El día después

M. se acaba de ir y no puedo parar de llorar. Han sido unas horas muy intensas. Llegó ayer a eso de las 5 y media, agotado, tras más de nueve horas de conducción. Quedamos en el pueblo cercano a mi casa;  aprovechamos para hacer turismo, tomar un refresco, y, de paso, hacer la compra en la carnicería. Volvimos a casa y seguimos charlando acomodados en el sofá con una cerveza, aceitunas y patatas. Le conté; me contó: nos pusimos al día. Se duchó, se arregló, me arreglé y nos fuimos a cenar; luego una copita en un chiringuito cercano al río y vuelta a casa. Los dos estábamos molidos. Hemos amanecido tarde: tras el desayuno, y mientras él se aseaba y colocaba los bártulos, he aprovechado para redactar un e-mail muy especial. Le he releído a M. el correo, al fin y al cabo iba a llevar la firma de los dos, me ha dado el visto bueno y he dado a enviar. Hoy, tanto M. como yo, estábamos invitados a la graduación de D. en la Universidad de Fordham, en NYC, pero a ambos,  por motivos diferentes, nos ha resultado imposible cruzar el Atlántico, pese a que nos hubiese gustado. Sin embargo, aunque estemos lejos, sentimos a D. muy, muy cerca porque siempre lo llevamos a él, y a su familia, en el corazón.

P.D.: Para consolarme de la pérdida, estoy escribiendo este «post»;  el café se me ha quedado un poco frío, pero sigo dándole sorbitos. He hablado con M., no el italiano, sino aquella amiga cuyos cuadros he colgado en un par de ocasiones en este blog, la que vive en una casa de ensueño y la que me regaló esta taza tan hermosa que tengo ahora a mi derecha. Creo que todo el mundo debería tener una taza azul lavanda.

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9 comentarios to “El día después”

  1. Kairos Says:

    La vida sigue. A pensar en el próximo reencuentro en NY.

  2. ana Says:

    Sí… la vida sigue.

    🙂

  3. Equipo de Hesiquia blogs Says:

    Mira, yo te agradezco la capacidad que tienes de transmitir lo cotidiano de una forma cálida y sincera. Creo que has recibido un don muy particular y que además estás desarrollándolo con tu tenacidad en seguir escribiendo.

    En pocos renglones nos has situado allí, junto a ustedes y luego junto a la taza con el café enfriándose. por mi parte me sigue maravillando la diversidad de los dones y de como han sido repartidos por doquier.

    Un abrazo fraterno amiga, esperando una nueva brisa del Espíritu en los corazones.

  4. Giancarlo Says:

    Vamos zambullida como dicen arriba la vida sigue y los que seguimos debemos de luchar mas eh.

    Se que volvera otro encuentro ya lo veras ..

    Saludos

  5. Emily Says:

    M. estará contento por haber podido compartir unas horas contigo, además ganó el Inter, doble razón. Os volvereis a ver pronto, seguro. Un abrazo.

  6. zambullida Says:

    Sí, como decís, nos volveremos a ver pronto en España, en NY, en Italia o donde sea. Y, con la victoria bajo el brazo, los kilómetros y el cansancio le habrán pesado menos. Gracias a todos por los ánimos.

    @ Hesiquia: Tus palabras me han emocionado. Gracias. Aunque, en realidad, sólo hago lo que sé hacer, escribir. Siempre he tenido claro que es un don que he recibido, no un mérito propio. Yo sólo le echo ganas.

    @ Lisset: Es verdad: en la distancia también se comparte y, sobre todo, se aprende. Me alegra que te vayas de aquí con buen sabor de boca. Gracias, muchas gracias.

    @ Ernesto: Gracias, tus palabras ciertamente dan ánimos. Muchas gracias.

  7. Lisset Vázquez Meizoso Says:

    Que jodida es la distancia para los amores y las amistades, pero a veces, en esa distancia se comparten y se aprenden cosas que de otra manera son casi imposibles. Habrá otros encuentros, estoy segura… paciencia, mucha paciencia y mantener el calor de la amistad y las esperas con mucho cariño, con muchas letras llenas de ese sabor tan dulce que tú le pones. Un abrazo.

  8. LQPONS Says:

    me alegro de que lo pasaras bien, muy bien, saludos zambullida

  9. Ernesto Says:

    Ciertamente consigues algo importante y difícil, transmitir, y con tu texto nos haces participar no solo de los lugares y espacios por donde se mueve el relato sino de las sensaciones y sentimientos que en él se encuentran. Gracias por compartir todo ello con nosotros, tus lecyores.

    Saludos.

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