De pelusas, necedades y otras materias

He hecho un alto en el camino para  para tomarme un café y escribir unas líneas. He dormido estupendamente, pero me ha sido imposible levantarme hasta las 11: me dolía todo, especialmente el abdomen, de las agujetas de la limpieza. Mañana, después de comer, me viene una nueva visita a pasar el fin de semana. C., al igual que hizo M., va a atravesarse media España, aunque utilizará un transporte más veloz. Al principio, me agobié porque quería tenerlo todo perfecto, pero como la perfección no existe y esta casa, aparte de ser una ruina ( hoy ni me he molestado en recoger los cascajos que se han desprendendido de la pared; estoy harta de hacerlo a diario y, además, el aspirador me mata), tiene dimensiones oceánicas ( unos 230m²) y no hay por donde cogerla. Para mantenerla limpia, tendría que consagrarme a su cuidado y dejar apartadas el resto de mis actividades, escritura incluida. Una locura. Ayer, después de una noche infernal en la que apenas logré dormir dos horas, decidí que iba a hacer lo que buenamente pudiera y ahora, en vez de estar dándole al estropajo, estoy aquí, sentadita y tomándome un café frío ( siempre se me enfría). Las pelusas lo invaden todo y encima, al vivir en el campo, todo se mancha más. Estas noches, debido a la repentina subida de temperaturas, tengo que dejar abierto para que la casa se refresque, con lo que todavía se ensucia más. Por culpa de ese absurdo perfeccionismo mío, que no esconde sino un afán de controlarlo todo; no deja de ser curioso que alguien como yo se crea omnipotente, es la monda.  Como iba diciendo, a causa de esas fantasías mías, ayer no dormí y fui a la inauguración de la exposición de M. hecha unos zorros. Paseé un poco por la sala y acabé sentándome en uno de los sofás, junto a la mesita y a los bombones. De ahí me fui a hacer recados.

Esta mañana, durante el desayuno, he comenzado un libro que llevaba más de un año queriendo de leer, pero para el que creía que necesitaba más fuerzas. Se trata de un drama victoriano de casi 600 páginas y escrito, para colmo, en inglés ( hace más de un año que no leo más que en castellano). Lo había intentado varias veces y nunca había logrado pasar del primer párrafo. Hoy, en cambio, me he leído unas páginas ( el primer capítulo) y no sólo lo he entendido, salvo por algunas palabras sueltas, sino que me ha atrapado por completo.  Me hubiera pasado la mañana leyendo, pero tenía que barrer y fregar una habitación, poner una lavadora y ahora me voy derechita a limpiar los baños ¡Ay de mí! Con tal de no limpiar, prolongaría esta entrada «Ad infinitum».

P.D.: C. se va a enfadar. Me dijo que postpusiera la limpieza hasta que ella llegara. En cierto modo, la he hecho caso. Hay cosas que ni voy a tocar, pese a que las tuviera en mente, pero otras, como los baños, prefiero hacerlas yo. Su cuarto, al menos, ya está preparado.

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15 comentarios to “De pelusas, necedades y otras materias”

  1. flor de mayo Says:

    Aunque C. esté mas que acostrumbrada a dormir entre pelusas, agradece el esfuerzo de Z. y está encantada ante la idea de dormir bajo unas sábanas planchadas.
    C. ha decidido que durante la parada técnica en Madrid irá a visitar el Jardín Botánico. Me temo que va a ser una escapada muy florida.
    Hasta mañana!

  2. lambertus cegatus Says:

    NADA, NO HAY NADA MAS QUE PONERLE VOLUNTAD A LAS COSAS DE CADA DIA, YO Y LO ESCRIBO EN VALENCIANO “HUI ESTIC FOTUT, PERQUE SE M´HAN TRENCAT ELS MICROCOPIS” PERO YA NI CASO Y A TRANCAS Y BARRANCAS HASTA MAÑANA QUE IRE A VALENCIA A VER SI CINSIGO QUE ME LOS ARREGLEN, POR ESO TE DIGO QUE ES LO DE CADA DIA. CUANDO HE LEUDO ESTE POST ME HE SENTIDO EN EL CAMPO.
    SALUDSO

  3. ana Says:

    No deja de ser emocionante esperar a un amigo, a pesar de la paliza, de los prolegómenos… ahora, en tu cansancio, empieza a imaginar la tertulia, el olor del café en la cocina, la conversación de pausas y sin prisas…

    … sé feliz entre amigos, entre lecturas. 🙂

  4. ana Says:

    Y sin pelusas… jajaja

  5. zambullida Says:

    @ flor de mayo: ¡Qué bien suena lo del Jardín Botánico! Siempre que voy a Madrid me centro en los museos y me olvido del Botánico. La próxima vez que vaya… Hasta mañana.

    @ Lambertus: A mí el día me ha cundido poco y muchas cosas se me han desbaratado. No importa. Como ya dije una vez, la imperfección es saludable. No entiendo cómo te has podido sentir en el campo leyendo este “post”; no he mencionado más que las pelusas y la ventilación. Mejor para ti.

