Rama de otoño

El lunes pasado iba a casa de una amiga a recoger dos copias de mi novela, ya impresas y encuadernadas. Aparqué el coche al principio de la calle lo que me permitió darme un pequeño paseo a esa hora en la que el sol aún incide con fuerza y envuelve a las cosas en ese halo dorado, casi mágico, que acompaña a este tiempo. Caminé a lo largo de una coqueta alameda. Una anciana tal vez  reposaba en uno de los bancos; no lo recuerdo bien, porque apenas reparé en ella. Algo atraía mi mirada de manera poderosa y hacia ello me encaminé  de inmediato. Los árboles del paseo estaban cubiertos de follaje, como si la nueva estación se hubiera olvidado de ellos. Uno, sin embargo, tenía una rama caída y cubierta de hojas otoñales, de un amarillo que me recordaba al membrillo y que resplandecía en medio de la fronda. De pronto, me encontré perdida y a punto estuve de llamar a mi amiga. Creí haberme equivocado de calle. Pero no: retrocedí y un poquito más atrás me topé con su portal. Seguí con mis ocupaciones y el día, a pesar de que el dolor de días atrás se había apaciguado un poco, no acabó del todo bien. Me vi, de pronto, aguijoneada por los juicios de un amigo y no supe reaccionar. En vez de hacerlo callar y de desviar la conversación hacia otros derroteros o, en caso de no conseguirlo, prescindir de su compañía, recurrí a la justificación, a ésa que tanto daño me ha hecho a lo largo de la vida y a la que, ¡tonta de mí!, sigo echando mano, sobre todo cuando me siento acorralada. De camino a casa, noté cierta tensión en hombros y cervicales, cuando había salido de casa ligera como una pluma. Ya en la cama, y para sosegarme, abrí mi vieja biblia al azar y leí fragmentos sueltos de aquí y de allá. Recuerdo que mis últimas imágenes, antes de sumirme en el sueño, fueron la sonrisa vergonzosa de la hija pequeña de mi amiga y aquella rama de hojas amarillas.

P.D.: Si yo pudiera prescindir de explicaciones innecesarias, si yo pudiera… Objetivo prioritario para este nuevo curso: guardar las justificaciones bajo llave.

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27 comentarios to “Rama de otoño”

  1. joaquinsarabia Says:

    Sin duda tu novela debe de ser muy interesante 🙂 .

  2. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    ESPERO PODER LEER TU NOVELA, QUE DE SER COMO UNA FALLA , CON MUCHO INGENIO, MUCHA ALEGRIA Y A VECES TRISTEZA, A VECES UN CANTO A LA VIDA PERO SIEMPRE CON ESA ESCRITURA QUE TE CARACTERIZA, BUENA DE VERDAD. POR LO QUE DICES EN LA PD. EXTRAE LOS DEMONIOS DE TU CUERPO Y NO TE DEJES AVASALLAR POR ELLOS, HAZTE MAS FURTE TIDAVIA. UN ABRAZO I ENDAVANT

  3. NYC,1989 Says:

    la ultima vez(y la unica) que yo abri la Biblia al azar(segui el consejo del sacerdote que me confesó) no salia de mi asombro. eran tantas las coincidencias de lo que estaba leyendo en aquel pequeño parrafo trasladado a mi vida y a mis vivencias en aquel momento que no me quedó mas remedio que pensar que la mano de Dios de alguna manera habia estado alli. por cierto, fue una experiencia preciosa y me ayudó mucho. un beso para tí

  4. winnie0 Says:

    Uhmmmm! Tu novela!!! Qué bien suena….y qué ganas de echarla un ojo o dos. Un beso

  5. Caro Pé Says:

    Es cierto Zambullida no tenemos la obligación de justificarnos o dar explicaciones que son inecesarias muchas veces. Nadie tiene derecho a meterse mal metido en nuestras vidas.
    Saludos!

  6. A.B. Says:

    Hola zambullida

    Jusitificarse ante alguien es otorgarle un poder innecesario, como considerar que lo que pueda pensar de nosotros es más importante que nuestro propio juicio.

    En cuanto a tu novela, espero ansiosamente poder leerla alguna vez, sería en verdad un privilegio.

    Te mando un abrazo

  7. Holle Frank Says:

    Tu relato me hace pensar en un cuento de J. l. Borges “La Biblioteca babylonica” ( no recuerdo el titolo exacto). Al fin de este cuento el dice que los hombres – aquellos que habitan e la bilbioteca universal- estan constantemente en la busqueda de la justificacion. Aquella frase me da a pensar sin fin.

  8. sunsi Says:

    Querida Zambullida. Mientras tú sepas por qué, cómo, cuándo… los demás que digan. Ya sé que es difícil callarse y no justificarse. Me parece que se aprende practicando, no dando explicaciones una y otra vez. Hasta que la lengua se acostumbra a estarse quieta y las espaldas se ensanchan.

