Dolor y miseria

El fin de semana ha sido calamitoso, pese a mis reiterados esfuerzos por insuflarle fuerzas. Todo comenzó el sábado con una llamada de teléfono a una amiga que me dejó bastante tocada. Sin embargo, no quise darle demasiadas vueltas y preferí ignorar el dolor que la charla me había ocasionado. Dado que estaba llena de contracturas y de mareos, no podía bajar a la ciudad. Decidí pasarme por casa de mi prima y allí estuve  durante unas horas charlando con ella y una amiga suya en la cocina. Terminamos la velada con un chocolate y pan tostado. Una vez en casa, decidí ver una película de la que ni  recuerdo el título ni el argumento; apenas me podía concentrar. Había algo que me martilleaba la cabeza, pero a lo que me negaba a dar paso. Fue tanta su insistencia que me mantuvo despierta hasta altas horas de la madrugada. Fue entonces cuando escribí «Introspecciones» sin sospechar entonces lo que se avecinaba. Al día siguiente, ese dolor reprimido me desbordó y me sumió en un estado desastroso del que no sabía cómo salir, sobre todo teniendo en cuenta que tanto los paseos como la natación, tan saludables en estos casos, a cuenta de la tensión muscular que a duras penas me permitía tenerme en pie, me estaban del todo vetados. Se me ocurrió llamar a alguien a quien no conozco personalmente, pero con quien he sostenido ya varias conversaciones, alguien en quien estaba empezando a confiar. Necesitaba desahogarme y, al tiempo, recabar información sobre un asunto que me atañía y que, siguiendo sus indicaciones, había depositado en ella. Era evidente que había cambiado de opinión al respecto. Su discurso era diferente al de la última vez, pese a que ella tratara de enmascararlo con mil y una excusas. No me importó el hecho de que optara por no echarme una mano: no tenía por qué hacerlo, aunque se hubiera ofrecido a ello; al fin y al cabo, todos tenemos derecho a cambiar de opinión. Sin embargo, a pesar de que traté de facilitarle las cosas haciéndole ver que no importaba que un impulso inicial, una vez madurado, pasara a ser descartado, se enrocó en esa fantasía suya que trataba de venderme a toda costa y hasta llegó a negarme, de una manera velada, que tal ofrecimiento hubiera siquiera existido. Como estaba ya calentita, su respuesta aumentó más mi congoja y para entonces el dolor había crecido tanto que ni sabía dónde meterlo porque del cuerpo ya se me salía. Hoy por la mañana ha sido el acabose y la angustia se ha cebado en mí como si estuviera ansiosa por aniquilarme. Cuando me he lavado el pelo, no daba abasto para recoger cabellos. Después de estos años de dura batalla apenas me queda un 30% de lo que no hace mucho fue mi hermosa cabellera castaña y  ahora, no puedo evitarlo, temo perderlo del todo y cada vez eludo más el espejo para no verme ni el mechón de canas que me dejó de recuerdo este verano ni el cabello que cada vez se pega más al cuero cabelludo; hasta mi dermatólogo y mi peluquero andan preocupados.

Para librarme de la angustia y de ese dolor inmenso que en un primer momento llegué a confundir con rabia, he tratado de localizar a mi amiga para clarificar las cosas. No me ha sido posible y mi impaciencia me ha llevado a recurrir al correo electrónico. Nunca creí que de mí pudieran salir vocablos semejantes. Nunca. Ella, aun cuando la haya hecho pupa, ha podido no sólo perdonarme sino sentir compasión de mí, hermosa capacidad que yo, en esta mañana aciaga, me he debido de guardar en el bolsillo, aunque luego, ya más consciente de mi fechoría, haya salido de su escondite para martirizarme. Ella, que parece conocerme, supo leer en esas líneas, cargadas de juicios y de reproches,  mi dolor. He hecho daño y me he hecho daño. No puedo hablar de lo que ella siente, sólo puedo expresar mis emociones. Alguien, en cuyo criterio confío, me dijo que ese correo maldito equivalía en mi caso a una pelea con un muro de hormigón a puñetazo limpio y sin guantes de boxeo. Aquí estoy dolorida y mascando mi miseria y mis propios cabellos, porque son tantos los que se desprenden que hasta se me cuelan en la boca.

P.D.: Espero que lean este “post” todos aquellos que me idealizan y que me ven, a pesar de mis denodados intentos por sacarlos de su error, como una mujer sabia y bondadosa. Me alegra que al final se caigan los velos y que se vea que soy igual o peor que los demás.

Este «post» ha sido escrito de madrugada, a cuenta del insomnio; cuando hablo de hoy, me refiero, por tanto, al día de ayer.

