Ayer, conforme me dirigía a la ciudad, anochecía y la luna, por primera vez en semanas, plateaba el cielo, y ese azul de cuando la noche no es noche lo invadía todo; las ramas desnudas se oscurecían ante la belleza del firmamento, como temerosas de robarle protagonismo.
A la la luz de las farolas, los árboles, inmóviles y ateridos de frío, refulgían y, durante un instante, me pareció verlos cubiertos de esas escarchas que centellean y hermosean hasta el paisaje más inhóspito; aunque la desnudez, sin esos adornos que dan calidez a las estampas invernales aun cuando sean de hielo, acabó imponiéndose. En este tiempo, la tierra se aletarga y uno llega a creer que todo yace seco e insensible al correr de los días, a esa vida que, pese a todo, continúa aunque lo haga envuelta en capas y mantas. De vuelta a casa, me han sobrecogido los tamarindos: lucían tan desangelados que daba lástima verlos; parecían rastrojos, como si el invierno les hubiese reducido a mera hojarasca que, en algunos casos, andaba medio encorvada. El sol, que ayer venció a la niebla, mostraba la naturaleza sin esos halos románticos que regalan los vahos. Uno ansiaba ver alguna flor o un poco de verde que alegraran el horizonte y a falta de todo, imaginaba noches estrelladas y campos de lavanda con mariposas revoloteando sobre sus bordes. Los anhelos, al cobijo de las heladas, esperan ese deshielo que hará que la tierra se rompa de pronto y que los deseos viajen en témpanos mecidos por la corriente hasta llegar al destino que la primavera les tiene reservados. Entonces los tamarindos se envolverán en rosa y en una delicada fragancia y, luego, brotarán las hojas y el rosa irá dando paso al verde; en otoño se teñirán de mostaza y sus esponjosos tallos me recordarán otra vez al espumillón navideño… Todo está bien hecho, todo, hasta lo que a ratos no logro entender y sé, tal como le sucedió a Jacob, que Dios cumplirá su promesa y que aquellos bienes que de un tiempo a esta parte se me han escatimado, hasta nada poseer, retornarán a mí centuplicados. Después de las pruebas, vienen siempre las bendiciones.
Bendiciones
Advertisement
26 enero 2012 a las 23:11 |
Cada dia me asombro mucho más con la esperanza y la fe que le pones a la vida.
Te envidio, solo un poquito de esa actitud quisiera para mi.
Y aún con todo el sufriniento, y las carencias, logras tener tanto amable para dar, que se me saltan hasta las lágrimas.
Muchos besos guapa
28 enero 2012 a las 21:39 |
Bueno, mujer, tampoco es para tanto. Gracias, de todos modos. Si uno no saca fuerzas de flaqueza, nadie lo hará por él. Besos.
29 enero 2012 a las 16:52
Pasa que aunque soy muy pragmática,tambien soy muy blandita.Y es además con la palabra casi con lo único que lo expreso.
Besos para ti tambien
26 enero 2012 a las 23:55 |
El texto es precioso. Las descripciones poéticas de una noche y un tamarindo, las convierten en “cosas”mágicas. Sedoso.
Y, además, es un mensaje teñido de esperanza. Del discurrir de las estaciones : del hielo al color de la primavera…
Ahí vamos ( inexorablemente).
Feliz Noche, Zambullida
28 enero 2012 a las 21:40 |
El tiempo avanza de forma inexorable; de eso, no hay duda.
Gracias, bypils.
27 enero 2012 a las 1:06 |
Un texto plagado de poesía!
Besos!
28 enero 2012 a las 21:41 |
¡¡ Gracias !!
