Men at work

Pensaba el otro día en mis años juveniles, especialmente los de los 16 y 17. Me acuerdo de J., del que estaba locamente enamorada, de su vespa roja, sus polos de Lacoste, sus Levi’s (lucía los vaqueros como nadie), de aquel bar oscuro en el que nos pasábamos las horas, siempre en el rincón, al final de la barra, junto a la cabina del pinchadiscos, porque entonces no había más que vinilo. Solía beber coca-colas, pero de vez en cuando compartía con una amiga una ginebra con limón que nos duraba toda la tarde y de la yo apenas daba unos sorbitos. Era la más joven del grupo y se reían de mi ingenuidad, de mi intolerancia al alcohol, de mi pacatería. Mi colonia , por aquel entonces, era Anaïs Anaïs de Cacharel. Recuerdo su tapón plateado y su frasco floreado. A J., en vez de embriagarle sus efluvios, le mareaban o al menos eso decía. Intuyo que no le disgustaban, pero disfrutaba fastidiándome; años más tarde descubriría que yo también le gustaba un poquito, aunque pareciera más bien odiarme. Íbamos de vez en cuando al bar del Parque de bomberos, porque allí los vinos y los cubatas, aunque pidiéramos medios, salían más baratos. A mí me daba igual ir a un sitio u a otro: lo único que anhelaba era que J. me llevara en su vespa roja para estar pegadita a él y abrazarlo a mis anchas.  Con el tiempo, me acabó confesando que cada vez que me veía aparecer con mi minifalda vaquera se volvía loco  y eso que  entonces se mostraban, a lo sumo, las rodillas. Lo disimulaba bien: no hacía sino ignorarme. Me la ponía con jerséis de algodón de colores: recuerdo uno rojo y otro naranja y creo que ambos llevaban un Snoopy en la pechera. A veces me enrollaba un «foulard» azulón sobre la frente que luego serpenteba por mis largos cabellos castaños formando una especie de trenza. Creíamos saberlo todo, aunque no supiéramos nada, de ahí que aparte de risas, hubiera muchos silencios, como si el mantener el semblante taciturno y pensativo fuera a hacernos parecer mayores. A mi esa pose me costaba mucho: no callaba ni bajo el agua y, además, se me daba mal fingir; las apariencias, y también la destrucción, vendrían después. Tan pronto J. cumplió los 18, se compró un coche rojo; era pequeño, cuadradito, puede que un fiat.  En cuanto llegaba a la zona que solíamos frecuentar, buscaba con ansiedad su coche, como antes había hecho con su moto.

P.D.: El año pasado, por estas fechas, me crucé con él. Yo llevaba una pamela enorme, de paja anaranjada y con un diseño bastante atrevido; miró el sombrero, luego me miró a los ojos y sonrió. Estaba tan guapo como siempre y las canas lo hacían aún más atractivo.

Recuerdo a Radio Futura y a un montón de grupos más. Pero si hubiera una canción que pudiera condensar aquellos años sería «Land down over» de Men at work.

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11 comentarios to “Men at work”

  1. lambertus cegatus Says:

    BONITOS RECUERDOS, DE LO QUE TU ESTACONTANDO YA LO VIVI 20 AÑOS ANTES, PERO ERAN OTROS TIEMPOS, FUE MI OTRA VIDA Y LA DEJO CORRER, TU HAS EVOLUCIONADO SIEMPRE POR EL MISMO SENDERO Y ESAS EXPERIENCIAS TODAVIA SON RECREAATIVAS, UN ABRAZO

  2. Emily Says:

    Es como si te estuviera viendo, que tiempos…..Oye, ¿quién es J? Es que se me ocurre alguno pero no estoy segura y me has dejado intrigadísima, me lo tienes que decir. Me gusta la canción, a mí también me trae recuerdos. Un besazo.

  3. zambullida Says:

    @ Lambertus: No he seguido siempre el mismo sendero, como ya he apuntado en este blog en varias ocasiones; muy al contrario: mi vida ha transcurrido en su mayor parte por caminos tortuosos, lo que no quita que guarde también gratos recuerdos.

    @ Emily: A mí tampoco me cuesta verte; riendo, siempre riendo. Me da la impresión de que no conoces a J.; en esa época estaba bastante desvinculada de P.

  4. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    !!Qué hermosos recuerdos!!!, recordar es volver a vivir, yo también tuve mi epoca de amores platonicos, sueños no compartidos, era muy tímida y me consideraban sobrada, pedante, sin saber como era mi alma sumamente romántica, el chico que me quitaba el sueño, cuando lo veía me sonrojaba, y trataba de que no me mirara a los ojos por temor a que descubriera mis sentimientos.
    Las chicas de hoy no son románticas, son demasiado realistas, no saben que perdieron esa etapa de su vida, tal linda, llena de ilusiones que hoy podemos reordar y volver a vivir al escuchar una música, o el olor de un perfume.

    Gracias por traernos a la memoria recuerdos de antaño.

    Con mucho cariño, sigue con nosotros.

    • zambullida Says:

      A esas edades solíamos dar una imagen que poco se correspondía con la realidad. Me alegra que este texto te haya traído buenos recuerdos.

      Si Dios no lo remedia, aquí seguiré. Gracias por leerme. Besos.

  5. FRAN Says:

    Hola, Zambullida.

    Creo que has hecho un retrato precioso de la adolescencia y de la juventud, en general, y de la tuya, en particular. Recordar aquellos años nos trae, la mayoría de las veces, buenos recuerdos, algunos ridículos y otros, entrañables. Es el tiempo de los primeros amores y de las primeras decepciones. Creo que lo has descrito muy bien y, salvando las distancias y las vidas de cada cual, uno se identifica fácilmente con muchas de las cosas que cuentas.

    Un beso, amiga

  6. ana Says:

    Me has hecho sonreír porque en esas cosillas ridículas que vivíamos latía el mundo. Así, ni más ni menos. O al menos eso es lo que nos parecía.

    Es grato recordar esas cosas… tan de entonces… jajajaja. Esas que aunque ahora veamos pequeñas, qué grandes eran entonces!

    Un abrazo.

    • zambullida Says:

      No sólo latía el mundo en ellas, Ana, sino que eran todo nuestro mundo. Fuera de allí, aparte de los estudios, nada existía. Hay recuerdos gratos, otros no lo son tanto. En cualquier caso, me alegra estar en la madurez. No volvería atrás ni harta de vino.

  7. marmara deniz Says:

    La canción de Men at work no es que me guste, es que me enloquece. Da gusto leerte, en unas pocas íneas has conseguido, como si nada, trasportarnos a todos a esa época.

    • zambullida Says:

      A mí también me enloquece. Llegué a tener el LP de vinilo, pero desapareció hace ya varios años. Gracias por participar, marmara. Ya sabes que me gusta tenerte aquí.

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