Esta fantasiosa mente mía va a acabar conmigo. El día de ayer había resultado estupendo: quehaceres, pero también distracciones. Todo iba bien hasta que a mi prima se le ocurrió mostrarme un vestido de gasa «vintage» que guardaba desde hace años y que, de pronto, le había aparecido en un armario; tanto a ella como a su hija les venía pequeño y no sabía a quien regalárselo hasta que aparecí yo con mis cervezas, mis palomitas y mis pantalones descoloridos. Es rosa palo y lleva una discreta y elegante pedrería.
Me lo probé: la parte superior, que recuerda a los vestidos de bailarina, se me ajusta al cuerpo como un guante; a partir de la cintura surge un ligero vuelo que lo asemeja a los trajes que llevan las patinadoras, ésos que anhelaba de pequeña. Resulta difícil combinarlo, porque al ser transparente requiere algo debajo. Me probé varios atuendos: ninguno me convencía hasta que di con un vestido de mi madre, del que hace años me apropié ( ella lo desechó por viejo y a mí me chifla toda prenda que tenga más de treinta años), de punto gris con hilos cobrizos y ligeramente transparente, pero al sobreponerlos uno sobre el otro se conseguía oscurecer la excesiva claridad; el conjunto, aunque curioso, logró convencerme. Es evidente que necesita algún tipo de aderezo en el pelo, ya sean unas plumas o unas flores. Me he probado un tocado de mi madre, pero resulta demasiado alambicado y, además, el velo, aparte de incómodo, me cubre la cara. Ya se me ocurrirá algo. A partir de esta anécdota, ideé un montón de escenas, en las que, por supuesto, llevaba el vestido con una coqueta diadema de plumas, parecida a la que me probé con C. en una tienda de la ciudad. La acción transcurría durante una cena en un jardín, entre velas y luciérnagas, envuelta en las fragancias que regalan las noches de verano. Pensé incluso en una ligera caricia en la mano, en miradas amorosas y hasta, quizá, como broche final, en un beso leve, casi robado. Curiosamente mi «partenaire» era siempre el mismo, precisamente aquel que había logrado apartar de mi cabeza durante casi tres días, alguien a quien apenas conozco, pero con el que he protagonizado ya varias películas, aun sabiendo que no me conviene. No tengo remedio. A esto conduce la soledad y el exceso de imaginación, ésa a la que Santa Teresa llamaba «la loca de la casa».
P.D.: Resultado de mis fantasías: cinco horitas de sueño; estoy derrengada.
15 junio 2010 en 1:40 |
La loca de la casa, si así llamaba Santa Teresa a su acelerasa inmaginacón, que muchas veces le causaba terribles problemas en el Convento.
Realmente eres increpible, tu fructífera inmaginación y lindo estilo narrativo, hacen de tus podt. un deleite inenarrable al leerlo.
Te tenía en mi mente con el ropaje que lograste crear con el vestido que te regalaron y la convinación que hiciste.
Gracias por despertar en cada uno de tus lectores a “la loca de la casa”.
Cariños desde San Isidro -Perú
Tu amiga,
María del Carmen
15 junio 2010 en 2:26 |
QUE MAS DA SI HAS DORMIDO POCO O MUCHO SI HAS DISFRUTADO Y NOS HAS DELITADO CON UNA DESCRIPCION SOBERBIA DE TU AVENTURA COMO LA LOCA DE LA CASA.
LO IMPORTANTE ES QYE TU TE ENCUENTRES BIEN Y ALEGRE. UN ABRAZO
15 junio 2010 en 9:17 |
Felizidades por la escena que desaroylles enfrente de la imaginacion!
15 junio 2010 en 9:33 |
Por mi mente transcurre tu relato como una pelicula, sutil y confortable, recuerdo aquellos años mozos en que las cinco mujeres de mi caja con las que crié jugaban a lo mismo, disfrazarse etc….. para mi era un deleite observarlas, era el público en aquella escena que me trae recuerdos de la infancia.
15 junio 2010 en 14:54 |
La imaginación es nuestra gran amiga nuestra aliada, ella nos proporciona un mundo más rico. Debemos saber siempre donde llega la imaginación y dónde empieza la realidad ¡a veces puede ser complicado!.
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Como siempre muy bien escrito.
15 junio 2010 en 18:23 |
A pesar de que sea la loca de la casa, parece evidente que la imaginación es imprescindible. Es bueno imaginarse cosas, tener ensoñaciones y fantasías. Nos hace más libres y consigue que nos evadamos de la realidad cuando hay problemas…
Gracias por tu amable visita a mi blog, Zambullida. Entiendo que no te guste el fútbol: a veces puede ser muy aburrido y el Mundial, al menos de momento, no está brillando por su calidad. O sea: no te estás perdiendo nada.
Un beso
15 junio 2010 en 18:26 |
Ah, se me olvidaba: ¡gracias por enlazar mi blog! El tuyo es estupendo, muy entrañable y está lleno de belleza, emociones, sinceridad e imaginación. Todo un descubrimiento, vamos.
Hasta otro ratito, amiga
15 junio 2010 en 18:47 |
@ Mª del Carmen: Me alegra que mis escritos te hagan pasar un buen rato. No podría pedir más. Muchísimas gracias.
@ Lambertus: El alejarse de la realidad también tiene un precio, al menos en lo que a mí respecta.
@ Holle: Muchas gracias. Me alegra, además, tenerte de vuelta.
@ Antonio: Si estas líneas te han traído buenos recuerdos, me doy por satisfecha. También yo me disfrazaba de niña; era, aparte de mis historias, mi deporte favorito.
@ Joaquín: Prefiero la realidad a la fantasía. La imaginación, al menos en mi caso, debería reservarla para los escritos, pero a veces, sin quererlo, se me va y me juega malas pasadas.
@ Fran: La imaginación es ciertamente necesaria, pero a veces puede entrañar peligros y hacernos vivir en un mundo irreal. Repito: no hay nada como la realidad, por dura que ésta sea, lo cual no quita que uno necesite de vez en cuando “desconectar”. Para eso están los amigos, los buenos libros, el cine, la música, el arte, la naturaleza…
Me dices unas cosas… Me voy a sonrojar. Gracias, Fran, muchas gracias. La verdad es que en este blog, aparte de emociones a raudales, hay belleza; todos y cada uno de nosotros somos artífices de ella, no es sólo cosa mía.
15 junio 2010 en 21:29 |
A veces es necesario dejarse llevar por la locura, olvidar la realidad, perdernos en el mundo de los sueños, acariciar ideas imposibles… eso es vida.
Abrazos.
16 junio 2010 en 10:43 |
Gracias por compartir tu intimidad, qué cosas extrañas a veces quieren de nosotros!! Vestidos de …de fiesta? Un beso
16 junio 2010 en 11:53 |
@ Ernesto: El mundo de los sueños no me resulta ajeno, pero prefiero, para evitar batacazos, no acariciar ideas imposibles y vivir en el aquí y el ahora, que, por otra parte, es donde mejor se está. Por supuesto, ello no implica que no albergue sueños ni ilusiones.
@ Gabriela: Gracias a ti y…, ¡bienvenida a mi blog! Besos
18 junio 2010 en 0:32 |
Visitarte es un regalo; haces que cada día tenga un encuentro único con la Belleza, la Bondad y la Verdad. Gracias, gracias, gracias
18 junio 2010 en 0:59 |
La Belleza, la Bondad y la Verdad habitan en ti, de ahí que te resulte fácil hallarlas. Gracias, gracias, gracias.