27 enero 2012 a las 1:45 |
ES TAN CIERTO COMO EL MUNDO ES MUNDO, PASAN LAS ESTACIONES PERO TAMBIEN LA VIDA LLEVA SU RUMBO Y TENEMOS QUE ACOPLARMOS A ELLA SI NO QUEREMOS PERECER, LA VIDA NO SANEMOS NUNCA LO QUE NOS DEPARA PARO HAY QUE REZAR PARA QUE AL MENOS SE CUMPLAN NUESTOS DESEOS U EN TU CASO SE CUMPLIRAN, LO SE. UN ABRAZO FUERTE
28 enero 2012 a las 21:44 |
AQUÍ, ADEMÁS, LAS ESTACIONES SE NOTAN MUCHO Y NO SÓLO EN LA TEMPERATURA. LOS CAMBIOS QUE SE OPERAN EN EL PAISAJE SON INCREÍBLES. GRACIAS, JARAFUELINO.
27 enero 2012 a las 7:18 |
Un texto especialmente hermoso, lleno de referencias a la naturaleza y a la esperanza. Comparto contigo el amor por los árboles, que nos enseñan a mantener la vista elevada, a permanecer bien apoyados en el suelo y a recordarnos que a un tiempo de desnudez le sigue otro de abundancia. Su meta siempre es ascendente, en dirección al cielo.
Felicidades por tu post, Zambullida. Un fuerte abrazo.
28 enero 2012 a las 21:45 |
Siempre hacia el cielo, nuestra verdadera patria.
Gracias, Juana. Un abrazo para ti también.
27 enero 2012 a las 9:19 |
Me gustaría tener esa Fe tan inconmovible que ni lo más frío del invierno puede helar. Un beso.
28 enero 2012 a las 21:46 |
Mi fe, como la de todos, se tambalea; no creo que ninguna fe sea inconmovible. Eso sí: hay fes más adultas, más maduras.
27 enero 2012 a las 10:33 |
Pensar en positivo es desde luego el mejor modo de enfrentarse a la vida que muchas veces trae tantas miserias. Espero que tus deseos se cumplan lo antes posible. Un saludo
28 enero 2012 a las 21:47 |
Sí, lo mejor es enfrentarse al día a día con una sonrisa en el semblante. Gracias, Concha.
27 enero 2012 a las 11:43 |
Me llamas soñador, pero es que la vida me obliga a refugiarme en mis sueños, alli todo es más bello y más soportable.
.
Un Fuerte Abrazo
28 enero 2012 a las 21:47 |
La realidad, si se vive en el aquí y el ahora, es insuperable.
27 enero 2012 a las 12:05 |
Pues claro que sí Zambu, todo lo malo viene de la mano con algo bueno. Y así lo ves, lo presientes…y así será. Hay días en los que uno se levanta con la mirada al suelo y no hay quien levante cabeza…pero de pronto, cualquier pequeño motivo nos ayuda a enderezarnos y ver todo de otra manera.
Es genial cómo relatas y transmites tus sentimientos
Que tengas un finde estupendo…Besitos de oro para ti
28 enero 2012 a las 21:48 |
Todo ocurre para nuestro bien, aunque no siempre seamos capaces de verlo. Gracias, doradita.
27 enero 2012 a las 20:23 |
En tu texto hablas de la luz, la describes, te detienes en ella. La luz es fuente de vida, renacimiento y esperanza.
Un abrazo,
28 enero 2012 a las 21:49 |
Sin luz y esperanza, uno está condenado a morar en las tinieblas. Tres besos, normanda.
27 enero 2012 a las 21:47 |
La verdad es que el frío invierno también tiene su belleza la escarcha cuando le da la luz le da sus destello parecen ser diamantes,y su brillo
ilumina ,por eso también tiene su belleza,pero la naturaleza no esta muerta solo dormida esperando a que se alarguen los días y el sol caliente más para que la explosión de vida actúe,y desborde los sentidos ,pero así valoraras más los colores y la vida cuando empiecen la vida a abrirse paso.
Muchas gracias por pasarte por mi blog ,muchas gracias por comentar.
