Luz en la noche

Anteayer, mientras me acercaba al coche, pasadas las diez y media de la noche, estuve caminando por el centro de la ciudad. Me extrañó que estuviese vacío;  supongo que el tiempo no acompañaba: no creo que llegáramos a los 10 grados y eso en junio, hasta aquí, resulta un poco exagerado. Era como si por una noche las calles me pertenecieran. Pasé por iglesias, museos y callejuelas, aquellas mismas que mostré a C. durante su estancia. Me  parecieron excepcionalmente bellas y por unos instantes esa belleza, que tantas veces no he querido ver, me invadió de arriba abajo y conforme paseaba, me sentí en un lugar nuevo: era el mismo de siempre, el que me vio nacer y, sin embargo, era diferente. Mi mirada había cambiado y veía por vez primera una ciudad que me resultaba familiar y, a la par, ajena. Cada fachada, cada calleja, cada rincón tenían una luz nueva. Era como si Dios hubiera querido regalarme, después de un día de lágrimas, aquella noche y él mismo se hubiera encargado de iluminarla para que todo esplendiera, para demostrarme que junto a Él  todas y cada una de las cosas adquieren una belleza singular, inigualable, y que hasta lo deslucido, con esa pátina divina, refulge al punto de estremecer. Hubiera  prolongado el paseo hasta la medianoche, pero estaba resfriada.

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8 comentarios to “Luz en la noche”

  1. Isabel Says:

    Te vuelvo a decir: ¡Qué regalo poderte leer! ¡Qué deleite aprender a disfrutar contigo de la vida pequeña, tan grande… Un fuerte abrazo

  2. joaquinsarabia Says:

    Todo lo vemos bajo el cristal de nuestro estado de ánimo e incluso en ocasiones podemos hacer de lo conocido algo nuevo. Es estupendo leerte 🙂 .

  3. Holle Frank Says:

    ese es el ragalo: ser capaz de ver las cosas en un luz nuevo.

  4. zambullida Says:

    @ Isabel: Gracias de nuevo, amiga. A veces escribo tales naderías que hasta me da apuro colgarlas en el blog… Eso sí: una vez que el “post” está publicado, no hay marcha atrás. Puedo hacer alguna corrección, eso es todo, pero nunca eliminarlo; me lo tengo prohibido.

    @ Joaquín: El caso es que el estado de ánimo de aquel día no era precisamente alegre, pero por una serie de razones se me fue subiendo y subiendo…

    @ Holle: Sí, esa luz nueva que se prende en las cosas no es mérito nuestro; tú lo sabes bien. Es, como dices, un regalo.

  5. lqpons Says:

    CHE (COM DIGUEN ELS VALENCIANS) MOLT BONICO. SI ES CIERTO OCURRE ALGUNAS VECES Y NOTAS COMO SE TE LLENAN DE AURE LOS PILMONES Y LEGAS A ESTREMECERTE, SON SENSACIONES MUY HUMANAS PERO POCAS PERSONAS SABEN NOATARLAS Y DIFERENCIARLAS. UN ABRAZO FUERTE

  6. María del Carmen Rodríguez de Arce Rubira Says:

    Hay un dicho muy cierto: “SI DE NOCHE LLORAS POR EL SOL, NO PODRÁS VER LAS ESTRELLAS”, eta noche te has sentido como nueva, tu alma y sensibilidad que te caracterizan te han permitido ver con ojos de ilusión lugares ya conocidos pero que esa luz que brillaba en tu alma te los presentó como nuevos. Pasamos por la vida sin ver lo hermoso que Dios nos da, primero LA VIDA, y los ojos del alma para ver lo bello.

    Me encanta leerte y te he tomado mucho cariño.

    Estoy siempre contigo

    • zambullida Says:

      Gracias, María del Carmen, muchas gracias. A veces nos enturbiamos los ojos del alma y no podemos ver la belleza, y no sólo la que nos rodea, sino tampoco la propia. Sin ella, resulta difícil amar la vida. Un fuerte abrazo.

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