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22 comentarios to “Dolor y miseria”

  1. winnie0 Says:

    Zambu lo que estás es agotada y en el cansancio y en el dolor las cosas se ven más turbias. No por haber leido este post tengo una idea distinta de ti. Eres alguien que ahora sufre….y me dá mucha rabia. Animo y un beso

  2. tomae Says:

    Ni peor ni mejor que los demás sino diferente, Zambu! …y entiendo que a los vendados asombren que los demonios esos ¿eran mil? salgan de tanto en cuanto de baile, la verdad que pueden asustar o pueden apabullar … y creo que asustan porque solo tú los puedes controlar. Los demás leemos lo que tu escritura fina nos muestra, y por lo que leo y leo de tus comentaristas, escribes con pluma fina y dominas el arte de las letras. Pienso que somos de una forma o somos de otra, y todos somos de la misma pasta…lo que nos diferencia y nos confunde, es que Sepamos mostrarnos de una forma diferente…y si no sabes mostrarte de la forma que pretendes es bien porque ni eres tan sabia, ni tampoco eres como pretendes, para quitar vendas a los lectores hace falta algo más que las manos sobre tu teclado.

    Un abrazo, amiga! ¡guau!

  3. Lisset Says:

    Querida Zambullida, deja de hundirte en la miseria por ser sencillamente, humana aún cuando al escribir, seas divina. Todos, absolutamente todos, tenemos en algún momento, un ataque de ceguera, un poco de esa rabia contenida que se nos escapa a través de los dedos y muestra el lado oscuro de nuestro corazón, ése que se nubla a veces en la desesperación. No te quites mérito como persona por ceder de vez en cuando ante un enfado, ante una decepción, a todos nos pasa, es inevitable, simplemente la mayoría no escribe sobre ello y los que lo hacemos, en el fondo nos preocupa un poco lo que pensarán de nosotros por soltar ese veneno que llevábamos dentro. Aún así, sigo pensando que es mejor, tanto soltarlo como que otros lo compartan contigo porque seguramente entenderán más de lo que crees y han pasado por algo parecido. Si nos mostramos tal como somos, lo único que puede pasar es que se queden los que les guste lo que ven y se marchen los que se asustan ante la primera contradicción, ante un día con tormenta. Yo prefiero que se queden los que sepan que en mi vida hay días de todo tipo y eso es lo que hay, ya sabes, sigo soñando, que me quieran siempre como soy. Besos, escritora de las luces y las sombras.

  4. ana Says:

    Zambullida, siento enormemente la confusión. Yo no te puedo ayudar, fundamentalmente porque no tengo el puesto adecuado para ello, y porque aunque lo tuviera, desconozco íntegramente tu obra. Sabes que me intenté acercar a ella, y he entendido perfectamente tu desconfianza.

    Por otra parte, no suelo mezclar nunca la amistad con cuestiones de trabajo, creo que sería dejarse llevar por el interés, y en la amistad no cabe, y si comparas ya grados de amistad, creo que no es difícil intuir como está la balanza. Esto lo entenderás perfectamente si piensas en una de tus amistades, en esa presencia que para mí es oro; cuando pensaste que a mí me movía el interés, sin más me diste la espalda, cuando para nada tenía yo semejante intención. Nunca me enfadé, lo entiendo perfectamente. Entendí que no quieras sentirte obligada a nada respecto a tu amigo; ahora sólo te pido un favor, no juzgues, simplemente extrapola esa circunstancia a la mía.

    Y si en algo he generado confusión, te pido mil disculpas. No era en absoluto mi intención hacerte daño. Nunca. Lo siento muchísimo. Y hubiera preferido que este malentendido no fuera parte del contenido de un post, pero lamentablemente no ha sido así. Y siento verdadera pena. Pero bueno, no siempre salen las cosas como esperamos. Vuelvo a incidir en algo que es importante; lo siento mucho, siento mucho haberte hecho daño porque nunca fue mi intención, sino todo lo contrario.

    Un saludo.

  5. GvA Says:

    Si se intercambiaran los papeles y fueses tú la que recibiera un mensaje con reproches, no creo que exigieras a esa persona más de lo que tú ya has hecho (arrepentirte y pedir disculpas…). Por lo tanto, no te martirices, no te exijas más de lo que tú pedirías a otro… Todos somos humanos y nos equivocamos, pero hay que seguir el camino… ¡Adelante!

  6. sunsi Says:

    Avanti, Zambullida. Una goma de borrar XXL. Y cuando el papel ya está sin emborronar, cuando el alma y el cuerpo han descansado, se puede hacer un ejetcicio de distanciamiento. Tú en el escenario y esas cuitas. Te lo aconsejo vivamente porque yo lo hago a menudo. En ese reposo y visualizando lo sucedido… las piezas se colocan en su lugar, el juicio se serena y la objetividad sale de su sepultura.

    Un beso para ti… y para Ana.

  7. Mufi Says:

    Hola!

    Me gustan mucho tus textos.