    @ ana: Es emocionante. Me temo que las pelusas estarán también presentes. Ahora mismo tengo todo abierto para que circule el aire y se refresque la casa.

    @ Jose R.: No es una vida tan difícil: pululan a su antojo y logran siempre salirse con la suya ¡Bienvenido de nuevo a mi blog!

    @ Isabel: No sé si seré capaz de convertir el polvo, los trozos desprendidos de pared y las pelusas en algo bello, pero, al menos, disfrutaré de estos días en compañía.

    @ NYC: Ya no tiene remedio y, encima, por los nervios apenas he dormido. En fin… No te preocupes por las faltas, a todos nos bailan los dedos en el teclado.

    @ Emily: Aquí, afortunadamente, no hay chopos, luego ese tipo de pelusas nos la ahorramos. En realidad, lo que hay, más que otra cosa, es polvo, mucho polvo y aunque lo limpies, vuelve a estar igual al día siguiente. Te agradezco que te hayas fijado en la fotografía. Me costó encontrarla; hubo un momento en el que pensé publicar sólo el texto.

    @ Kairos: Ojalá pudiera conseguirlo… Si fuera más organizada, sería más sencillo, pero eso, me temo, tiene poca solución. En cualquier caso, no suelo matarme con la limpieza. Al tener visitas, la cosa cambia ¡Once lavadoras en dos días! A ver si encontramos a algún lector que haya superado tu hazaña.

    @ Lisset: Te haré caso. A partir de ahora, las llamaré furbis. 🙂

    @ Ernesto: Creo que C. se siente cómoda y lo que ha visto hasta ahora le ha gustado. Las pelusas agradecen tus besos y te mandan un abrazo.

  6. Jose R. Says:

    Que dura es la vida…me refiero a la vida de las pelusas, tanta gente intentando apartarlas de su lado. Menudo fin de semana les espera….

  7. Isabel Says:

    Pienso lo mismo que Ana: es maravilloso recibir a un amigo en nuestro hogar. Queremos preparar la casa para él pero desde luego lo que tiene que estar bien preparado es nuestra persona para robarle a los días que vaya a estar horas de compañía, complicidad, recuerdos, gustos compartidos o no… Tu casa tal vez no esté preparada, pero tú eres más que acogedora y tu cariño hará que incluso las pelusas tengan encanto. ¡Felices días!

  8. NYC,1989 Says:

    haces muy bien en abandonar un poco la escoba¡¡¡¡¡ disfruta de tu visita y dejate de limpiar tanto, que luego estas tan echa polvo que te das cuenta ,cuando se ha ido tu amiga, de lo poco que merece la pena darse la paliza. si necesitas algo te pones en contacto conmigo, un besote

  9. NYC,1989 Says:

    perdon, me he comido la H de HECHA POLVO ¡¡¡¡¡¡¡¡ (por no revisarlo)

  10. Emily Says:

    Como entiendo lo de las pelusas!! yo no vivo en el campo y aún así, estos días cuando abro las ventanas, empieza a entrar pelusilla blanca de los chopos que me pone mala, es como si tuviera vida propia, intento atraparla con la mopa y se escapa…….
    Por cierto, los productos de limpieza no tienen ningún encanto pero en este post hasta te has esmerado en buscar la foto, que colorido!!
    Disfruta de la lectura, de tu nueva visita y olvídate de la casa. Un beso.

  11. Kairos Says:

    Recuerdo que un fin de semana llegó el domingo y me puse a contar. Había puesto, tendido y recogido once lavadoras en dos días. Decidí que había que organizarse de otro modo. Las tareas domésticas y la comida son las típicas tareas que si es posible, hay que tratar de dejar cuanto antes. Espero que lo consigas.

  12. Lisset Vázquez Meizoso Says:

    Deja vivir a las pelusas… 🙂 yo cuando ya se hacen bolitas en las esquinas o bajo los muebles, las he bautizado como los furbis, los furbis tienen vida propia y se reproducen con facilidad… en fin, que todos tienen derecho a la vida 🙂 :**

  13. Ernesto Says:

    Siempre puedes decir que coleccionas pelusas, que te has hecho de una asociación en defensa de ellas, que no eres capaz ni de moletarlas, yo que se, o mucho más sencillo, hay pelusas porque vives en el campo ¿y qué?

    No te agobies por la impieza, tan sólo el mínimo para que tu invitada se sienta cómoda, bien atendida y eso es cuestión de tu hospitalidad y cariño, por encima de pelusas.

    C se quedará encantada con Z, pero no por su “despeluse” sino por el calor de su acogida y hospitalidad. Es un placer recibir y acoger a gente que se aprecia.

    Besos. (a las pelusas también)

  14. Antonio Says:

    La descripción de tu escrito es fantastica, no dices nada de la casa, pero en tu relato la ves, de la misma forma como si hiciera la limpieza contigo.
    Realmente tienes unos buenos dotes de escritora. Aqui en Valencia a las pelusas les llamamos ROBELLONS, vienen a ser como las alarmas de que hay que limpiar, solo es cuestión del tamaño para decidir el momento.

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