Casita blanca

Han vuelto las pesadillas y pese a que anoche me esforzara por meterme en la cama pronto, me dormí tarde y mal. Así, con este mal cuerpo con el que he amanecido, he creído que el día estaba casi perdido. No he podido leer y pensé que tampoco podría escribir ese relato que tengo en mente desde hace semanas. Sin embargo, me he puesto a ello, y a pesar del poco entusiasmo, el resultado no ha estado del todo mal. Sólo es un comienzo, pero la historia está ya esbozada y, como siempre, me está llevando por caminos diferentes a los ideados. Veremos a ver dónde acabo. Ahora luzco una sonrisa en el semblante y espero que me acompañe a lo largo del día, aun cuando me duelan  las lumbares. Sólo espero que esta noche, para variar, las pesadillas me dejen tranquila, aunque quizás deba antes encarar a mis fantasmas y decirles que aunque se empeñen en torturarme, ya no me infunden miedo, sólo malas noches; el problema es que todavía me asustan, de ahí que tengan poder sobre mí. No quiero sino descansar, nada más, y si hay que soñar, prefiero imágenes de verdes y frondosos campos sembrados de florecillas y una casita blanca al fondo, donde pasar la noche al resguardo de la lluvia y de aquellos que, no contentos con torturarme en vida, se cuelan hasta en mis sueños.

P.D.: Aquellos ramas de florecillas rosadas que mencionaba en mi entrada «Mayo florido y hermoso» son tamarindos.

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5 comentarios to “Casita blanca”

  1. Kairos Says:

    Me acuesto en paz y en seguida me duermo,
    porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso.

    Este es el salmo que se cita en esta oración. Igual te sirve:

    Acto de confianza (San Claudio La Colombière)
    Esta admirable fórmula del Acto de confianza es propiamente parte de un sermón del Santo sobre el amor de Dios: Oeuvres, IV, 215. Cf. carta XCVI.

    Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti, y de que no puede faltar cosa alguna a quien aguarda de Ti todas las cosas, que he determinado vivir de ahora en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis solicitudes: «en paz me duermo y al punto descanso, porque tú, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza» (Sal 4,10). Despójenme, en buena hora, los hombres de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas e instrumentos de serviros; pierda yo por mí mismo vuestra gracia pecando, que no por eso perderé la esperanza; antes la conservaré hasta el último suspiro de mi vida y serán vanos los esfuerzos de todos los demonios del infierno por arrancármela: en paz me duermo y al punto descanso.

    Que otros esperen la dicha de sus riquezas o de sus talentos: que descansen otros en la inocencia de su vida, o en la aspereza de su penitencia, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí toda mi confianza se funda en mi misma confianza: «Tú, Señor, me has afirmado singularmente en la esperanza» (Sal 4,10). Confianza semejante jamás salió fallida a nadie: «Nadie esperó en el Señor y quedó confundido» (Sir 2,11). Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque eres Tú, Dios mío, de quien lo espero: «en Ti, Señor, he esperado; no quedaré avergonzado jamás» (Sal 30,2; 70,1).

    Conocer, demasiado conozco que por mí soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme. Mientras yo espere, estoy a salvo de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable.

    En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de Ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes y me defenderás en medio de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás a mí siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, espero a Ti mismo, de Ti mismo, oh Criador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.

  2. NYC,1989 Says:

    pide que alguien te regale un atrapasueños y lo cuelgas en tu ventana. si los indios lo tenian seria por algo, pruebalo, a lo mejor te da resultado y se queda con tus pesadillas, si a ellos les funcionaba…seguro que a ti tambien. un besote

  3. LQPONS Says:

    HAY QUE DORMIR Y HACERLO EN PAZ, A VECES NOS CUESTA CONCILIAR EL SUEÑO POR QUE HACEMOS REPASO DE LO QUE HA SIDO EL DIA. Y ESO ES BUENO, CON PAZ Y CON SOSIEGO.
    ES PRESIOSA LA CASITA BLANCA

  4. Emily Says:

    Espero que esta noche si hayas podido dormir bien, relájate y no des tantas vueltas a las cosas y a esos fantasmas, dales una patada. Preciosa la foto, me encanta el color. Un beso.

  5. zambullida Says:

    @ Kairos: Gracias por la oración; la imprimiré.

    @ NYC: Lo miraré, gracias.

    @ Lambertus: Yo no hago repasos ni nada que se le parezca; ¡es el dichosos subconsciente que todo lo absorbe! A mí también me gusta la casita blanca.

    @ Emily: He dormido como una marquesa, más de 9 horas seguidas; al final ha habido una pequeña pesadilla, pero sin tormentos ni angustias. Estoy como nueva. El cuadro es una maravilla; ni te imaginas cómo es al natural.

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