28 enero 2012 a las 21:51 |
Todas las estaciones tienen su encanto. Lo único malo es carecer de los medios para combatir los rigores del invierno. En cuanto pueda, me voy a la costa. Esto no lo quiero volver a vivir. Gracias a ti, guelgar.
27 enero 2012 a las 23:21 |
Hola, Zambullida:
Una maravilla, de principio a fin. Qué alegria poder leer tus descripciones, tan vívidas y tan sentidas, tan sensoriales.
Y qué disfrute estas palabras: “Todo está bien hecho, todo, hasta lo que a ratos no logro entender”. Demuestra un estado positivo, lleno de fe en la vida, a pesar de todo lo malo que te (nos) pueda ocurrir.
Me has recordado unos versos de Browning, de su famosa Pippa’s song (disculpa la cita pedantesca):
The year ‘s at the spring,
And day ‘s at the morn;
Morning ‘s at seven;
The hill-side ‘s dew-pearl’d;
The lark ‘s on the wing;
The snail ‘s on the thorn;
God ‘s in His heaven—
All ‘s right with the world!
Todo está bien hecho o, como hubiera dicho Jorge Guillén, ‘El mundo está bien hecho’…
Así es; así sea. Y que Dios te colme de bendiciones, amiga
Hasta pronto
28 enero 2012 a las 21:53 |
Me alegra que hayas disfrutado de mis descripciones, Fran.
Esos versos de Browning me resultan familiares…
Bendiciones para ti y los tuyos.
28 enero 2012 a las 0:14 |
Tus palabras resuenan en mis oídos como campanas gozosas anunciando que la primavera se acerca, trayendo toda suerte de bendiciones sobre la tierra, sobre los hombres.
Créeme Zambullida si tú lo sientes así, seguro que será.
Un beso
Escribas de lo que escribas, tus palabras son maravillosas
28 enero 2012 a las 21:54 |
Esperemos que así lo sea, Mercedes. Entretanto, disfrutemos de lo que la vida nos regala a cada momento.
Gracias, muchas gracias.
28 enero 2012 a las 1:55 |
Que así sea amiga, que después de las pruebas vengan las bendiciones…!, yo lo creo.
Un abrazo.
28 enero 2012 a las 21:55 |
También yo lo creo, flori.
28 enero 2012 a las 3:11 |
Una bendición leerte, de nuevo
Espero que la prueba acabe y recibas todo lo bueno que mereces. Un abrazo
28 enero 2012 a las 21:55 |
Lo recibiremos todos, Explorador; cada uno a su debido tiempo. Gracias por pasarte. Un abrazo, irlandés.
28 enero 2012 a las 14:07 |
Los días ya van alargando, y aunque sigue haciendo frío, poco a poco vamos caminando hacia la hermosa primavera, que nos regalara una explosión de color..
Besos.
28 enero 2012 a las 21:57 |
En realidad, hace bastante más frío que antes, pero es lo propio del invierno, ¿no? Eso sí: los días son mucho más largos.
Todavía, al menos por esta zona, queda mucho para la primavera.
Besos.
28 enero 2012 a las 15:28 |
Hermoso texto, y conmovedora tu fé. Todo va a volver a renacer, y cuando yo te hable del invierno, de los desnudos árboles, tu me dirás del rosa de los tamarindos.
Un abrazo.
Hasta pronto.
28 enero 2012 a las 21:58 |
Así será, stella, y tus fotos mostrarán desnudez y las mías exuberancia.
29 enero 2012 a las 21:42 |
Estimulante lectura en un texto cargado de poesía. Mis felicitaciones.
Un abrazo.
29 enero 2012 a las 21:45 |
Gracias, pipermenta. Agradezco el comentario y la visita.
30 enero 2012 a las 8:56 |
La magia de las estaciones nos enseñan la belleza de la naturaleza, Cada una tiene su encanto. Llego tarde, pero llego. Besos
Ana
30 enero 2012 a las 18:26 |
Aquí nadie llega tarde, Ana. Es cierto: la naturaleza es sabia. Gracias por pasarte.