Reyes Magos

Ayer traté, sin éxito, de localizar a un amigo para felicitarle el año y desearle una muy feliz Epifanía (eso no se estila, lo sé). Al final, tuve que recurrir al correo electrónico: “Seguro que los Reyes Magos tienen en cuenta los deseos más íntimos de tu corazón” escribí. Su respuesta:   ” No hace falta que los Reyes Magos nos traigan nada sino que se lleven nuestros problemas”. Tal vez ésos problemas de los que habla mi amigo sean el acicate que necesita para empezarle a buscarle a la vida un nuevo sentido que satisfaga los más íntimos anhelos del alma, ésos que, a veces, ni siquiera conocemos y si lo hacemos, somos incapaces de verbalizar, ésos que poco tienen que ver con lo material. Somos carne y espíritu, pero nos afanamos en atender a las necesidades de la carne e ignoramos, y hasta despreciamos, las del espíritu, las únicas que, por otra parte, van a proporcionarnos felicidad, las únicas que nos permiten lucir una espléndida sonrisa, aún en medio de la adversidad. Pero, primero, hay que desear. Hay quien reniega de los tan humanos deseos, de los sueños por miedo a no verlos satisfechos, por miedo a la frustración ( yo he sido hasta ahora un buen ejemplo de ello). Los deseos, si convienen ( no siempre sabemos lo que nos conviene; ¡cuánto nos cuesta vernos a nosotros mismos! ), se cumplen, pero a su debido tiempo y, como ya expliqué en una entrada dedicada a los sueños, cuya lectura os recomiendo, sólo requieren paciencia y confianza. Incluso aquellos que parezcan inconcebibles, podrán alcanzarse. Incluso aquellos que requieran de un milagro, se harán realidad. De los milagros hablaré otro día.

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2 comentarios to “Reyes Magos”

  1. Pedro Says:

    El ego nos lleva a desear lo inadecuado. Creemos que deseamos con el corazón la mayor parte de las veces. Sólo tenemos que pararnos a pensar un poco y nos vienen “buenos” deseos. Pero vivimos al dictado del ego. Esa es nuestra pesadilla de la que necesitamos salir para salvarnos. Nada que produzca daño a alguien puede provenir del verdadero yo. O dicho de otro modo, lo que provoca daño a alguien, aún con todas las justificaciones posibles, proviene del ego. esa es la terrible pesadilla. El problema es que esa pesadilla está en nuestra conciencia de lo real. En todo caso, no es imposible salir de ella. El aquí y el ahora nos ayuda.

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