    Es un objetivo difícil pero da muchos frutos. Humildad, seguridad, impermeabilidad…

    Un beso, escritora. Mucha suerte con el libro

  9. tomae Says:

    …me sumo a ese objetivo Zambu! …y ¿tiramos las llaves al fondo? ¿de que Mar? Un abrazo, fuerte fuerte!

  10. zambullida Says:

    @ Joaquín: No sé si todos la considerarían interesante… Hay toda clase de lectores y también de libros.

    @ LAMBERTUS: LEERÁS MI NOVELA, DESCUIDA; SÓLO ES CUESTIÓN DE TIEMPO. EN CUANTO A LO DE FORTALECERME, ESTOY EN ELLO; DE AHÍ QUE HAYA TOMADO LA FIRME DECISIÓN DE PRESCINDIR DE LA JUSTIFICACIÓN. AHORA TOCA LLEVARLO A LA PRÁCTICA.

    @ NYC: Pues ya sabes, repite experiencia. Eso sí: yo que tú, me compraría un formato más manejable.

  11. zambullida Says:

    @ Winnie: Yo también tengo ganas de echarle un ojo, de verla encuadernada, con portada y contraportada, en el escaparate de una librería. Besos.

    @ Caro: Aparte de evitar molestas intrusiones, uno debería, por su bien, eludir esas extensas explicaciones que, por otra parte, todos alguna vez hemos dado. Son innecesarias y dañinas para la autoestima; no contribuyen sino a acrecentar nuestras inseguridades.

    @ A.B.: Al justificarnos, disculpamos nuestro comportamiento, nuestra forma de ser y de actuar. Es como pedir disculpas por ser uno mismo.

    La novela verá la luz cuando Dios quiera. Pese a los varapalos que sigo recibiendo, no he perdido la esperanza.

  12. zambullida Says:

    @ Holle: Tal vez esa búsqueda de la justificación de Borges, se refiera al sentido de la vida, a esas razones que al hombre a veces se le escapan y que justifican su existencia. Todos estamos aquí por un motivo concreto.

    @ Sunsi: Es cierto: es difícil callarse, sobre todo en determinadas circunstancias; pero uno no tiene que rendir cuentas ante nadie, sólo ante Dios. Hay que esperar, nada más; la verdad siempre acaba brillando. Lo he comprobado muchas, muchas veces.

    @ tomae: a mí me pilla más cerca el Cantábrico, pero si quieres me puedo acercar a Tarraco.

  13. Claudia Ibañez Says:

    Cuando uno se pone ese tipo de objetivos, para mí, hay que tener presente que es de a un paso por vez, a veces se logra, a veces nos vemos incurriendo el error nuevamente, lo importante es tenerlo presente como meta, con la práctica llega a imponerse como conducta. Me encanta la idea de tu novela y también ansío poder verla. Saludos!

  14. Ernesto Says:

    No tienes aque justificarte, eso simplemente es necesario cuando se tiene conciencia de que se ha obrado mal y se intenta evitar reconocer la responsabilidad por lo hecho. Tu, seguro, no necesitas justificación alguna; de todas formas no te obsesiones con ello, el problema es de quienes aceptan justificaciones innecesarias.

    ¡ QUIERO LEER TU NOVELA!

    Besos.

  15. zambullida Says:

    @ Claudia: Claro, un cambio de hábitos no se da de la noche a la mañana. Lo importante es detectar el problema y yo lo he hecho al darme cuenta del daño que me ocasiona el andar todo el día justificándome, como si mi forma de conducirme en la vida, a la que me ha costado mucho esfuerzo llegar, no fuera digna de respeto. Es evidente: no podemos complacer a todos y, por supuesto, tal y como he dicho mil veces en este espacio, no tengo que cumplir las expectativas de nadie.

    @ Ernesto: El problema es del que acepta justificaciones innecesarias, pero también del que las exige. Acabo de leer en un “powerpoint” una frase que me ha llamado la atención: “Un verdadero amigo no te hace esclavo de su voluntad, sino que te deja ser rey de la tuya”. En cualquier caso, quien exige razones es porque en el fondo desea venderte las suyas.

    Leerás mi novela, Ernesto. En cuanto se publique alguna de mis obras ( tengo ya unas cuantas), tendrás noticias. Gracias por el interés.

    Un cálido beso desde esta fría tarde-noche estepeña.

  16. isabella Says:

    Guardemos juntas esas justificaciones, tienes razón prescindir de la compañía de alguien que te reclama es mucho mejor estrategía que intentar explicar motivos que jamás serán suficientes para hacerles cambiar de parecer.

