCUENTRO CON LAS VIEJAS, HAN SIDO, SIN DUDA, LO MEJOR DEL VIAJE. UN ABRAZO, JARAFUELINO.

    @ Isabella: Sí, necesitaba un cambio, un baño de belleza. La vuelta a casa ha sido, sin embargo, más dura de lo que imaginaba. Poco a poco.

    @ Joaquín: Tienes razón: ningún museo, ningún libro…, nada, absolutamente nada, es comparable con el ser humano. Me encanta la gente y, a pesar de los inevitables sinsabores, sigo emocionándome con cada nuevo encuentro y disfrutándolo como el más delicioso de los manjares.

  11. laverdadnoshacelibres Says:

    Estoy celoso de quienes gozaron de tu compañía en Madrid

    • zambullida Says:

      Ya me pasaré alguna vez por tu ciudad. Estuve una vez, pero no tuve tiempo de verlo todo. Me quedé con ganas de muchas cosas. Lo malo es que me pilla muy a desmano. Algún día. Seguro.

  12. zambullida Says:

    @ Mª del Carmen: Tampoco yo sé qué ocurre con esto de los spams. Debería hablar con el equipo de apoyo de WP, pero no acabo de encontrar el tiempo. Mientras esté yo aquí para rescataros…

    Madrid es una ciudad fantástica, sin duda. Hace años solía ir varias veces al año. Últimamente, la he tenido abandonada. Espero volver pronto para gastar esos viajes de metro que me restan. Un abrazo.

    @ José Ramón: Gracias a ti por la canción. He estado escuchándola hasta hace un rato. No hay nada como una buena charla, con un amigo o incluso un desconocido, frente a un café o una caña.

    @ Winnie: Voy a sacarlo ahora mismo de la cartera y ponerlo a buen recaudo, porque soy capaz de perderlo. Si vuelvo pronto, te lo haré saber.

  13. zambullida Says:

    @ Traje gris: Lo de la lista voy a seguir recordándotelo; ya sabes que soy muy insistente, así que más te vale que vayas poniéndote manos a la obra. 🙂

    @ Ernesto: Un paseo+ café no estaría nada, nada mal. Ojalá podamos hacerlo pronto. Besos.

  14. CaféOlé Says:

    Conozco bien la sensación de la que hablas en tu entrada: a mí me encanta Madrid por sí misma pero en mi última visita, en agosto, pude disfrutar de la compañía de 3 bloggers y ponerles por fin cara. Fue delicioso, la verdad, y tu entrada me ha hecho revivirlo.
    Me alegro muchísimo de que disfrutases de tu escapada a la capital. Guarda bien el bono metro que verás que pronto puedes necesitarlo de nuevo: estos viajes crean adicción.
    Un besito.

  15. Emily Says:

    Me alegro que lo hayas pasado tan bien en Madrid, es que una escapadita de vez en cuando sienta de mimo, y encima has conocido a gente nueva ¿qué más quieres? Ah!! y te imagino con tu sombrero de cowboy, tú que no te cortas ni un pelo, eso está muy bien. Volverás pronto. Bienvenida de nuevo a los fríos y las heladas nocturnas. Espero que hayas llegado con fuerza para seguir escribiendo. Un beso muy fuerte.

  16. zambullida Says:

    @ CaféOlé: Claro que estos viajes crean adicción; estoy deseando volver aunque sólo sea para rematar los flecos sueltos, los que me robó el insomnio. La pena, amiga, es la financiación.

    @Emily: No me hables de fríos, que desde que regresé parezco el hombre de Michelín. Un horror. Vine con fuerzas, pero el reencuentro con la realidad casi me hace picadillo. Aquí estamos, recuperándonos. Besos.

    P.D.: Te he traído unos folletos de exposiciones, por si te animas. Y si no, siempre podrás deleitar la vista.

  17. Marina Says:

    Hola Zambullida, no sé desde dónde llegaste, pero bienvenida a mi blog.

    Cuando de repente, conocemos a uno de nuestros lectores, recíprocos diría yo, es como si nos conociéramos mucho mucho y es que en realidad es así. Nos conocemos.

    El próximo finde iré a una comida de blogueros, casi no conozco a ninguno y me pueden las ganas y los nervios.

    Enhorabuena por ser tan entusiasta.
    Besos

  18. Isabel Says:

    ¡Qué alegría! Un abrazo

  19. Holle Frank Says:

    Me alegro de leer que hayas tenido otra oportunidad de encontrarte con tus lectores amigos en Madrid y que hayas tenido tantas maravillas experiencias.

  20. zambullida Says:

    @ Marina: En tu lugar, yo también estaría nerviosa. Seguro que lo pasáis de miedo. Gracias por pasarte por mi espacio.

    @ Isabel: ¡Qué sorpresa y qué alegría tenerte de nuevo aquí! Un abrazo.

    @ Holle: El viaje, desde luego, mereció la pena, en todos los sentidos. Hubo también sombras, pero la luz brilló con tanta intensidad que acabó opacándolas.

  21. tomae Says:

    …Sabía que en Madrid hay buenos museos Zambu! y me parece fantástico que hayas pasado unos días geniales y hayas practicado el “Desblogueo”… es cierto, cuando desblogueas, se nota que hablas con viejos amigos, y aveces mucho más que eso… ¿no sabía que los guias de los museos te esplicaban los cuadros en ingles? … Estuvimos con “Los Miserables”

    Un abrazo Zambu!

    • zambullida Says:

      Madrid es una ciudad muy cosmopolita y te explican todo en cualquier idioma hasta en swahili. A mí, de hecho, al haber hecho la reserva en Internet con el nombre de Zambu, me dieron la audioguía en aquella lengua. Por no hacerles el desprecio, no protesté; vi la exposición a mi aire, sin explicaciones de ninguna clase y de vez en cuando, para disimular, me llevaba el aparatejo a la oreja y asentía.

      Ya sabía lo de “Los Miserables”. Esto, ya sabes, es un patio de vecinos y de todo una se acaba enterando. Yo estuve hace unos años con ellos. Te recomiendo la lectura del libro; te gustará. Jean Valjean es mi héroe favorito.

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