El ocaso me dora el rostro, como un reflejo de ese horizonte encendido en el que de nuevo se aprecian los contornos.
Se fue la calima, que todo lo envolvía en su polvareda para impedir la visión de las cosas; se fue también el hedor que acompaña esos calores que inundan de cansancio y desgana. Ahora todo está más limpio, más claro y las nubes han vuelto a acariciar un cielo que reluce como recién enjabonado. Ayer asemejaban plumas, hoy tras escalonar el firmamento se han ido diluyendo y dejando pequeñas huellas que el crepúsculo ha teñido de rosa. Conforme el día va despidiéndose, se han ido volviendo azulencas: ellas solas acaparan mi ventana con firmes trazos y se ondulan con suavidad sobre los páramos recortados. Los álamos se yerguen tranquilos para contemplar desde su atalaya el comienzo de una noche que será pulcra y fresca. El silencio, tan extraño por estos lares, ha cubierto la incipiente noche con su callada presencia, quizá en señal de respeto. Cada jornada es única y sagrada y merece consideración, aunque en apariencia camine sin sustento. El pensamiento flota en esta atildada atmósfera a sus anchas, sin prisas y sin límites, y transforma la vida porque ésta ha querido aceptarlo y acatar sus argumentos. La verdad renace a diario pues si no lo hiciera, carecería de los bríos suficientes para convertir este existir nuestro en una placentera brisa, en un continuo ser. Al fin y al cabo, si no se es, se pierde uno las fragancias que perfuman la vida. Si no se es, no se advierte la belleza real del mundo y se ven los días como a ráfagas.
25 agosto 2012 en 22:57 |
qué bonito lo describes y qué paz trasnmites. Gracias!!
27 agosto 2012 en 17:19 |
Gracias a ti,mara.
25 agosto 2012 en 23:52 |
Necesitamos la belleza, porque sin belleza es mejor no ser, pero cuando la brisa nos acaricia el cabello agradecemos el vivir, y queremos ser, para hacer, para vivir.
.
Muy bonito escrito, lleno de serena alegria.
Un Abrazo, Nuria
27 agosto 2012 en 17:21 |
La belleza siempre está, aunque no la veamos, y la brisa se encuentra en cualquier nadería; no hacen falta grandes cosas.
26 agosto 2012 en 3:45 |
Y TU ERES, ERES CAPAZ DE QUE A MEDIDA QUE LEO TU POST, DIENTO EN MI TODO AQUELLO QUE DESCRIBES, CLARO LO VEO CON LA MENTE, SI ESTA NUBLADO LO ESTA SI SE VAN TAMBIEN LO VEO U NOTO LA BRISA, ME GUSTA COMO ESCRIBES, UN ABRAZO NURIA
27 agosto 2012 en 17:22 |
ME ALEGRA COMPARTIR MIS PAISAJES CONTIGO, LAMBERTO.
26 agosto 2012 en 9:47 |
Cada día es un milagro con sus luces y colores….Un beso
27 agosto 2012 en 17:22 |
Eso es, un milagro.
26 agosto 2012 en 16:22 |
Sí, cada jornada es única, sagrada…y no volverá. Así que hay que tratar de aprovecharla
Un abrazo
27 agosto 2012 en 17:23 |
… Y qué mejor manera de hacerla que viviendo en el aquí y el ahora.
26 agosto 2012 en 17:50 |
Me alegro de que vuelvas a apreciar la belleza de cada día. Un beso.
27 agosto 2012 en 17:23 |
La aprecio cada día, Susana.
26 agosto 2012 en 19:04 |
Vivir cada jornada única y sagrada… esto creo que es el “ser” de verdad.
Un abrazo,
27 agosto 2012 en 17:23 |
Podría ser…
26 agosto 2012 en 19:34 |
Me gusta tu interpretación del mundo.Es…fresca y bella.
Besos, Zambu
NB: Bien! Se ha ido la ola de calor …Un día más y me encuentran en estado liquido…
27 agosto 2012 en 17:25 |
Todos agradecemos esta bajada de temperaturas. Por aquí se avecinan noches de 10 graditos, ¡el fresco salvaje de los limones del Caribe!, como decía aquel viejo anuncio.
26 agosto 2012 en 19:59 |
Que hermosas nubes te visitan. Nada mejor que un atardecer para encender el alma. Un saludo
27 agosto 2012 en 17:26 |
Desde que se fue el calor, el cielo ha recuperado su frescura y sus nubes. Un placer contemplarlas.
26 agosto 2012 en 20:32 |
El calor te abotarga los sentidos, pero cedió el paso a este fresquito amable, que nos alegra la vida y que tú tan estupendamente has relatado
27 agosto 2012 en 17:26 |
Que nos alegra la vida y nos la facilita mucho. Gracias, Mercedes.
26 agosto 2012 en 21:56 |
El calor se fue y si no lo hubiera hecho, tus palabras me habrían refrescado igualmente. Bellas, como siempre y esa mirada tuya que “enjabona” el mundo. Es un privilegio leerte.
27 agosto 2012 en 17:27 |
Un privilegio tenerte como lectora, ¡gracias!
27 agosto 2012 en 4:50 |
El hedor que acompaña estos calores? No quiero ni pensar que clase de hedor es…
Pero esta claro que cada día es un regalo.
Saludos.
27 agosto 2012 en 17:28 |
El hedor de los malos rollos, de las noches sin dormir, del mal humor…
Cada día, como dices, es un regalo.
27 agosto 2012 en 9:03 |
En ese querer ser, andábamos contemplando, fotografiando, esas nubes vivas en sangre que el día nos regaló.
Un abrazo
27 agosto 2012 en 17:29 |
Ya somos, ya somos, pero a veces se nos olvida y entonces todo se va al traste, pero se vuelve a empezar y ya está.
27 agosto 2012 en 14:43 |
Ser o no ser, he allí el dilema…”. Creo que es bonito encontrar algunas certezas en la vida, así como esta que mencionas aquí: “Al fin y al cabo, si no se es, se pierde uno las fragancias que perfuman la vida…”
Ser es como ese principio de partida que hace falta para notar el mundo…
Bella entrada Zambullida. Siempre te leo aunque a veces me cohíba de dejarte un comentario, no se, por respeto, por prudencia… solo por ello.
Un abrazo amiga.
27 agosto 2012 en 17:30 |
Ese principio del que hablas es el que estructura al mundo; sin él, nada seríamos. Gracias por pasarte, flori.
28 agosto 2012 en 11:32 |
“Cada jornada es única y sagrada”, me encanta. Preciosa tu descripción
28 agosto 2012 en 16:31 |
Gracias, Laura ¿No es acaso cada día único y sagrado? Cada hora contiene su magia y contribuye a construir nuestra vida y la historia del mundo, ¡nada menos!
30 agosto 2012 en 12:27 |
Eres única para expresar sentimientos y emociones. Besitos
Ana
30 agosto 2012 en 12:33 |
Gracias, Ana, muchas gracias.
5 septiembre 2012 en 12:50 |
Uhm… delicioso “renacer a diario”.
5 septiembre 2012 en 20:49 |
Gracias, Inspi. Hay que renacer a diario para disfrutar de la vida y ser un poco como niños.