    Gracias…

    • zambullida Says:

      Si te soy sincera, no pretendo hacer cambiar de parecer a nadie, pese a que en el pasado lo haya intentado demasiadas veces a fin de justificarme y obtener, con ello, el reconocimiento ajeno. Ahora me da igual, allá cada cual. Sigo mi camino, el que me he trazado, independientemente de lo que el resto opine. De no hacerlo, sería esclava y no libre.

  17. laverdadnoshacelibres Says:

    Hola,
    Sentí el impulso de pasar por tu puerta y lanzarte un beso.
    Narcis

  18. Lisset Says:

    Me parece un objetivo fantástico. Libertad de pensamiento y acción sin importar lo que opinen los demás. Es como debe ser, escritora. Si hay algo por lo que merece la pena vivir, es por poder convertir nuestras vidas en novelas totalmente únicas, aún sabiendo que todas tienen el mismo desenlace… el nudo es lo que podemos convertir en algo realmente diferente e impactante y tú de eso, sabes bastante. Besos y suerte.

    • zambullida Says:

      Nunca se sabe bastante, Lis. Además, una cosa es la teoría y otra, bien distinta, la práctica. Esa libertad de acción de la que hablas tiene un precio. Tendemos a comportarnos como a los demás les gustaría que lo hiciéramos, por miedo a no ser queridos, a ser rechazados. El cambio es posible, pero conlleva más de un disgusto. No obstante, una vez alcanzado, uno se libera de tal manera que ya no quiere volver atrás. Besos, querida.

  19. FRAN Says:

    Hola, Zambullida:

    Enhorabuena por la novela. Espero que puedas darnos un adelanto, como hacen ahora en algunas páginas web. Con parte de un capítulo sería suficiente, para ver el estilo y tal. Por como escribes aquí intuyo, presiento y…. vamos, que tengo la certeza de que será muy interesante y estará muy bien escrita. El otoño nos otoñiza y vuelve melancólicos, nostálgicos y evocadores.

    Por cierto, muchas gracias por tu visita, amiga. Yo estoy tan liado que me he perdido las últimas tuyas, y mira que lo siento, porque es un placer leerte.

    En cuanto a lo que me preguntas, creo sinceramente que si es un chico al que le gusta la lectura en general puede leer a Hoffmann sin problemas, a Hoffmann y a otros muchos autores, aunque temo que pueda no entender del todo algunos de sus cuentos.

    Besos, Zambullida, y adelante con la novela y el blog

    • zambullida Says:

      La novela la terminé hace poco más de un año. Simplemente, la he vuelto a dar un vistazo. Me temo que no habrá adelanto, Fran. Mis escritos sólo los leen los editores; para el resto, está el blog. De todos modos, estoy segura de que tarde o temprano verá la luz. Entonces todos podréis leerla.

      Mis entradas seguirán estando aquí, así que, si te apetece y tienes tiempo, pásate por mi casa y lee cuanto gustes.

      Un fuerte abrazo.

  20. annefatosme Says:

    La primera vez que paso por tu blog y me entero que publicas una novela. Mi más sincera enhorabuena.
    En cuanto al tener que justificarse caemos a menudo en la trampa. Lo malo es que esta trampa nos la ponga un… ¿ amigo?

    • zambullida Says:

      Quiero publicarla, pero eso no significa que vaya a hacerlo, o al menos de una forma inmediata. No depende de mí, sino de las editoriales y, te aseguro, que se toman su tiempo a la hora de dar el sí quiero. Gracias por pasarte, anne.

  21. tomae Says:

    …Agradezco que quieras venirte a Tarraco, Zambu, aunque anhelo que si vienes, pueda ver alguna imagen de ti, a ver si eso de que eres de wordpress…y no tienes cuenta de blogspot, se va a convertir en una incompatibilidad o en un juego de donde están las llaves, por cierto anhelo que siempre que no las encuentro (las llaves) no me salten las chispas esas…¿a ti te saltan? seguro…me lo imagino, y por supuesto que me sumo anhelado a saber algo de tu novela…perdona hay algun ¿anhelo por alli?

    besos zambu!

    • zambullida Says:

      A mí siempre me saltan chispas y con la puerta del coche ni te cuento, ¡soy eléctrica! De mi novela sabrás a su debido tiempo y en cuanto a los anhelos están a buen recaudo, bien alimentados y cuidados; lo que ocurre es que a veces uno pulsa un botoncito sin pensar y luego reflexiona y recuerda aquello que había olvidado, lo que, por otra parte, más le convenía.

      A Tarraco iré cuando pueda.

      En cuanto a la foto, puedo aparecer en blogspot con una imagen que te decepcione: un sombrero, una estrella de las que se cuelan por mi chimenea o una nota musical, una de esas sobre las que cabalgo con los cabellos al viento ( para más información: https://zambullida.wordpress.com/2010/05/18/realidad/). Es ella la que me llevará a Tarraco.

      Un abrazo

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