    Un abrazo,
    Mufi

  8. Ernesto Says:

    Zambu, he leido atentamente y despacio tu entrada; por supuesto no voy a entrar en consejos innecesarios ni mucho menos en intentar demostrarte lo maravillosa que es la vida a pesar de todo tipo de desgracias e inconvenientes.
    Simplemente hago una reflexión, los superhéroes, las perrsonas sublimes y maravillosas, así como los malísimos y pérfidos, no creo que existan al cien por cien. Somos todos gente normal, personas corrientes, con nuestros aspectos positivos pero también con nuestras sombras, y en momentos de una excesiva presión, no solemos controlar los impulsos. La grandeza de la amistas está en saber entender esto y, una vez que ha pasado el momento de tensión, acercarnos a nuestros amigos.

    Me siento muy contento de relacionarme con una persona normal, como tu. Un besazo.

  9. flor de mayo Says:

    Te quiero, preciosa. Mi amiga y mi maestra.

  10. LAMBERTUS CEGATUS Says:

    BAH! VAIG A ESCRIURE EN VALENCIÁ, NO FASES CAS DE NUNGÚ, TU A LA TEUA I DEUS DE MANTINDRE EIXA ESCRITURA QU`EN FA QUE MOLTA GENT ESTIGA ESPERANT EL TEUS POSTS. SI NO M` ENTENS NO`L PREOCUPES QUE TORNARE A FER-HO EN CASTELLÁ, UNA ABRAçADA MOLT FORTA DEL TEU AMIC Y SEGUIDOR

  11. ANGELO Says:

    Por las horas que son, vengo a dejarte solo mi saludo. Me ha llamado enormemente la atención el título de tu blog :”sobre la belelza de lo humano”¿sabes,? llevo un buen tiempo que esas palabras me están resonando dentro de mí y una gratitud sale de mi ser. Prometo entrar con calma . Un saludo afectuoso. DE momento con tu permiso voy a enlazarte en mi blog

  12. Caro Pé Says:

    Sos un ser humano, permitite sentirte como te salga Zambullida, es parte de la vida. Somos fragiles, fuertes, cobardes, valientes. Te mando un abrazo argentino bien grande.

  13. joaquinsarabia Says:

    ¿Cómo vivir y no pasar el límite? ¿cómo sentir la realidad y no estallar?, acaso no podria soñar, un poquito, lo suficiente para superar éste bache tan profundo.
    Tu escrito impresiona de verdad. 🙂 .

  14. Emily Says:

    Ánimo!! todo se arreglará, lo mejor es hablar las cosas. Un beso

  15. sunsi Says:

    ¿Estás bien, Zambullida? Estoy preocupada por la falta de noticias. Cuídate mucho. Besos…

  16. ana Says:

    Yo también deseo que todos los malentendidos se queden olvidados. La vida sigue. Y te quedan hermosas historias por contar.

    Saludos.

  17. isabella Says:

    Zambu, la soledad es mala consejera… me alegra que estes consciente de tus acciones porque así podemos arrepentirnos de ellas si lo ameritan o regocijarnos en nuestras buenas decisiones. Todos tomamos malas decisiones de vez en cuando, eso no te hace peor persona, al contrario de lo que piensas este “post” me hace observarte como una pesona sabia que reconoce sus acciones…

    Yo también estoy perdiendo el cabello, he tomado de todo y me he embadurnado de todo lo que hay en mi alacena y más… Mi abuela asegura que si al shampoo le agregas miel y espinosilla (acá en México se llama así, espero que sea lo mismo) y rocias tu cabello con cerveza por las mañanas evitas la caída… los remedios de mi abuela suelen dar resultado, así que comence con estos embrujos y parecen dar resultado… en cuanto a la cerveza, no deja olor en tu cabello, en cuanto lo absorbe se pierde.

  18. NYC,1989 Says:

    espero que nos vuelvas a sorprender con tus escritos muy pronto. un besote y animo

  19. zambullida Says:

    Gracias a todos.

  20. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    Querida amiga Zambullida,
    Desde el sábado 9 estoy sin el correo hotmail, por lo tanto no he recibido todos los post que me envíabas a esa dirección.
    Estoy muy angustiada porque mi única hermana, está bastante mal, le ha dado un “micro derrame cerebral”, aún está en cuídados intensivos, ya supondrás porque no hay nuevos post en mis blog, no tengo cabeza para pensar.
    Me ha gustado muchísimo tu entrada, como siempre escribes con mucho sentimiento y me encanta leerte.
    He puesto mi otro correo para seguir recibiendo tus entradas.
    Gracias por ser tan buena amiga y preocupate por mi.

    Con muchísimo cariño desde San Isidro.-Perú

    María del Carmen

    • zambullida Says:

      Lo siento mucho, amiga. Comprendo tu angustia. Trata de mantener la confianza; con ella, se va a todos los sitios y uno descansa y se libra de agobios. Rezaré por ti y por tu hermana. Un fuerte abrazo, Mª del Carmen.

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